200 AÑOS DEL MOVIMIENTO INSURRECCIONAL  DEL 25 DE MAYO DE 1809
EN CHUQUISACA     
                      
 Herland Vhiestrox Herbas
 
Militar y miembro de la Sociedad  de Estudios Geográficos  e Históricos de Santa Cruz de la Sierra   


                  “La ceniza de los muertos crea la patria” (Lamartine) 

El suceso insurreccional del 25 de Mayo de 1809 en Chuquisaca en el presente año  del 2009 cumplirá 200  años de su verificación, merece y debe ser una celebración a escala nacional, por constituir el inicio del proceso emancipatorio, que logró la edificación del Estado boliviano 

El Estado y la Guerra.- 

El Estado es la agrupación política por excelencia, la mayor obra cultural del ser humano que le permite vivir en sociedad” (Alejandro Martínez S.: Seguridad Nacional, México, 2001). La señora Teresa Gisbert en el libro “Historia de Bolivia”, página 347, La Paz, 2001 afirma incontrastablemente: La creación de Bolivia fue producto de 16 años de lucha”.

Esto significa que la edificación del Estado boliviano fue el resultado de 16 años de una guerra encarnizada, despiadada, brutal y devastadora, denominada Guerra de la Independencia.

También se sabe, según Andrés Bello que la guerra: Es la vindicación de derechos por la fuerza”, Villamartín la define como: “El choque material de las fuerzas destructoras de que disponen dos poderes sociales que se hallan en oposición de intereses”, Clausewitz sostiene que la guerra como continuación de la política por otros medios “es un acto violento destinado a forzar a nuestro adversario a someterse a nuestra voluntad” 

Guerra de la Independencia.-

Con los conceptos claros y universalmente aceptados, guerra de independencia se refiere a la lucha que ha logrado la emancipación de su antigua metrópoli.

Para precisar la magnitud de los esfuerzos y sacrificios de la lucha contra el opresor hispánico es suficiente citar la versión de algunos caudillos de la independencia: “¿Sería justo sufrir la guerra a muerte y no hacerla?” (Simón Bolívar, durante su campaña admirable en 1813), “Los altoperuanos privados de sus propios recursos no han descansado en 6 años de desgracia, sembrando de cadáveres sus campos, sus pueblos de huérfanos y viudas, marcados con el llanto, el luto y la miseria. Errante los habitantes de 48 pueblos que han sido incendiados: llenos los calabozos de hombres y mujeres que han sido sacrificados por la ferocidad de sus implacables enemigos....”. (Fragmento de la carta del eminente líder Manuel Ascencio Padilla al Gral. Rondeau. Laguna, 21 de diciembre de 1825).

De esta manera, la Guerra de la Independencia del Alto Perú, es el periodo comprendido entre 1809 y 1825, en que se llevaron a cabo acciones de alzamiento en armas en procura de lograr la ruptura definitiva con la metrópoli. Fue una lucha interna entre dos bandos, el de los realistas que defendían la continuación del régimen colonial y el de los “patriotas” que buscaban acabar con un régimen ignominioso. La lucha se caracterizó por lances inopinados, recursos imprevistos, desenlaces inverosímiles, que  a la postre culminó con la creación de un Estado: La República de Bolivia.

La crisis del vasto Estado transoceánico del Antiguo Régimen en la metrópoli, provocada por la ocupación de fuerzas militares de Francia, a principio del siglo XIX facilitó el inicio del proceso de secesión de las colonias americanas. Para precisar el inicio de la rebelión de las colonias contra la metrópoli, es de interés remarcar la marcada diferencia de la guerra de independencia de Norte América, hoy Estados Unidos, contra Inglaterra y la de Hispanoamérica contra España.

En las posesiones inglesas de Norte América, estaban establecidas trece colonias bien definidas y que gozaban en gran medida de autonomía. Estas colonias al ver afectados sus intereses se unen para luchar en procura de una autonomía plena y en 1775 en su segundo congreso forman el ejército libertador y es designado el Gral. George Washington  como su Comandante en Jefe, cargo que ejerció hasta lograr la independencia en 1783. Esto demuestra que el ideal impulsor y guiador, la acción a realizar, el objetivo a alcanzar, así como los dos bandos en pugna estuvo netamente claro. En el vastísimo espacio de las colonias hispanoamericanas, la situación no estuvo tan clara. Si bien se buscaba la ruptura definitiva de los lazos coloniales con el imperio monárquico, por la repulsa generalizada a la “obra colonial de España”, que es resumida en el libro del jesuita peruano, exiliado en Italia Juan Pablo Viscardo y Guzmán, en 1792, con las palabras: ingratitud, injusticia, servidumbre y desolación; sin embargo no estaba claramente establecido si se trataba  de una o varias colonias, si el virreinato, la capitanía general, la audiencia, inclusive una intendencia constituía una colonia; imprecisiones que provocó que el concepto o postulado de patria sea concebido de manera ambigua principalmente por los dirigentes de la emancipación en sus manifiestos independentistas y de ahí nace diferentes concepciones de lograr el fin buscado y diversos criterios de afrontar la lucha. Surgen muchos líderes, se forman muchos ejércitos libertadores, se producen desavenencias, celos y rivalidades. Algunos pueblos se levantan espontáneamente contra la tiranía hispánica, otros no lo hacen, un pueblo se insurrecciona primero y otros lo hacen después, unos pueblos se liberan primero, otros tardan más.

La guerra de la independencia hispanoamericana no estalló como un relámpago en el cielo encapotado, su inicio, su desarrollo, en términos globales no tuvo un ritmo paralelo en los diferentes espacios regionales. Por el impacto de los movimientos insurrecciónales y sus consiguientes consecuencias, así como por la fecha de realización ha quedado determinado que se extiende desde 1809 a 1825. 

La Revolución de Chuquisaca, primer eslabón de la lucha por la libertad.-

 Está demostrado de manera patente por los hechos cumplidos y por sus reflejos obtenidos, como también por la fecha de la acción, que el inicio del proceso de edificación de la patria en el Alto Perú, hoy Bolivia, tuvo lugar en la ciudad de Chuquisaca, sede de la entonces audiencia charquense. El movimiento insurrecional de Chuquisaca, se constituye en el primer paso emancipador porque fue una rebelión formal y aunque se haya invocado el nombre del Rey, lo  cierto es que se depone a la mayor autoridad representativa del monarca, llegando a significar el hecho un cambio de gobierno. El derribamiento del presidente de la Audiencia da lugar a formar un gobierno propio compuesto por los oidores de la misma audiencia y como el único modo y medio para hacer frente a la reacción realista y poder lograr el objetivo secesionista es contar con una fuerza militar, los nuevos gobernantes disponen la formación del Ejército Patriota o Libertador y se encarga al Tcnl. Juan Antonio Álvarez de Arenales de su conformación.

Arenales, que dentro de la estructura revolucionaria ejercía el cargo de Comandante General de Armas, organiza y prepara el Ejército patriota (origen del Ejército Boliviano) llegando los efectivos a sobrepasar el millar, se dispone la concentración de las armas existentes de todo el distrito; se ordenó la construcción de trincheras y de levantar torreones y fuertes en diferentes puntos estratégicos para realizar acciones tanto defensivas como ofensivas.

La reacción realista vino de Buenos Aires, el Mariscal Vicente Nieto había sido nombrado por el virrey gobernador intendente de la provincia y presidente interino de la Audiencia, con la misión de imponer nuevamente la autoridad del rey en Chuquisaca, para lo cual Nieto venía con una fuerza militar dominadora, con el ánimo de exterminar todo proyecto independizador.

Para destruir el peligro, no sólo hacer frente a las fuerzas represoras sino y sobre todo consolidar la acción independizadora, el Tcnl. Arenales concibió un plan, que según Bernardo Frías en su obra: Historia del General Güemes y de la provincia de Salta, consistía en: : “Salir inmediatamente de Chuquisaca con los 1.300 h. de su, mando y apoderarse de Potosí; Ahí engrosar la fuerza con 1.000 soldados que guarnecían esta ciudad; y con todo junto bajar hasta Salta en donde, dueños de un país animoso y de tantos recursos levantaría un ejército de 4.000 h. con el que tenia toda la seguridad de deshacer a Nieto. Vencido el enemigo sin pérdida de tiempo dirigirse y llegar a Buenos Aires para revolucionarlo”.

Es enteramente cierto que pese a considerarse el plan de Arenales de gran relieve estratégico y táctico, no pudo prosperar en la practica, ya que el ánimo de los nuevos gobernantes inicialmente exaltado en sus convicciones, decae, cuando ven que las cosas no marchan claras o de acuerdo con sus cálculos, sobre todo por considerar que las fuerzas realistas tienen mayor poder que el Ejército Patriota conformado por tropas bisoñas y, a fin de evitar una honda tragedia que podría afectar el deseo de libertad de otras regiones, se someten a las condiciones del nuevo gobernador, antes de que arribe a Chuquisaca. Nieto hace su entrada a Chuquisaca el 24 de Diciembre de 1809 y dispone prisión y destierro a las cabezas visibles de la subversión, entre ellas Arenales. Esta descripción de los hechos extremadamente compendiosa demuestra  que  el 25 de Mayo de 1809 en Chuquisaca se formó el primer gobierno independiente con una duración de 7 meses y se formó el primer Ejército Patriota que constituía el poder y medio efectivo y determinante para edificar la patria. 

Reflejos de la Revolución de Chuquisaca.-  

El ideal dominante y la acción revolucionaria de Chuquisaca en 1809 se extendió el mismo año a la ciudad de La Paz, el 16 de Julio y a la de Quito el 10 de Agosto. El año 1810 se luchaba por la libertad en toda la América Hispana, con excepción del virreinato del Perú.

Al respecto, el renombrado historiador Gabriel René Moreno en su obra La Audiencia de Charcas, La Paz, 1970, en forma de pregunta señala: ¿Quién no ha oído hablar del grito de libertad lanzado el 25 de Mayo de 1809 en Chuquisaca para turbar el sueño colonial del continente?¿En cuál crónica de la independencia americana no está asignado, a lo menos cual un mero motín, ese primer toque de rebato, esa rebelión de siete meses.......? Pues ese alzamiento contra la dominación española fue encabezado por oidores....”

También sobre la insurrección de Chuquisaca el publicista chileno Victorino Lastarria lacónicamente decía: “Cuna de la Revolución” y aún se refería a otro antecedente de la guerra de la independencia hispanoamericana: “La tentativa de Miranda en Venezuela el año 1806 había sido en realidad una adventicia impulsión externa. El espontáneo movimiento interno del 25 de  Mayo de 1809 en Chuquisaca fue arranque anticipado en demasía del movimiento peculiar y uniforme de estas Américas”

Sobre el mismo asunto Luís Paz, en su obra Historia del Alto Perú, hoy Bolivia. Tomo II, Pág. 59. Sucre, 1919. indica: “Cuna volcánica de la revolución  americana”, dice de Chuquisaca don Benjamín Vicuña Makenna, ilustre escritor chileno, en su libro sobre la Revolución de la Independencia del Perú desde 1809 a 1819, escrito en Lima en 1860, al dictado y con los papeles de los ancianos que habían sido actores o testigos de los sucesos”

Bartolomé Mitre, en su monumental obra, Historia de Belgrano y de la Independencia  Argentina, refiriendo los sucesos del primer grito de libertad en América, dice: La docta ciudad de Charcas o Chuquisaca, fue la primera que dio la señal de la insurrección, el 25 de Mayo de 1809, aunque sin levantar resueltamente el estandarte de la reforma”

El veredicto histórico de su fuerza y valor enteramente positivo de la insurrección de Chuquisaca es plenamente incontrastable por la grandeza del hecho de constituir la línea de partida de una guerra liberadora caracterizada por la abnegación, el sacrificio, el coraje y la gloria de sus actores combatientes y que sin auxilio exterior se logró edificar una patria con libertad de la cual hoy gozamos.

Sin embargo, a pesar de la magnitud de la obra redimidora que inicia y permite el acontecimiento del 25 de Mayo de 1809 que es incambiable e incontrovertible, surgen voces disonantes con el sólo afán de desvalorizar, desconceptuar, desdorar y hasta menospreciar la acción, el lugar y fecha del inicio del proceso independentista y se cuestiona buscando deformar la verdad apoyado en argumentos tales como: Que el movimiento fue confuso, efímero, sin ideal político definido, con líderes vacilantes o que en el pasado se realizaron sucesos más importantes.

Todos los movimientos, llámense sediciosos, subversivos, secesionistas, revolucionarios, emancipadores, liberadores o independizadores que siguieron al de Chuquisaca, en su inicio y aún en su desarrollo de varios años fueron confusos, efímeros, con versatilidad de opiniones, con carencias de convicciones auténticas y con marcadas vacilaciones., al comenzar, y durante el proceso guerrero las inclinaciones políticas no fueron claras, principalmente se debatía  entre la monarquía y la republica, entre la democracia y la aristocracia, entre la libertad y la estabilidad.

En todos los centros revolucionarios de la América Hispánica existió en los ideales y postura de los líderes y también de la masa la corriente de  los que querían un rompimiento radical con la metrópoli, los de espíritu moderado, y los francamente “lealistas” o realistas. Estos últimos tuvieron mayor notoriedad en la población del virreinato del Perú.

Todos los movimientos sin excepción empezaron con el grito de ¡Viva el Rey!  ¡Abajo el mal gobierno! Fueron movimientos junteros que reconocieron la autoridad del rey. Ejemplo, el 10 de Agosto de 1809 en Quito se formó la Junta de Gobierno: “Conservadora de los derechos de Fernando VII”; el 19 de Abril de 1810 en Caracas: “Junta patriótica de gobierno, conservadora de los derechos de Fernando VII”; en Bogotá, el 20 de Julio de 1810, se organizó la “Junta patriótica”, cuyos integrantes decidieron dirigir el gobierno de la colonia a nombre de Fernando VII, incluso se llevó a ofrecer el gobierno al propio monarca siempre que resida en el país; en Santiago el 18 de Septiembre de 1810 se formó la Junta gobernadora, para dirigir la Capitanía General a nombre de Fernando VII; el 16 de Julio de 1809 en La Paz se organizó una Junta de Gobierno, que según Bautista Saavedra en su obra La Aurora de la Independencia Hispanoamericana, Pág. 93, La Paz, 1977: “La insurrección de La Paz enarbolada como bandera de alzamiento el nombre de Fernando VII”. Más adelante dice: “el “plan insurrecional” que a nombre del pueblo se presentó el día 21 a la adopción del cabildo.....y del cual nació la junta  tuitiva de gobierno...., invoca claramente la defensa y cuidado de los derechos del rey de España”.

Después de hacer conocer la proclama de la “Junta Tuitiva” el 27 de Julio de 1809, que es el primer pronunciamiento de la América Hispana sin medias tintas que llama a la insubordinación para quebrantar en definitiva la dominación colonial mediante la toma del paso revolucionario emancipador, Murillo el principal caudillo de la revolución escribe una carta al virrey Cisneros con asiento en Buenos Aires el 17 de Agosto, en la que señala que la revolución del 16 de Julio en la noche, fue: “para impedir la entrega de la provincia a una dominación extranjera, y como su acendrada lealtad es innata hacia la monarquía española y en especial a su actual soberano, el deseado y suspirado Fernando VII”(Obra citada de Bautista Saavedra, Pág. 110).

Bartolomé Mitre escritor y presidente de su país, Argentina, también se equivoca, cuando dice que Chuquisaca dio la primera señal, “aunque sin levantar resueltamente el estandarte de la reforma” , ya que en el mismísimo Buenos Aires su revolución exitosa sin resistencia y sin reacción se llevó a cabo con el mismo modus operandi que los demás inicios revolucionarios; al respecto Misael Pacheco Loma en su Resumen de la Historia de América, Pág. 130, La Paz, 1970 describe: obligaron al virrey a convocar a un cabildo abierto, reunido el cual, declaró destituido a Cisneros y se encargó del gobierno, mientras se nombre una Junta Gubernativa, la misma que se estableció el 25 de Mayo de 1810 y se arrogó la facultad de seguir gobernando la colonia a nombre del cautivo Fernando VII”

Se muestra los hechos para demostrar que lo sucedido o lo que hizo Chuquisaca en relación con otras insurrecciones en otros ámbitos espaciales de la América Hispana fue como afirmó Mitre: “Con idénticas formas, iguales propósitos inmediatos y análogos objetivos”. Sólo que Chuquisaca patentó la primera operación revolucionaria. El procedimiento adoptado no resta ningún mérito al hecho.

En concordancia con Bautista Saavedra en su obra ya citada en la página 84: “Pero ¿responden estos motivos aparentes de la insurrección a un sincero sentimiento monárquico o se trataba simplemente de un expediente del que los rebeldes se valen para cohonestar su conducta? Los  hechos, tales como se desarrollaron, muestran que los sentimientos sinceros del pueblo sirvieron de pretexto a pocos agitadores para encender la chispa incendiaria de la independencia”

Esta aclaración tiene carácter global, por tanto solo hay que distinguir: si, ninguno o todos los movimientos revolucionarios iniciales se llevaron a cabo de manera resuelta, lo cual no tiene una valía notable, lo redituable es el resultado de la acción. 

Todas las insurrecciones fueron efímeras, porque todas fueron reprimidas a excepción de la de Buenos Aires que además fue la más pacífica. Si bien Buenos Aires desde el punto de vista social se vio favorecido por la inexistencia  de conflictos étnicos, no sucedió lo mismo con lo que se refiere a las desavenencias y tensiones entre sus distintos ámbitos espaciales (Córdova, Entre Ríos, Corrientes, Paraguay y la Banda Oriental), que provocó enfrentamientos e inestabilidad política entre patriotas por sus inclinaciones entre el federalismo y el centralismo. Entre 1810 a 1825 se sucedieron trece gobiernos (2 juntas, 2 triunviratos, 6 directores supremos, 3 gobernadores) que incidió desfavorablemente en el control de las provincias del Alto Perú, al ser estas dependientes de Buenos Aires.

El sofocamiento de las insurrecciones de La Paz., Quito y Santiago estuvo a cargo de contingentes de fuerzas militares poderosas enviadas desde Lima, capital del virreinato del Perú, que fue el eje de la estrategia y gran bastión realista. Desde el inicio y durante toda la campaña emancipadora del Alto Perú, el enemigo realista vino y fue siempre del Perú.

Las concepciones estratégicas y visión política de los grandes destinos de la América Hispana no estuvieron claramente determinadas en los inicios revolucionarios y aún durante el desarrollo de la guerra independizadora.

Así se tiene que en la jurisdicción del virreinato del Río de La Plata, los líderes de la revolución de Buenos Aires trataron inicialmente formar un nuevo Estado en el ámbito jurisdiccional del ex virreinato. Se dispone la creación de las Provincias Unidas del Río de La Plata y se envían ejércitos expedicionarios a las diferentes provincias para consolidar la independencia de la patria. La primera región en desmarcarse voluntariamente es la intendencia del Paraguay que se convierte en la primera república independiente en 1811, le sigue las provincias del Alto Perú en 1825 y también el partido o gobernación de la Banda Oriental en 1828.

O sea, se empieza con una patria y se termina con cuatro.

Contrariamente en el virreinato de Nueva Granada cada entidad política empieza por su lado (Quito, Caracas, Bogotá). En Caracas se empieza proclamando al rey, luego el 5 de Julio de 1811 se declara la independencia y se crea la primera república de Venezuela, luego hay una segunda y tercera república de Venezuela hasta principios de 1819. El caudillo Bolívar que se imponía a los otros líderes comprende que luchando solos, no podrán lograr derrotar a los realistas, de esta manera unidas las fuerzas patriotas de Venezuela y Nueva granda (Colombia) obtienen la victoria de Boyacá, cerca de Bogotá, que permite crear la república de Colombia a fines de 1819. Posteriormente en 1822 Quito y Guayaquil son anexadas a Colombia por Bolívar. En este espacio virreinal se inicia con la resolución de crear sus respectivas repúblicas y culmina sólo con una en toda la jurisdicción del ex virreinato. Después de ocho años (1830) estas repúblicas se escindieron al no existir el poder omnipotente de Bolívar.

En el virreinato central de América del Sur o del Perú, no se dieron síntomas reales de ruptura con la metrópoli es decir no hubo inicio revolucionario. Su liberación de la férula realista se produce por el accionar de fuerzas patriotas desde el exterior al mando del Gral. San Martín, que logra la independencia en 1821 y se consolida en 1824. El Perú paradójicamente es el único país independiente creado en los límites jurisdiccionales de un virreinato en el que existían dos audiencias.  Chile es el único país que terminó su lucha con el ideal cumplido que fue el que impulsó el inicio revolucionario.

El Ejército patriota al igual que el creado en Chuquisaca fueron improvisados con jefes también improvisados y efectivos reducidos.

Los líderes que espolearon los inicios revolucionarios, tuvieron un comportamiento similar al de los de Chuquisaca, no ascendieron políticamente y se perdieron. 

Manifestaciones de descontentamiento aislado antes de la acción de Chuquisaca.- 

En las regiones de América del Sur, se sucedieron hechos de rebeldía antes del estallido efectivo de la guerra de la Independencia.  En el Alto Perú se tiene antecedentes de Alonso de Ibáñez en Potosí, 1617; Antonio Gallardo en la Paz, 1661; el platero Alejo Calatayud en Cochabamba, 1730; la de Vélez de Córdova en Oruro, 1739, la de Sebastián Pagador también en Oruro, 1781.  Los levantamientos indigenales de los hermanos Catari en Chayanta 1780 y Julián Apaza en la Paz, 1781.

En otras regiones, entre otros: el levantamiento de los hermanos Contreras en Nicaragua, 1542; en 1711 los mestizos proclamaron rey de Venezuela a un mulato; en 1765 los criollos de Quito se insurreccionaron contra el impuesto de los alcabalas; el levantamiento de los comuneros en el Paraguay, 1721-1735; la conspiración de José España y Manuel Gual en Venezuela, 1781; el intento de coronar a Diego Correa en Quito, 1592.

Bartolomé Mitre se refiere a estos antecedentes: “pero estos movimientos concéntricos y otros muchos del mismo género, dentro de los elementos del sistema colonial, con agitaciones sin trascendencia, que solo tienen valor como antecedentes históricos, por tanto no señalan una verdadera revolución, no tenían sino por accidente un carácter político y carecieron de formas definidas y del propósito deliberados de libertad e independencia. (Historia de San Martín  y de la emancipación sudamericana, Buenos Aires 1946, páginas 30,31).

Por su parte Pierre Vayssiére sobre estas manifestaciones señalaba; “En ese siglo XVIII que llegaba a su fin, América del Sur parecía muy tranquila, apenas turbadas por algunas rebeliones de vez en cuando, reacciones epidérmicas”........ (Simón Bolívar, el sueño americano, páginas 26, Buenos Aires, 2008).

De acuerdo con los hechos cumplidos los movimientos aislados que se produjeron antes de la guerra de independencia hispanoamericana incluidos los del Alto Perú, se operaron por estar más preocupados por alterar la situación política y económica de dependencia en que se encontraban, que por edificar un nuevo universo social, es decir se buscaba mejor trato.  En cuanto a los levantamientos indigenales la situación era más grave socialmente, principalmente el “cerco” de Julián Apaza fue impulsado por el odio a los blancos, españoles o criollos y mestizos, se buscaba solo su eliminación y poco importaba una liberación. 

Toda esta sucinta descripción es para remarcar que las manifestaciones y explosiones de disconformidad antes del proceso independizador auténtico de ninguna manera tuvieron el alcance de la revolución de Chuquisaca que abrió el camino para la vigorosa germinación de los postulados de imponer la causa del derecho por el coraje de las armas. 

Veredicto de Fuerza Histórica.-

 Se torna difícil señalar a un pueblo que no se haya gestado o que no haya logrado su libertad sino al  precio de una guerra emancipadora o independizadora.  En América, los Estados celebran su aniversario nacional, el día del inicio de su proceso libertario es decir que el “día de la patria” es cuando se inicia la lucha, no cuando termina, por ejemplo Estados Unidos 4 de julio de 1776; Ecuador 10 de agosto de 1809, Colombia 20 de julio de 1810; Chile 18 de septiembre de 1810 etc, etc.  Bolivia es la excepción que con inversión paradójica celebra la formalidad de la independencia, esta formalidad (reunión de una Asamblea General) estuvo protegida por una guardia de honor conformada por elementos de lejanos horizontes, que no participaron absolutamente en nada en la lucha por la edificación de la patria y terminaron de padrinos y además de libertadores.

La acción inicial para exaltar la libertad se llevó a cabo el 25 de mayo de 1809 en Chuquisaca, hoy Sucre Capital de Bolivia, el 25 de mayo del 2009 se cumplirá 200 años de esa gran gestación,  será la gran ocasión  para un momento de evocación, un momento de reflexión, un momento para comprometerse y reconocer a los que lograron la construcción de la patria y que merecen el sólido pedestal nimbado de gloria.   

 Bibliografía

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