J A Y M E    D E   Z U D Á Ñ E Z
Protagonista del 25 de Mayo de 1809 y Prócer Americano
Principio y fin de la Gesta Libertaria en la América
Gonzalo Gantier Gantier
Socio de  número de la Sociedad Geográfica y de Historia "Sucre"                              

        Presentación.-  Es curioso notar cómo se van dando acontecimientos de cambio a fines de los últimos siglos y a principios de los que los van sucediendo, en nuestra Historia de la Cultura Occidental Cristiana.

                   En la segunda mitad del siglo XVIII se produce, primero en Inglaterra, después en toda Europa, la Revolución Industrial que cambia el Mundo poco a poco, extendiéndose ese cambio por muchos lugares. Desde entonces la Tierra se va achicando más y más en cuanto a comunicación e influencias que vamos recibiendo los unos de los otros.

                  Las revoluciones estadounidense y francesa se producirán a fines del siglo XVIII y las de las colonias hispanoamericanas se irán dando a principios del siglo XIX.

                   Después de cien años, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, Europa dejará de ser el “centro del Mundo”, porque se irá imponiendo, económica, cultural, política y militarmente el Nuevo Continente Estado llamado los Estados Unidos de Norte América.

                   A principios del siglo que estamos comenzando, esos Estados Unidos Norteamericanos muestran sus flaquezas y estamos viviendo situaciones que hace dos siglos fueron muy distintas y debemos tenerlas muy en cuenta, para situarnos debidamente en el Tiempo y en el Espacio de entonces y de ahora. Esto nos ayudará también a comprender con mayor claridad los hechos. 

                  También es importante hacerlo notar, la España de los Reyes Católicos, de Carlos V y de Felipe II era muy distinta a la de Fernando VII y de Napoleón.

       Después de trescientos años de convivencia, España y las Américas se habían relacionado de tal manera que las distancias, las diferencias y las circunstancias empezaron a producir frutos que pueden explicarse de alguna manera racionalmente, pero que se dan más de acuerdo a las “leyes de la Vida”, siempre en movimiento, siempre nueva y distinta en los diferentes tiempos y espacios en los cuales vivimos los seres humanos. De aquí su difícil explicación en muchos casos. 

        2.- Chuquisaca o La Plata.- Esta ciudad que hoy día lleva el nombre de Sucre, fue la capital y la sede de la Audiencia de Charcas. Aquí se fundó pronto el primer obispado, elevado a arzobispado muy poco tiempo después, para llegar, a principios del siglo XVII, la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier, única en Bolivia con esos títulos hasta el día de hoy.

             Esta situación de privilegio convirtió a Chuquisaca o La Plata en la cabeza de la América Hispana y explica claramente el porqué irradió la libertad en el continente desde la Patagonia hasta Méjico, habiendo sido la primera en dar el grito libertario, seguida después por otras intendencias, provincias, ciudades o regiones colonizadas por España.

             Como veremos después, las condiciones de esta ciudad, los valores, los conocimientos y la cultura que en ella se vivían explican los frutos que fueron llegando, gracias a la Universidad de San Francisco Xavier y al ambiente intelectual que se respiraba en la ciudad Capital y Sede de la Audiencia de Charcas.

             El filósofo y tres veces rector da la Universidad de Chuquisaca, don Guillermo Francovich nos dice que “ La Universidad adquirió rápidamente prestigio y los estudiantes acudían a ella desde todas las provincias del Alto Perú y de las del Río de La Plata”.

              “Con justicia, escribe don Guillermo, pudo José Ingenieros, en su monumental obra sobre la “Evolución de las Ideas Argentinas” decir que la “Universidad de Chuquisaca fue sin duda el cerebro del Virreinato del Río de la Plata”.(La Nación de Buenos Aires, domingo 1 de junio de 1947).

              “Sólo en Chuquisaca pudieron haberse escrito las impresionantes páginas del “Discurso sobre la mita de Potosí” de Victorián de Villava o de la “Disertación Jurídica sobre el servicio personal de los indios” de Mariano Moreno. Sólo aquí pudo encenderse la polémica que Villava mantuvo con el gobernador de Potosí, Paula Sanz, sobre la explotación de los indígenas”. (Art. mencionado)

               “La mayor gloria de la Universidad, dice Francovich, consistió en no haber sido solamente un foco de cultura durante la época colonial que difundió desde sus aulas el saber filosófico y jurídico, sino en haber constituido, a principios del siglo XIX, un centro de la conciencia americana, una fuerza renovadora que contribuyó a la estructuración política y social de otros pueblos del continente”.                

                 Un ejemplo y una muestra de lo anteriormente dicho por el doctor Francovich es la vida de don Jayme de Zudañéz a través de todos sus actos, pensamientos, principios filosófico-políticos, actitudes y reacciones ante lo que hace dos siglos se vivía en estos territorios.

                 El lector reflexionará sobre  las “conductas” del doctor Zudañez y sabrá aquilatar quién fue, que hizo, qué pensó y, sobre todo, qué y quiénes dieron “el ser” al “Prócer de las Américas”. El perfume y el color de las flores dependen especialmente del jardín que las producen. 

               LA FAMILIA ZUDÁÑEZ.-  “Hacia la mitad del siglo XVIII vino aumentando el número de ricos mineros potosinos que trasladaban su familia y fortuna a la ciudad de La Plata. Los sueldos y emolumentos del Presidente, Oidores y empleados de la Real Audiencia eran muy subidos, ni qué se diga de las congruas que gozaban desde el Arzobispo hasta el último párroco, sin olvidar a las congregaciones religiosas que hacían dinero hasta para enviar a España. La otra entidad, más rica intelectual que materialmente, era la Universidad de San Francisco Xavier”. (Joaquín Gantier. Biografía de Jayme de Zudañez).

               “”Añádase a todo esto el clima paradisíaco para considerar a La Plata como la ciudad privilegiada. El invierno, la estación en que el clima no tiene bruscas alternativas, cuando el sol campea sin asomo de nubes por la atmósfera transparente. En uno de estos meses de pleno invierno, el 25 de julio de 1772, nació Jayme”. ( Ob.cit.)

                Hijo del Maestre de Campo, el General don Manuel Ignacio de ZUDÁÑEZ  y de doña Manuela Ramírez de la Torre, avecindados en la calle llamada a principios de la república de La Libertad, hoy calle Colón.

        “Un hermano y una hermana tenía Jayme : Manuel. Llevaba el nombre de su padre por ser el primogénito, y nacido también en La Plata, era mayor que Jayme con siete años”. “En cambio, la hermana Mariana estaba más próxima por sus años para los juegos de la infancia”, nos dice don Joaquín Gantier.

             Jayme de ZUDÁÑEZ fue un producto de la Chuquisaca o La Plata de entonces y de su Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier, aunque ya no alumno de los jesuitas, pues ellos habían sido echados de los dominios de España cinco años antes de que él naciera.

            Sin embargo, el espíritu que imperaba en las aulas de la Magna Institución no dejaba de estar impregnado por el pensamiento de Francisco Suárez, del de Las Casas o del de Vitoria. De aquí la rebeldía y ese espíritu que reclamaba la justicia en ZUDÁÑEZ  y en varios de los alumnos y exalumnos de la famosa Universidad. Ahí están los nombres de Monteagudo, de Moreno, de Serrano, de Passo, de Gascón, de Rodríguez de Quiroga y de tantos otros que participaron, a partir del 25 de mayo de 1809, en la gesta independentista americana. El Primer Grito de Libertad no podía surgir sino de ese espíritu y de ese medio : el de la Ciudad Capital de la Audiencia de Charcas.  

LA SITUACIÓN SOCIO ECONÓMICA Y POLÍTICA.- No es necesario insistir sobre la situación que se vivía en la España y en la Europa de comienzos del siglo XIX. Es harto conocida. La Revolución Industrial que surgió en Inglaterra e inmediatamente después la Revolución Francesa, con sus nuevos principios y valores, con la nueva clase social, la burguesía, que le quitaba poder y fuerza a la nobleza en decadencia.

                  Sumemos a lo anterior los abusos, las injusticias y la prepotencia de los peninsulares que se iban imponiendo en las colonias de España en contra de los criollos, de los mestizos, de los indios.

                  Manuel Ballesteros Gaibrois, español, dice al respecto :  ”. . . el slogan principal fue el de la opresión española, denunciada siempre con egocentrismo colonial, en que se usó de la primera persona del plural. Es decir que se hablaba de  “ellos” (los españoles, los mandos políticos virreinales, los chapetones, los gachupines, los blancos) por un lado y de “nosotros” (los españoles americanos, los nacidos en la tierra, los que eran objeto de la opresión), o de gerencia por parte de “ellos”, de los “otros”. En esta terminología hemos de preguntarnos : ¿se inscribía en el nosotros también al Indio”?  

         Joaquiín Gantier da como respuesta un NO rotundo y claro. “Ni los criollos ni los mestizos inscribieron al indio en el NOSOTROS”, escribe. 

        De aquí, que en las colonias se llegue especialmente a una lucha entre los peninsulares y los americanos, entre padres e hijos : una “guerra civil” entre quienes estaban en decadencia, porque la colonia tenía ya socavadas sus bases y los americanos que trataban de gobernarse y resolver sus problemas por sí mismos. 

            Los dos ZUDÁÑEZ se pusieron a favor de la justicia. Por eso, el canónigo Flores y Doña Martina Lazcano dijeron de ellos : “Los ZUDÁÑEZ, que eran tan díscolos como perversos, dirigían entonces la plebe”. Estaban de parte de los marginados del poder, de los explotados, de quienes sufrían las injusticias.

            Don Pedro Vicente Cañete, realista intransigente,  “escribió en “El Espectáculo de la Verdad”: “Los ZUDÁÑEZ alentaban al pueblo”. (Boletín tomo LII, No. 457 de la Soc. Geográfica y de Historia Sucre, pág. 7.).

           “Sabiendo la diabólica malicia de Jayme ZUDÁÑEZ, decía Cañete,  hasta el punto increíble de haber andado corriendo las gavillas de alzados en traje de cholo con una caxa de mantequilla que decía haber estado destinada para encebar las cuerdas de las “horcas” en las que se colgarían a los revolucionarios”. (Art.Cit)

             Ya se va notando la conducta de don Jayme, tanto por lo que decían de él quienes gobernaban entonces, como por sus principios y sus valores, ya que ZUDÁÑEZ lo declaró directamente y sin ambajes : “No seré jamás un indolente espectador de la opresión y del triunfo de la iniquidad y la calumnia”.

            “Rectitud fue su norma desde la cuna y sinceridad un don innato”, señala Joaquín Gantier en la biografía dedicada al prócer. “Jayme de ZUDÁÑEZ, afirma, repudiaba con sano orgullo esta situación de desigualdad injusta y comenzó a protestar en reuniones privadas con algunos de sus compañeros, impulsado por el sentimiento noble y hondo de hacer que vuelva el imperio de la justicia”. “Pero ¿cómo hacerlo en público?” (Pag. 69).

              “La idea o principio fundamental en ZUDÁÑEZ era el cambio de instituciones y de personas. Así se decía en sus conciencias y en sus reuniones íntimas de grupos reducidos donde la confianza sólo estaba entregada de unos a otros en conciliábulos secretos. De este modo se inició la Sociedad secreta de Independientes”.

             “Jayme de ZUDÁÑEZ fue el primer letrado que reunió en su casa a los jóvenes para la protesta, y por esto debe ser tenido como el representante de las ansias, que, poco más tarde, serían de todos los americanos. Él inició una era y empujó la historia hacia un nuevo cauce”. (Ob.Cit).

           “En medio de tímidos por su educación y de los conformes a conservar hábitos, ideas y sentimientos, ZUDÁÑEZ comienza por ser el verdadero revolucionario cambiando los principios para ser después el primer prócer por la emancipación”, afirma don Joaquín.

             Dada esta manera de ser, don Jayme de ZUDÁÑEZ, ejerció el cargo de “Defensor de Pobres”, ya que ellos eran los menos favorecidos. Por otra parte, su compromiso con todos con quienes se oponían al Presidente Pizarro y al Arzobispo Moxó y Francolí.  

         EL 25 DE MAYO DE 1809.-  “La sociedad platense participaba de la marcha general de la sociedad altoperuana”, nos dice el doctor Estanislao Just Lleó. “El ritmo de su vida, roto rara vez, seguía rodando alrededor de las dos instituciones que le daban vida : la Audiencia y la Universidad”. ( Estracto del libro “Comienzo de la independencia en el Alto Perú”, Pág. 12).

            Desde la expulsión de los jesuitas, a fines del siglo XVIII y del arribo tanto del   nuevo Presidente de la Audiencia, Ramón García Pizarro, como del nuevo Arzobispo de la Plata Benito María de Moxó y Francolí, la situación se fue                        deteriorando más y más en la capital. “Si quisiéramos marcar con una nota significativa los meses anteriores al levantamiento de mayo, dice Just, los caracterizaríamos como un período de plena insubordinación de los oidores de la Audiencia. Se desprecia al presidente y arzobispo, se desconoce al virrey y se ignoran sus órdenes, pero todo ello bajo la bandera de fidelidad al monarca” “A su lado aparecieron los patricios fomentando las desavenencias. Unos y otros tendrían sus fines, pero todos facilitaron la revolución”. (Ob.cit.).   

              “Las consecuencias de todo este embrollo político fueron comprendidos por los conjurados, que se dispusieron a explotar la situación”, afirma don Alfredo Jáuregui Rosquellas en sus “Apuntes sobre la vida y juicios sobre los hechos del Dr. Jayme de ZUDÁÑEZ. (Boletín de la Soc. Geográfica Sucre. Tomo XXIX. Nos 312 a 315. pp.226 y 227)

               “ El día 21 habían declarado más de cuarenta personas entre académicos, funcionarios, profesores, clérigos, etc., multiplicándose con este motivo las conferencias clandestinas y reuniones nocturnas, que excitaron la opinión pública a tal extremo que Pizarro consideró inminente un estallido, por lo que el 23 oficiaba a don Francisco de Paula Sanz, Gobernador de Potosí, solicitándole el inmediato envío de tropas de refuerzo que sostuviesen su autoridad”, dice Don Luis Paz Arce en su Historia del Alto Perú, hoy Bolivia.(Pág.54)

             “Para apurar las zozobras del atormentado Presidente de la Audiencia aquí entró en juego un gran personaje que se creía era adicto al rey por ser español y por ocupar el cargo de subdelegado del partido de Yamparáez, cuyo pueblo distaba sólo 6 leguas de la capital. Se trata de don Juan Antonio Álvarez de Arenales, quien había suspendido su viaje a Salta –para el que tenía licencia – con objeto de apoyar la audiencia con  los mozos y habitantes de dicho partido de Yamparáez. Añade el historiador argentino, José Evaristo Uriburu en el primer tomo de la biografía que escribió sobre su antepasado Arenales:

    “Que durante la noche, mientras en el interior de la ciudad la guarnición velaba sobre las armas, Arenales aprestó gran cantidad de gente en las quebradas vecinas”.

  “Allí se encontraban indios y cholos de las regiones aledañas a la ciudad, no sólo los de Yamparáez, sino los de Yotala, Potolo, la Punilla y del Río Chico”.

  “¡Nos entregan a los portugueses!”, decía Jayme de ZUDÁÑEZ con Juan Antonio Álvarez de Arenales a toda la gente, como también al pueblo de La Plata , y éste se indignó. Por esto Gabriel René Moreno señala que: “ Los cholos no percibían en todo sino los efectos de una traición del poderoso, con más el riesgo resultante de quedar de un día a otro ellos y su codiciada tierra vendidos”.(J.Gantier. Biogr.de ZUDÁÑEZ. Pág.111).

           Los doctores de Chuquisaca estaban en relación directa con los oidores opuestos al Presidente Pizarro, por eso, Gabriel René Moreno dice en sus “Últimos días Coloniales en el Alto Perú”:

       “duda no puede caber hoy que fueron ellos (los doctores) los generadores del movimiento, y si esto mismo sirve para explicar la antelación de éste, no menos que la maestría con que fueron envueltos en él los Oidores y otros peninsulares, so capa de haber de ser primordiales beneficiados”. (Cap. XV. p.336)

    “Ante los aprestos de Pizarro y la llegada de Potosí de Sanz con sus tropas, dice Joaquín Gantier, la población se encontraba llena de angustia los días 22, 23 y 24 de mayo. Los conjurados habían redoblado su propaganda y Pizarro vio llegado el momento de obrar enérgicamente”. “Los cabecillas de la agitación serían, pues, capturados”. (Pág. 112).

            En la sesión de la víspera revolucionaria, a Jayme de ZUDÁÑEZ se le indicó dejarse tomar preso sin oponer resistencia, mientras los demás perseguidos debían ocultarse y otros conjurados azuzar al populacho. Tomaron la decisión porque ZUDÁÑEZ era respetado y querido por el pueblo chuquisaqueño, dada su dedicación a defender a los pobres y a la justicia. “Era un apóstol, dice Gantier, pues donde hubo hambre y dolor, allí habría estado para socorrer a sus hermanos de La Plata”.

  Los conjurados se reunieron y estuvieron sesionando durante la mañana del 24 de mayo. Por iniciativa del oidor Ussos y Mozi se pasó un oficio a Pizarro conminándole a que entregara el mando, con cita nada menos de la Recopilación de Indias en su ley 36, título XV y libro II. Pizarro se negó a la conminación, habiéndosele presentado otra, la que también rechazó, “añadiendo ciertos términos, que los oidores consideraron como amenazas a sus personas”  (Ob. Cit.)

Pizarro ya había dado órdenes de tomar prisioneros a varios sujetos considerados como cabecillas revolucionarios.

    Tensa calma en la ciudad de Chuquisaca o La Plata. Jayme de ZUDÁÑEZ salió de su casa al caer la tarde del 25 de mayo de 1809. Llegó a la esquina y fue tomado preso por el oficial Pedro de Azúa, con la patrulla que comandaba.

Al sentirse preso, ZUDÁÑEZ  comenzó a lanzar gritos, pidiendo auxilio a sus conciudadanos. En medio de una estrecha custodia fue conducido hasta la esquina del seminario con intención de seguir directamente a la plaza de armas, pero la gente se había reunido oyendo el llamado del detenido. Por lo tanto, Arzúa ordenó llevarlo por la calle arriba del Matadero.

   Pronto se oyeron las campanadas del Templo de San Francisco, gracias a Lemoine,

 seguidas por los bronces de la torre de la Catedral, las campanas de San Miguel, de la Merced, de San Felipe.

ZUDÁÑEZ fue conducido primero a la antigua mansión de los Torre Tagle, frente a la puerta principal de Santo Domingo, donde Pizarro había mandado alojar a dos compañías de veteranos, que les servía de cuartel”. (J.Gantier. Ob.Cit.)

El pueblo chuquisaqueño, reunido al toque de campanas era cada vez más numeroso en las calles. Por lo tanto, el Presidente Pizarro decidió que el prisionero estaría más seguro en los sótanos de la casa Pretorial, donde lo encerraron.

     Dada la presión ejercida por el pueblo amotinado, las autoridades realistas dieron libertad a ZUDÁÑEZ, pero el pueblo siguió pidiendo que se le entregaran las armas. El oidor La Iglesia pasó dos oficios al Presidente Pizarro conminándolo a que renunciara y a entregar las armas, para que se encargara de ellas el oidor Ballesteros. “Debía procederse enseguida a la entrega de los fusiles, para lo que estaba convenido entrarían nada más que los hombres necesarios. Mas, al tiempo de verificarlo, atropella la multitud; la guardia cierra la puerta con violencia; entre los batientes toman a uno la rodilla y se la hacen pedazos”.(Luis Paz. “Historia del Alto Perú, hoy Bolivia” Segundo Tomo. Cap. II. P. 57.

“La exacerbación del pueblo lo llevó a asaltar los polvorines y , llevando los cañones frente al palacio de la audiencia, los cargó con piedras arrancadas de la calle”. Lograron abrir las puertas pretoriales. Habían caído algunos muertos y varios heridos de uno y otro bando, según los testigos que relataron los hechos.

       “El pueblo y don Jayme de ZUDÁÑEZ habían vencido”. (J.Gantier. Ob.Cita. P.118)

“ . . . la lucha de ZUDÁÑEZ no fue puramente curialesca, dice don Guillermo Francovich. En la gesta de mayo de 1809 fue uno de los principales actores.”En realidad la prisión de ZUDÁÑEZ, ordenada por Pizarro la noche del 25 de mayo, fue el hecho que precipitó la revolución que estaba para estallar. Arrancado esa noche de las manos de Pizarro por el pueblo, se convirtió en caudillo de éste”.

“Inmediatamente de verse libre dicho ZUDÁÑEZ  - declara un testigo -  creció aquel tumulto por influjo de éste y de otros que acaudillaban los pelotones de gente”. “Cuando días después, continúa Francovich, las fuerzas realistas comandadas por el Gobernador Intendente de Potosí se aproximaban a Chuquisaca,  “ZUDÁÑEZ a caballo se entraba a las casas a citar a sus habitantes a efecto de que saliesen a defender la patria”.   

Jaime de ZUDÁÑEZ “dio la orden de que inmediatamente que se oyese un cañonazo en el canto de San Roque, que sería la señal de la entrada ( de Paula Sanz) a la ciudad de La Plata, “se le pegaran cuatro balazos al Excelentísimo Señor Presidente por los que servían la guardia, haciéndose él responsable de las resultas con su cabeza”. (El Pensamiento Universitario de Charcas. G. Francovich, Págs. 114 y 115) 

 

       Don Ramón García de León, Madrigal y Pizarro, dada la situación, tuvo que  resignar el mando.

        “ . . . el pueblo de Chuquisaca fue a la libertad la noche del 25 de Mayo de 1809, él mismo directa y personalmente, porque Jayme de ZUDÁÑEZ estaba unido a él cual si fueron un solo ser con alma y cuerpo”.”En la conciencia del individuo confiaba y descansaba el pueblo para ser guiado por su mente robusta y brillante. Consustanciado el individuo con la colectividad le daba luz para destruir las estructuras viejas y la masa su fuerza defensora del ideal”. (J.Gantier. Ob.Cit.).

        El pueblo obtuvo la renuncia de Pizarro, el Presidente y la autoridad más importante por ser la más alta y la superior de la Audiencia, es decir, de toda la región, que había sido Gobernador de Salta y fundador de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán el 31 de agosto de 1791. El capitán Lemoine lo condujo prisionero a uno de los salones de la universidad. El gentío había recobrado un tanto la calma. Las teas alumbraban al lector del  bando que leía el documento anunciador de ser la única autoridad la Audiencia como Intendencia Gobernadora. Custodiaban al anciano don Ramón otros dos revolucionarios, pero éstos eran españoles peninsulares, el Oidor José Agustín de Ussos y Mozi y el Comandante Juan Antonio Álvarez de Arenales. Aquel reloj que fue colocado en la torre de la catedral en 1772, el mismo año en que nació Jayme de ZUDÁÑEZ, había ya dado las doce campanadas con que concluyó el dominio español y señalaba los primeros minutos de la era de la emancipación para la América”. (J.Gantier. Ob.Cit.)

        “Las crónicas tomadas por Gabriel René Moreno dirían que esa noche, los ZUDÁÑEZ impidieron que se le pasara a Pizarro su  cama y que, burlando su vigilancia le llevaron unos cueros en que dormían los indios”.

        “El pueblo de Chuquisaca, igual que los de América se sentía también hermanado con el pueblo de España, pero no con sus dirigentes, porque contra éstos hizo la revolución”.( J.Gantier.Ob.Cit.). Ya dije al principio que fue el inicio de una “Guerra Civil” entre padres e hijos.

El Procurador Síndico don Domingo Urrutia, en su escrito fechado a 27 de junio de 1809, formuló diez  y ocho preguntas a las que debían responder los ciudadanos que se irían llamando. Citemos algunos en este trabajo: don Tomás Alzérreca, Secretario de la Universidad, declaró ante el Juez Comisionado, doctor Manuel Sánchez de Velazco, lo siguiente: “expresa el declarante que vio dos o tres muertos y varios heridos, haviendo (sic) en aquel entonces tropezado con uno de ellos”.

Con fecha 7de julio, el comerciante don José Ramos declaró haber “hoydo (sic) a todo el Vecindario, comprobándose la atros carnisería ejecutada en los infelices que entraron a recoger los fusiles de la Presidencia con los muchos muertos y heridos que ha havido, y con los vestigios de la sangre de estos que dexó manchado en muchas partes el Patio de la Presidencia. (“Últimos Días Coloniales en el Alto Perú, por G. René Moreno. Tomo II de documentos. Ps. 182 a 282.)

El 12 de julio declaró don Silvestre Orgaz, Procurador decano, o el más antiguo de la ciudad, quien, de la refriega entre el pueblo y los de Pizarro dijo que “se combense de un modo terminante por los propios efectos en el Hospital de que han fallecido muchos cuyas desgracias han sido el terrible azote de los atentados de la memorable noche del veinticinco de Mayo´último”. (Oc. Cit. Ps. 182 y siguientes.

 El doctor Domingo Guzmán, como testigo presencial de los hechos del 25 de Mayo, declaró los siguiente: “Dijo que ha visto y presenciado el lance funesto . . . viendo que todo el Pueblo lo sabe por haber reparado con sentimiento e indignación los muertos y heridos”. (O. Cit. Pág. 220).

El Arzobispo de la Plata, don Benito María Moxó y Francolí, sobre la conducta del Padre Guardián de San Francisco, Fray Marcos Jorge  de Benavente, certificó e hizo constar que “ya finalmente para recoger los heridos y ponerlos a cubierto de nuevas desgracias, mandándolos conducir al Hospital, donde fueron atendidos y curados con todo el esmero que inspira la caridad cristiana”. (O. Cit. 230)

En la segunda parte de los “Últimos Dias Coloniales” de G.R. Moreno, en la página 59, puede leerse que El Fiscal de la Audiencia, doctor Miguel López Andreu, señala por tres veces que se hizo fuego contra el pueblo: la primera cuando “esperava en la calle el resultado de su solicitud, se dispararon contra él, desde la Presidencia algunos fusilazos, que causaron desgracias”.

La segunda vez, cuando el pueblo exigía la entrega de todas las armas, “ se hizo una descarga de fusilería, que causó muertos y heridos”.

De la tercera dijo que “desde la habitación del Sr. Pizarro, desde la del Alcalde y altos de la cárcel y desde la puerta traviesa y resquicios de la principal se le hacía un continuo e irresistible fuego”.

        “Ahora, informando sobre los hechos del día 26, señaló que la vista de los cadáveres a la mañana siguiente, exitó nuevamente la cólera del pueblo”. (Ob.Cit)

Pedro Vicente Cañete, asesor de los realistas, declaró que hubo víctimas, pero culpó al pueblo de ser quienes dispararon sus armas. “Noventa y dos cañonazos, dijo, dispararon en el discurso de la noche los más de ellos con metralla de la que se presume haber perdido la vida los dos cholos únicos que remanecieron muertos”, no sin antes haber descrito la escena causada por el pueblo “cañoneando la casa pretorial entre una algazara general, ruido redoblado de campanas que parecía hundirse toda la ciudad” (Cañete. “Espectáculo de la Verdad”, en documentos inéditos de G. René Moreno).  

También don José Evaristo Uriburu en su “Historia del general Arenales”, tomo 1, Cap. II. p. 21, dice: “la guardia descarga sus armas sobre la muchedumbre indefensa. Este nuevo y cobarde atentado hizo numerosas víctimas y el furor popular no reconoció entonces límites”.

Don Joaquín Gantier, en la biografía de Jaime de ZUDÁÑEZ, nos dice: “Hemos visto declaraciones de testigos oculares y de personas prestigiosas y notables”. Yo he citado sólo a algunos de los declarantes.

Joaquín Gantier concluye :  “Con todo esto claro se ve que hubo derramamiento de sangre en Chuquisaca, más que en otro pueblo o ciudad revolucionada posteriormente”. (Pág.134)  

PRISIÓN DE LOS ZUDÁÑEZ.- Los peninsulares tomaron medidas de inmediato para dominar la revolución. Francisco de Paula Sanz, Gobernador Intendente de Potosí reclutaba gente y se preparaba en armas para tomar la Sede de la Audiencia, es decir la ciudad de La Plata o Chuquisaca.y liberar al Presidente Pizarro. “Entonces, “el Dr. Jayme de ZUDÁÑEZ convocó al Vecindario por bando a la plaza principal, con el fin de “defender la patria, percibiéndoles  con el nombre de traidor a los que se resistiesen y otras penas como la Confiscación de bienes y pena de la vida”. (Historia del Gran Republicano Jayme de ZUDÁÑEZ y de la Emancipación Americana).

      Los patriotas también supieron que las fuerzas realistas se aproximaban al mando del Mariscal  Vicente Nieto, nombrado nuevo Presidente de la Real Audiencia de Charcas por el Virrey don Baltasar Hidalgo de Cisneros.

“El momento era dramático y la situación de Chuquisaca muy difícil”, escribe J.Gantier, a quien vamos siguiendo en estos párrafos. “Los doctores se encontraban en la encrucijada resultante de la revolución hecha por ellos mismos: o el camino para luchar y combatir, o el de esperar a ver qué traía Nieto”. (Pág.151).

Nieto entró en Chuquisaca con su ejército, como previamente lo había anunciado.

Al principio, no tomó medidas drásticas y severas, pero dadas las decisiones tomadas por Goyeneche con los de La Paz, el jefe español mandó tomar presos a los cabecillas de la revolución del 25 de Mayo de 1809, entre ellos, a Manuel y a Jayme de ZUDÁÑEZ, a Juan Antonio Álvarez de Arenales, a José Vásquez Ballesteros, a Joaquín Lemoine, a Bernardo Monteagudo, que pudo evadirse y a otros más.

“Las medidas tomadas con los ZUDÁÑEZ  fueron muy severas”, apunta Gantier, “las vejaciones y malos tratos, la oposición para que su familia les diera buena comida, ropa y cama, les trajo aniquilamiento y enfermedad. Fuera de este rigor estaban custodiados con estricta guardia, que no era posible burlar; en cambio, Monteagudo fugó de la Cárcel de Corte el 4 de noviembre de 1810, yendo más allá de Potosí, a Tupiza, hasta encontrar a Castelli, Balcarce y Díaz Vélez”.(Ob.Cit. Pág. 151).

“Debido a la inhumanidad de los sicarios de Nieto con el doctor Manuel ZUDÁÑEZ, murió en prisión el 24 de agosto de 1810. “En un expediente trunco y estropeado, sobre todo en las hojas últimas, encontramos el dato inédito siguiente:

       “En el año del Sro. De mil ocho cientos dies día veinte y cuatro de Agosto; murió en su Casa, y en la comunión de nuestra Santa Madre la Iglesia el Dr. Dn. Manuel ZUDÁÑEZ, Abogado de esta Real Audiencia, Catedrático de Prima en Sagrada Teología de esta Real Universidad y Regidor propietario de este Ilustr.Cabildo al parecer de cuarenta y cinco años, hijo legitimo del Maestro de Campo Don Manuel Ignacio de ZUDÁÑEZ y de la Señora Da.Mancuela de la Torre; su cuerpo fue sepultado al día siguiente con oficio cantado en la Iglesia de la Parroquia de San Miguel de esta Ciudad : recibió todos los Santos Sacramentos que se los administró de “licencia Parroqui” el Padre D. D. Mariano Cabrera del Oratorio de San Felipe Neri de esta Ciudad. Y para que conste lo firmo yo el Teniente de Cura.- Dr. José Manuel Pérez. (Certificado expedido por  el D.D.Miguel de Orozco, Cura Rector propio de la Catedral en el Sagrario de Guadalupe de esta Capital. Año 1844).

Jayme de ZUDÁÑEZ “ sufrió con serena dignidad y silencio estoico el calabozo durante más de seis meses”. (Biografía de J.Gantier, pág 154). Salió de Chuquisaca con Juan Antonio Álvarez de Arenales y con José Vásquez Bellesteros. Los llevaron al Callao. ZUDÁÑEZ no volvería más a su ciudad de origen, a La Plata o Chuquisaca, ciudad tan querida y añorada siempre por él.

 ZUDÁÑEZ EN CHILE.-  Jayme de ZUDÁÑEZ salió de la prisión del Castillo o de Casas Matas del Callao, gracias al decreto de amnistía general dado en Cádiz el 19 de diciembre de 1810. Pidió volver a Chuquisaca, pero las autoridades no  le permitieron que lo hiciera en su calidad de doctor, sino como reo.

            Estaba enfermo. Sufrió malos tratos, sin respetar su condición de ser humano y de distinguido jurisconsulto. Por eso en su solicitud hacía notar que : “Después de un año continuo de enfermedades graves, de prisiones, de todo género de trabajo y fatigas; de un camino de quinientas leguas por lo más áspero de la sierra, en estado de convalescencia sin haber aun recuperado mi salud”. (Ob.Cit. Pág.56).

       “En líneas siguientes insistía que le permitiesen volver a la ciudad de La Plata, como quien era, una persona decente; pasando a mostrar la pobreza en que se encontraba, pedía que lo dejaran quedarse unos días en Lima con el objeto de “vender la escasa ropa de mi uso para facilitar el viaje y no faltarán en esa capital corazones compasivos y almas generosas que auxilien mi partida”.

“La autoridades lo tenían por hombre peligroso y le negaron todo auxilio” apunta Gantier en la biografía que escribió.

“Esta negativa torció el camino de su vida y ya no sería el Alto Perú el lugar de su residencia anhelada para desplegar su inteligencia y virtudes, sus ansias de cambiar las estructuras sociales, políticas y económicas, sino Chile primero, la Argentina enseguida y por último el Uruguay”.(O. Cit. Pag.157.) Participó en la organización de todos esos nuevos Estados, como veremos a continuación.

Joaquín Gantier hace notar que la solicitud de ZUDÁÑEZ no fue atendida con la celeridad necesaria, sino con demora intencionada, habiéndole prolongado también la prisión en Lima.

Como se hace notar en la ya tan nombrada biografía dedicada el Prócer,  “se cerraba una etapa más de la fecunda vida de ZUDÁÑEZ, para abrirse otra con mayores perspectivas que hagan del continente un solo bloque hermanado en la democracia”. (Pág. 157).  

EL CATECISMO POLÍTICO CRISTIANO.- La rebelión y los aprestos de independencia no sólo se daban en el Bajo y en el Alto Perú. También en Chile se juntaban los revolucionarios en juntas secretas, se distribuían proclamas y se pegaban pasquines subversivos en las paredes de las calles.

       Joaquín Gantier dice en su libro que “Por aquel tiempo apareció con el pseudónimo de José Amor de la Patria el “Catecismo Político Cristiano”, atribuido a Jayme ZUDÁÑEZ por el historiógrafo chileno Ricardo Donoso”.  

Guillermo Francovich, escribe Gantier, examinando a dos publicistas chilenos, dice:

“Que según Ricardo Donoso es el primer documento de la historia de las ideas políticas chilenas y según Barros Arana, contiene los principios más avanzados que hasta entonces se hubieran emitido en Chile. “Apareció con un pseudónimo y se lo atribuye al argentino Martínez de Rosas y el centroamericano José de Irrisari. Pero Ricardo Donoso ha demostrado que esa obra, que sirvió para orientar el pensamiento revolucionario en Chile y cuyo estilo revela una pluma diestra y la agudeza proverbial de los doctores de Chuquisaca, era de ZUDÁÑEZ”.

“La forma y estilo del CATECISMO  - afirma Donoso – revelan que quien lo concibió y escribió está recién llegado al territorio de Chile. El documento está dirigido, no sólo a los chilenos, sino a los americanos todos”.

Don Jayme Eyzaguirre, en sus “Precedentes y conexiones de la revolución chilena de 1810, pág 52, dice que “ la hipótesis que cuenta con mayor asidero documental, no excluye la posibilidad de que el documento haya venido elaborado desde fuera en su parte principal”.

“El estilo silogístico del CATECISMO, afirma Eyzaguirre y sus argumentos bíblicos, como también la aceptación de la vieja doctrina española de que el poder emana de manera remota de Dios y próxima del pueblo, parecen descubrir en su autor una pluma habituada a la filosofía escolástica. Por otra parte, la simpatía que en él se advierte hacia el régimen republicano, muestra cierta captación del pensamiento del siglo XVIII”.

“El CATECISMO  expone de manera brillante y con una lógica de hierro la postura jurídica de los criollos: los habitantes de América han jurado fidelidad a los reyes y no a los habitantes y provincias de España, éstos no tienen jurisdicción sobre los habitantes y provincias de América, y no han podido delegar en la Junta Central una autoridad de que carecen”.

Don Joaquín Gantier nos hace notar, con verdad, que Jayme de ZUDÁÑEZ había estudiado a fondo la filosofía escolástica y los libros bíblicos; era un convencido de que la forma republicana era la mejor para el gobierno de la América y, como abogado a la par que revolucionario en Chuquisaca, pensaba que la soberanía residía en el pueblo  y que al quedar prisionero de Napoleón, el    

Rey don Fernando VII vino a revertirse la soberanía a su origen, o sea al pueblo”.

También ZUDÁÑEZ, gracias a la biblioteca del Canónigo Matías Terrazas, conocía el pensamiento de los políticos franceses Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Raynal, el del español Rubín de Celis y , esto es importante, la “Carta a los españoles americanos” del jesuita Juan Pablo Vizcardo, impresa en Filadelfia en 1799. 

Del Catecismo, Jayme Eyzaguirre dice : “Tanto los gobernadores de España como los de América, perdieron su autoridad al desaparecer el príncipe que las delegó; esta autoridad se ha devuelto al pueblo generador de ella, para que elija, lo mismo en América que en España, el gobierno provisional más adecuado”, (Ob.Cit.Págs. 167 y 168).

Fuera de lo anotado anteriormente, ZUDÁÑEZ defendió siempre el “gobierno republicano democrático”, siendo una constante no dejada nunca por él, ni en Chuquisaca, ni en Chile, ni en la Argentina o en el Uruguay. Es necesario recalcar que otros revolucionarios, como Monteagudo, por ejemplo, se inclinaron hacia las ideas monárquicas. “Sólo ZUDÁÑEZ pudo mantenerse y se mantuvo hasta el fin, firme en los ideales y en las realizaciones”, afirma Francovich. (Ob.Cit. Pág. 113)

“La metrópoli, dice don Jayme, abandona los pueblos de América a la más espantosa ignorancia; no cuida de su ilustración ni de los establecimientos útiles para su prosperidad”. Se molesta mucho por el trato dado por los peninsulares a los americanos. Le indignan su altanería y su insolencia.

“¡Americanos!”, exclama, “Os miran como a niños de escuela, o como a esclavos estúpidos y se atreven a insultar vuestra moderación, o por mejor decir, vuestra paciencia o indiferencia por vuestra suerte”.

“El individualismo prepotente español y su política conocía a fondo quien escribió el Catecismo, como Jayme de ZUDÁÑEZ, que sufrió rechazo y mazmorras de García Pizarro, Moxó y Vicente Nieto en La Plata o Chuquisaca, como en el Callao y en Lima de Abascal. Todos estos, decía “ocultan la verdad de las cosas y sucesos y quieren que seáis criaturas mudas y estúpidas, a quienes no se ha permitido hablar, pensar ni discurrir”. (J.Gantier. Ob.Cit)

Joaquín Gantier, en la biografía dedicada a ZUDÁÑEZ dice:  “ . . . el Catecismo Político Cristiano tiene dos aspectos importantes: primero, el contenido y segundo la forma admirable con que el autor expone su ideología de la emancipación. La masa, el pueblo o la colectividad es su base y punto de partida; el individuo constituye lo accesorio. El pueblo es afirmación y el individuo negación, o sea la autoridad despótica. Por esto el modo personal con que se dirige a los americanos es elevado, grandioso y optimista; en cambio, el que usa para los peninsulares es desgraciadamente hiriente y pesimista, porque el autor sufrió de ellos persecución y cárcel”.

“Al exponer la violencia institucional a la que acostumbraron los españoles a los de la tierra, demuestra ser un conocedor de ambientes sociales y físicos distintos a los de Chile. Charcas fue la región más explotada en minas que cualquier otra del continente. Aquí se formó una segunda naturaleza en el poblador para reducirlo a la esclavitud y hacerlo un servil”. ( Pág. 169).

“Cual si hubiese sido un doctor graduado en la Universidad de San Francisco Xavier que hubiera estudiado en la Suma de Santo Tomás y la doctrina del Padre Francisco Suárez, decía que la soberanía popular puede conferir o revocar a los poderes otorgados a los reyes, porque “ésta ha sido la doctrina sentada de los santos, de los filósofos y de los sabios de la antigüedad”.

“El rechazo de los universitarios y oidores de Charcas cuando Goyeneche intentó imponer la autoridad de la Junta de Sevilla, estaba expuesto en el Catecismo”.

La Junta Suprema no ha podido pues mandar legalmente en América y su jurisdicción ha sido usurpada como la había usurpado la Junta Provincial De Sevilla”.

“Con verdadera vehemencia increpaba ZUDÁÑEZ a los españoles diciéndoles:  “Temblad Nerones de América y acordaos cuánto habéis declamado contra las ejecuciones del 2 de mayo en Madrid”, anota don Guillermo Francovich en el ensayo dedicado a “Un Doctor de Chuquisaca”, en su libro “El Pensamiento Universitario de Charcas”. “Esta aproximación de la revolución americana a la española la había hecho ya ZUDÁÑEZ pocos meses antes en un escrito al Virrey Abascal, diciendo: “¿Cuál es el mortal que juzgando de buena fe deje de colocar a vista de los datos antecedentes, el heroico suceso de La Plata del 25 de Mayo en el mismo nivel que el de Madrid de 2 del propio mes de 1808?”(Ob.Cit.Págs.120 y 121)

“Abolid carísimos hermanos en vuestro suelo hasta las semillas del poder arbitrario”.

“Con el fin de obtener el triunfo de la independencia, recomendaba la concordia, comenta J. GANTIER, porque “la desunión os perderá con el tiempo”.

Ésta fue la base moral de la prédica de Jayme de ZUDÁÑEZ en La Plata y en Santiago, unión y fraternidad; como sería en la Argentina y en la Banda Oriental, donde la anarquía dividió a los patriotas haciéndolos débiles e ineficaces”.

El Catecismo llama a la unidad de los pueblos americanos, de aquí que ZUDÁÑEZ  sugiera la organización de una “Junta Provisional que se encargue del mando superior”.”Convocad, exigía, los diputados del Reino para que hagan la constitución y su dicha: el congreso general, la representación nacional de todas las provincias de la América Meridional residirá donde acuerden todos”.

“Nadie planteó, dice Gantier, este sublime ideal de la unión americana antes que Jayme de ZUDÁÑEZ, por lo menos su personalidad es símbolo de ella”. (Pág.171).

El título del “Catecismo Político Cristiano” nos muestra quien  fue su autor. El doctor Don Jayme de ZUDÁÑEZ también era doctor en Teología.      

     También en Chile, dada la personalidad y todos los méritos y cualidades de don Jayme de ZUDÁÑEZ, lo nombraron Secretario de Relaciones Exteriores y Vocal del Alto Tribunal de Justicia. Aceptó el primer cargo de los nombrados, habiendo emitido el “Manifiesto del Gobierno de Chile a las naciones de América y Europa. Después fue vocal del Tribunal de Justicia.

“El gobierno provisorio, afirma don Alfredo Jáuregui Rosquellas, le llenó de distinciones compensatorias de pasados sufrimientos y propuso su ingreso en la máquina política, donde tanto bueno podía hacer, y le incorporó, de acuerdo con la opinión general, en la Asamblea Constituyente, donde con otros próceres chilenos recibió la comisión de formular un proyecto de Constitución”. (Apuntes sobre la vida y juicios sobre los hechos del Dr. Jayme de ZUDÁÑEZ. Bol. de la Sociedad Geográfica, tomo XXIX. No 312 a 315)

Don Guillermo Francovich, en el libro citado, en la página 121, dice: “En 1812, ZUDÁÑEZ participó en la preparación del “Reglamento Constitucional Provisorio de Chile que entró en vigencia el mismo año”.

“En 1813 fue secretario interino de relaciones exteriores y en tal calidad redactó el “Manifiesto del Gobierno de Chile a las naciones de América”.

El año 1814 ZUDÁÑEZ fue asesor de O¨Higgins y Mackenna en la negociación del pacto de Lircay. El chileno Barros Arana recuerda que el Dr. Rodríguez Aldea se mostró sorprendido al encontrar un letrado de la talla de ZUDÁÑEZ, dotado de una gran facilidad de palabra, enemigo ardiente y declarado del régimen colonial, que “defendió con incansable tenacidad todas las cláusulas consignadas en el acuerdo del Senado”. (Francovich, ob. Cit.) 

ZUDÁÑEZ EN LA ARGENTINA.-  ZUDÁÑEZ tuvo que dejar Chile por las desavenencias que se dieron entre los patriotas chilenos y por la derrota sufrida por ellos en Rancagua. Como chuquisaqueño pertenecía a la Provincias del Río de La Plata y ofreció sus servicios a las autoridades de Buenos Aires. Primero recibió negativas, pero a fines de 1814 ya se encontraba en la capital.“Sus conocimientos y experiencias, sus dotes y don de gentes le abrieron las puertas de la Capital Rioplatense, escribe Joaquín Gantier. “Aquí no se combatía como en el Alto Perú y pidió nuevamente enrolarse en los ejércitos del Norte para ir a defender los derechos de los americanos, la libertad e independencia de sus conterráneos, allá en su ciudad natal, donde era necesaria la acción de las armas y la colaboración de los doctores”. (Ob. Cit. Pág. 196).

“Las autoridades de Buenos Aires vieron en ZUDÁÑEZ al varón de los valiosos consejos, al caballero de la conducta clara y sin doblez, y al doctor convencido de los principios democráticos, para ser útil entre ellos y le nombraron Asesor del Cabildo”.         

“Don Jayme aceptó el importante y difícil cargo, desempeñándolo con sencillez y dentro de la austeridad y tacto político que exigían las circunstancias”.(Pág 196)

“Por este tiempo sufrió malentendidos y persecución de los mismo hermanos en ideales, pero ni la felonía ni la intriga llegaron a mellar el alma dolorida de don Jayme, queriendo sólo que los hombres hablaran el lenguaje de la democracia y la comprensión”. (Pág.167).

“A mediados del año 1815, cuando Buenos Aires ya contaba con sesenta mil habitantes, el 8 de mayo, fue designado ZUDÁÑEZ juez de la Comisión Civil para sustanciar y sentenciar los delitos contra la patria y su seguridad interna y externa.  

Jaime de ZUDÁÑEZ renunció varias veces al cargo. “No son  Sr. Exmo. escusas especiosas, sino impedimentos legales que tengo el honor de elevar a la alta consideración de V.E.”, escribió. “Tenga la bondad de subrogar otro sugeto qe pueda y deba desempeñar aquel honroso Cargo”. “ . . . he empeñado mi pluma en defensa de uno de los presos y se ha presentado días ha un escrito mío” (Boletín de ls Soc.Geográfica e Histórica Sucre. Tomo XLVI. No.443. Pág. 85)

“Por el extremo opuesto, el Dr. Bernardo Monteagudo, otro de los acusados, desde hace años atrás, me ha declarado una guerra tan implacable , que no se ha detenido en calumniar mis sentimientos patrióticos, (único origen de la ruina de mi familia), procurando inspirar esta odiosa idea a mis íntimos que deben ser juzgados por la Comición”. (Ob.Cit.)

“De modo Sr. Exmo. que sin un prevaricato manifiesto reprobado por las leyes, y sin la nota de Juez prevenido (a pesar de mi honradez) no puedo obtener este cargo”.

Se nota claramente que ZUDÁÑEZ era un hombre honesto y de conducta ejemplar.

Las autoridades argentinas trataron de persuadirlo para que aceptara el cargo, dadas las condiciones y las cualidades morales de don Jayme, pero éste les pidió una y otra y otra vez que lo dejaran estar tranquilo consigo mismo, ya que su conciencia le exigía no desempeñar las funciones que le reclamaban.

Además, adujo su estado delicado de salud : “Finalmente, seis años consecutivos de padecimientos, desde el 25 de Mayo de 809, en qe. fui preso, la primera ocación, pr. el Presidente de Charcas, Pizarro; Seis meses de Calabozo, que me hizo sufrir su sucesor Dn. Vicente Nieto, mi conducción en partida de registro hasta Lima a las ordenes del sanguinario Dn. Agustín Huissi, principiando a convalecer de un tabardillo; Tres meses en el Castillo del Callao; El justo dolor de haber fallecido en la prisión mi hermano, el Dr. Dn. Manuel de ZUDÁÑEZ y de su resultas mi madre”. “La ruina de mi familia, y mi emigración precipitada al Reyno de Chile, han minado de tal modo mi constitución naturalmente devil, que no puedo contraerme a un trabajo continuado de papeles y meditación. Por cuyo motivo he renunciado con esta misma fecha, ante el Exmo. Cavildo, la Asesoría que ya no puedo desempeñar. En virtud de todo lo expuesto. Ocurro a la superioridad de V.E. pa. Qe. Se sirva admitir mi renuncia qe. Interpongo en forma de nuevo oyendo acerca de la justicia de mi solicitud, el parecer de la Junta de Observación, compuesta de Letrados imparciales; y permitiéndome en su caso poner a cubierto mi conducta de los tiros de la maledicencia en los Pueblos distantes pr. Medio de la Prensa.  Por tanto A V.E. pido, etc” (Boletín cItado. Biografía de ZUDÁÑEZ. Pág. 204)

El espíritu noble, maduro, humano y cristiano de Jayme de ZUDÁÑEZ resalta claramente en la conducta que hemos narrado. Se niega a juzgar a sus compatriotas. Su magnanimidad lo lleva a renunciar al cargo de juez que le dieron.

La actitud de Monteagudo y la guerra que éste le declara no llevaron a don Jayme a la venganza y al rencor. “Esta era la conciencia y el espíritu impecable del doctor de Charcas, don Jayme de ZUDÁÑEZ, nos dice don Joaquín Gantier en la página 205 de su libro.   

El doctor ZUDÁÑEZ, lo hago notar, fue elegido en su ciudad natal como diputado a la Asamblea Constituyente de 1813, pero no pudo asistir por encontrase en Chile. Tampoco pudo estar en el Congreso de Tucumán, por dos razones: la primera, por su salud; la segunda, por la de siempre, su falta de recursos para trasladarse hasta la ciudad argentina.

“Exmo Señor Director: Deseoso de trasladarme a la Ciudad del Tucumán, para incorporarme al Congreso Soberano, como uno de los Diputados de La Plata, tengo el honor de hacer presente a la Superioridad de V.E., que mis conatos son estériles, por falta de proporciones para conducirme a aquel lugar, y subsistir en él, a causa de que el desgraciado suceso de Súper-Sipe no dio lugar a que mi Provincia me auxiliase, como contesté a la incitativa q.e. el inmediato antecesor de V,.E. me dirigió a mediados de Febrero último”. (Ob.Cit.Pág.212)

“A pesar de que el Congreso acusó recibo el 18 de junio en sentido de haber encargado al Director Supremo para prestar a ZUDÁÑEZ el viático necesario, no se hizo nada, dejando al Diputado por Chuquisaca en la imposibilidad de viajar a Tucumán”. (Pág.214).

Las autoridades de Buenos Aires prefirieron dar el dinero necesario a los diputados de las llamadas “provincias bajas” y no a los del Alto Perú. Por eso no pudo estar don Jayme en el Congreso de Tucumán.

En la mañana del 9 de julio de 1816 se leyó la proclama de la “Independencia de las Provincias Unidas de la América del Sur de la dominación de los Reyes de España y su Metrópoli”.

El historiador argentino Don Ricardo Caillet-Bois dice que “El acta de la declaración de la Independencia fue obra del secretario José Mariano Serrano”. Éste, como el doctor ZUDÁÑEZ, era chuquisaqueño y exalumno de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca..

El doctor Mariano Serrano fue el Presidente de la Asamblea Deliberante que declaró al Alto Perú independiente y soberano el 6 de agosto de 1825, en la ciudad de La Plata o Chuquisaca, hoy Sucre.

“El Congreso de Tucumán, trasladado a Buenos Aires, inició sus sesiones el 12 de mayo de 1817. En este congreso, el doctor Jayme de ZUDÁÑEZ ocupó la presidencia y la vicepresidencia de turno, habiendo descollado como uno de sus más destacaos miembros en varias ocasiones por su acertado criterio, su atinada dirección y su voto por la democracia basado en razones profundas y claras. La rectitud de Don Jayme no admitía pliegues y contemporizaciones de ninguna clase en el proceder dentro de las funciones de los representantes de los pueblos”.(Ob.Cit. Pág. 238).

“En don Jayme no primaban compromisos de grupo, sino el principio de la democracia para la verdadera emancipación y felicidad de la patria”.

En la sesión del 28 de julio de 1817, don Jayme, “el republicano de Chuquisaca, -según Gianello – sostuvo la misma tesis que el fogoso  riojano (Casto Barros); la necesidad y conveniencia de dar cuanta antes la constitución permanente”

“Juan José Paso, en la sesión del 27 de julio de 1818, pidió que todos se consagraran al examen de la Constitución, a lo que informó el Presidente José Severo Malavia que esta solicitud ya estaba resuelta desde el 16 de junio porque así la hizo aprobar el diputado por Charcas, doctor Jayme de ZUDÁÑEZ”.

En septiembre de 1818 asumió la presidencia el doctor Jayme  de ZUDÁÑEZ, examinando y aprobando gran parte de lo referente al Senado. “Al año siguiente, en la sesión del jueves 22 de abril de 1819 quedó aprobada y sancionada la Constitución, para ser jurada en Buenos Aries y otras ciudades el 25 de Mayo de aquel año 1819”.

Es necesario remarcarlo una vez que el doctor Jayme de ZUDÁÑEZ defendió en todas las ocasiones la forma de gobierno republicana democrática, en contra de muchas opiniones que proponían y luchaban para que fuera la monarquía la necesaria para gobernar a las colonias españolas liberadas.

“La instrucción dada en La Plata a sus diputados, escribe Joaquín Gantier, decía: “La forma de Gobierno que se adopte será la del Republicano, atendiendo a la voluntad general de los Pueblos que aborrecen por experiencia a los Reyes, y por admitir menos dificultades en las actuales circunstancias, dejando a la discusión prolija y meditado examen de la Asamblea, el modo y los medios de establecerla, mas análogos a nuestra situación Política y geográfica”.

“Don Jayme de ZUDÁÑEZ no acertó instintivamente a entrar y opinar por la república, sino por convicción en esos principios, que se los inculcó la Universidad de San Francisco Xavier”.(Ob.Cit.Pág.245).

“Todos eran monarquistas, a base sí de analizadas razones, como la de la anarquía en América y la restauración avasallante en Europa de la monarquía, mediante el Congreso de Viena y la Santa Alianza. Monarquistas eran los más ilustres próceres del continente encabezados por San Martín, Belgrano, Rivadavia, Manuel Sarratea, Nicolás Herrera, Pueyrredón, Antonio José de Irisarri, José Valentín Gómez, Rondeau, Bernardo Monteagudo, Bernardo O¨Higgins, la Logia Lautaro y tanto más” .Jayme de ZUDÁÑEZ quedó señoreando la democracia”. (J.Gantier.Ob.Cit. Pág.247)

“Así, Jayme de ZUDÁÑEZ había triunfado con los pueblos y por los pueblos”.

Tuvo fe en la República, la quiso y trabajó con tesón por ella. Fue un místico por la democracia y logró que su idealismo se hiciera realidad”. (Pág.248)

He aquí el doctor de los principios invariables, porque varios otros doctores hermanos en el Alma Mater de la Universidad de Charcas, ya pensaban en monarquía. He ahí el hombre del alma diáfana y de los ojos avisores que miraron el futuro de América. Su visión está confirmada con la fundación de repúblicas en todo el hemisferio, especialmente con la independencia y soberanía de la Argentina, de Bolivia, Chile y el Uruguay, países hermanos en los que trabajó “El Universitario de Charcas para la América”. Diría que sus legisladores y presidentes recibieron, y siguen recibiendo la inspiración de Jayme de ZUDÁÑEZ.” ( Pág.248). 

ZUDÁÑEZ EN EL URUGUAY.- La libertad y la independencia nos llevan a situaciones nuevas y de “crisis”. Por lo tanto, los Estados Nación no eran fáciles de ser organizados. Si en Chile se vivían situaciones de divergencia y de división, en la Argentina ocurría lo mismo y en la Banda Oriental, “la guerra patriota era cruenta y sostenida”.

Jayme de ZUDÁÑEZ pasó de Buenos Aires a Montevideo en el año de 1820.

“Don Jayme fue “asesor del Cabildo de Montevideo en 1823, pero un año más tarde es separado del cargo por Lecor”. (Pág. 252 de la biografía). Existían bandos divididos en el Uruguay no sólo por su forma de pensar sobre la forma de gobierno, sino por disputas entre fracciones. Artigas, como ZUDÁÑEZ, defendía la forma de gobierno republicana.

“Partidario de la independencia, afirma J.Gantier, ZUDÁÑEZ fue separado de su cargo por orden fechada el 25 de marzo de 1824, emanada de las autoridades brasileñas, que gobernaban el país” (Ob.Cit.Pág.253). Aunque Artigas ya estaba en el Uruguay, sus seguidores y partidarios reconquistaron Montevideo y llegó la independencia el año 1825. Para organizar el país, se instaló la Asamblea Constituyente y Legislativa del Estado en San José , el 22 de noviembre de 1828. Pero las circunstancias y la situación mostraban luchas entre caudillos y una división de la cual nada positivo podía esperarse. Era necesario evitar la anarquía.

“ . . . el doctor de ZUDÁÑEZ, dice Caputi, citado por Gantier, era un eminente jurisconsulto surgido de la prestigiosa Universidad de Charcas”.

“La memorable Asamblea Constituyente y Legislativa reunida en San José el año 1828 lo contó entre sus miembros por haber sido elegido diputado por Montevideo. Las sesiones preparatorias tuvieron lugar el 22 y 23 de noviembre, e iba a instalarse la principal , cuando la opinión de ZUDAÑEZ hizo suspenderla para el día siguiente, a fin de dar “la solemnidad tan necesaria a la importancia del augusto cuerpo que representaba al nuevo Estado”. Por esta razón se instaló el 24 de noviembre de 1828”. (Pág.256)

ZUDÁÑEZ “fue declarado meritorio, dice Alfredo Jáuregui Rosquellas, por su pasada actitud en Chuquisaca en 1809, en Chile el año 1814 y en Buenos Aires el 1819”. Estos hechos, además de su calidad como jurisconsulto de la Universidad de Chuquisaca y sus cualidades de honestidad y lealtad como  auténtico revolucionario, pesaron para que los asambleístas uruguayos lo nombraran vocal de la Comisión Legislativa y Constitucional y presidente de la misma.

Los miembros que debían presentar el proyecto de Constitución eran los señores Ellauri, Giró, Zubilaga, García y Cavia. “ZUDÁÑEZ recibió de sus compañeros el encargo, muy honroso pero muy difícil, de redactar el proyecto de Constitución, y emprendió decididamente la labor”. (Pág.257).      

“El 7 de marzo de 1829 presentó la Comisión Legislativa su Proyecto de Constitución, en 177 artículos, expresando que podía leerse, imprimirse y repartirse a los asambleístas para que lo estudiaran detenidamente. Firmaban todos los miembros de ella después del Dr. ZUDÁÑEZ, y manifestaban ser éste  y el señor Ellauri los encargados de sostener el debate”.(Pág. 257)

Don Joaquín Gantier cita varios nombres de uruguayos que se doctoraron en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca y que firmaron la primera Constitución uruguaya redactada por don Jayme de ZUDÁÑEZ.

“Estos nombres que ocupan las primeras páginas de la historia uruguaya, hermanan a las dos repúblicas actuales de Bolivia y el Uruguay”, afirma el Dr. Gantier.

        La nombrada Asamblea General Constituyente y Legislativa empezó sus labores el 24 de noviembre de 1826 en San José y el 18 de Julio de 1830 fue la jura solemne de la Constitución uruguaya.

“Los diputados por Montevideo eran : Jayme de ZUDÁÑEZ, Pedro Berro, Silverstre Blanco, Cristóbal Echeverriarza, José Ellauri, Ramón Masini, Luis Lama y Eufemio Masculino”.

“ZUDÁÑEZ fue designado presidente de la Comisión Legislativa y Constitucional, secretario José Ellauri y como vocales Juan Francisco Giro, José F. Zubillaza, Cristóbal Echeveriarza, Solan García y Luis Cavia. “Estuvieron especialmente encargados de sostener el debate los señores García, ZUDÁÑEZ y Ellauri”.  (Ob.Cit.Pág. 258).    

Se nota claramente que el doctor don Jayme de ZUDÁÑEZ se distinguió notoriamente en la organización del Estado Nación de la Banda Oriental, del Uruguay, por eso el historiador Vicente C. Caputi , en sus “Rememoraciones Centenarias” tiene escrito lo siguiente: “fue uno de los miembros más conspicuos de la Asamblea G. Constituyente que sancionó nuestra Carta Fundamental, dictó importantes leyes y creó los atributos de nuestra soberanía”.(Pág.35.)

También se puede leer en su obra cómo destaca la brillante trayectoria del doctor de Charcas desde haber iniciado la era de la independencia en Chuquisaca el 25 de Mayo de 1809, hasta su decidida labor de republicano en Buenos Aires. Ahora, en el Uruguay, “recibió el honroso encargo de redactar el proyecto de nuestra Carta Fundamental en la que intervino en forma destacada”, dice Caputi. (Biografía de ZUDÁÑEZ, por J. Gantier, Pág. 259)

“En la sesión del 12 de agosto de 1829, ZUDÁÑEZ fue nombrado por los congresales Presidente del Tribunal Superior de Apelaciones, y como vocales los doctores don Julián Álvarez y  don Lorenzo Villegas”. “De la actuación de don Jayme en este alto Tribunal de Justicia, Caputi dice que “ le sirvió para poner nuevamente de manifiesto el caudal valiosísimo de sus conocimientos jurídicos y la ecuanimidad de su espíritu selecto” (Ob.Cit. Pág.260)

También don Ariosto Fernández, otro escritor uruguayo de mucho prestigio dijo de don Jayme : “Por su jerarquía intelectual y prestigio político recibió ZUDÁÑEZ el homenaje de honor, justo y merecido de escribir el “Manifiesto de la Asamblea General Constituyente y Legislativa de la República Oriental del Uruguay a los pueblos que representa”.”En estas páginas, póstumos testimonios de su exaltado querer político, Dn. Jaime ZUDÁÑEZ nos lega un histórico mandato, henchido de verdades eternas, escritas para todos los tiempos y pueblos”.

“Es que ha llegado a la cumbre y está más cerca que nunca de la verdad y de Dios. Cuatro pueblos de América habían escuchado su palabra y les tocaba ahora a los orientales recibir su mensaje”.  (Ariosto Fernández. “Jaime ZUDÁÑEZ; Prócer de América”. Revista Nacional. Montevideo, enero-marzo 1967. NO.231.Tomo XII. p. 61)

 “Por su sencillez y verdad, por su vida de plenitud y afirmación, bien podíamos llamar al Manifiesto el Evangelio Cívico del Uruguay”, escribe Joaquín Gantier.

“Hasta en las partes  condenatorias había optimismo, como cuando abominaba del “espíritu de partido, la ambición la codicia, la venganza, las pasiones todas”, - males del continente – que debían superarse, para apartar la triste realidad de “que los nuevos Estados de América ni han conseguido aún consolidar su existencia política”. Su esperanza en los días venideros se mostraba al decir que ”cuando un pueblo tiene un sentimiento uniforme por la libertad, es necesario que las instituciones marchen  a su nivel”.

“Finalizando su mensaje llamaba a cumplir con lealtad la Ley de Leyes:

        “Orientales, la experiencia de todos los pueblos os demuestra estas verdades, y el  convencimiento mismo que produce, debe haceros más recomendable Vuestra Constitución. Si os sentís decididos a defenderla; si os resignáis a nivelar por ella vuestras acciones; si deseáis la salud de la patria, juradla; porque es de su exacto cumplimiento que la debéis esperar”.    

Cuatro nuevos estados nacionales que nacían a la Libertad y a la Independencia, gracias a un hombre que les dedicó su vida y su ideal : Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay.

No luchó y dio su vida sólo por conquistar esa “Independencia”, sino que trató de “constituirlas”, de formarlas como sociedades organizadas, es decir, como “Estados”, sobre todo en los casos de Chile, de la Argentina y del Uruguay, ya que participó en la redacción inteligente de sus “Constituciones Políticas”.

Si a Bolívar le deben la libertad varias naciones-estado latinoamericanas, a ZUDÁÑEZ le deben también las nombradas líneas arriba, su organización y su nacimiento como “Estados”.

“Aquejado por sus antiguas dolencias y perseguido por la pobreza este genio de nuestra América, escribe don Joaquín Gantier en la biografía dedicada al “Prócer de América”, falleció en Montevideo, el 25 de marzo de l832, desempeñando la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia”. (Pág.262)

Un ejemplo tanto de amor a la Justicia y a la Libertad, como  un ejemplo de “capacidad creativa” que extrañamos a lo largo de nuestra historia, ya que pocos son los que siguieron las formas de ser, de sentir y de actuar de este hombre ejemplar, el Prócer de América, Don Jayme de ZUDÁÑEZ.                                                

                                                                   Sucre,2 de diciembre de 2008