LUCES Y SOMBRAS DE LA REVOLUCIÓN NACIONAL BOLIVIANA
Dr. Fernando Urriolagoitia Harriague
Socio de la Sociedad Geográfica y de Historia “Sucre”

INTRODUCCIÓN
Sin ninguna duda, el hecho político e histórico más importante ocurrido en Bolivia, durante el siglo XX, fue la llamada Revolución Nacional. Trascendente, no solo por la acción en si, si no también por los profundos cambios que esta imprimió en nuestra convulsionada historia nacional.

Este hecho político, naturalmente tuvo antecedentes históricos, tuvo actores que lo produjeron, y tuvo consecuencias que indudablemente trascienden hasta hoy en nuestra nación, en un país marcado por la violencia política, por la intransigencia de sus ciudadanos, que ponen en duda su propia viabilidad como nación.
La Revolución Nacional Boliviana, no fue un golpe de estado mas, no fue un hecho político aislado, se constituyo en una acción popular que cambio un orden nacional, e imprimió, o por lo menos pretendió hacerlo, un nuevo rumbo a la historia de Bolivia.

Pretendió consolidar a Bolivia como una nación articulada, darle un norte, darle un rumbo, organizaría como nación moderna e incluirla al concierto internacional.
Ambicioso proyecto para un país pobre, invertebrado, en su mayoría analfabeto y no inclusivo, fuertemente dependiente. En suma, un desafió que llego a Bolivia muy larde, a mediados del siglo XX, cuando naciones vecinas a la nuestra, se encontraban ya consolidadas y articuladas con proyectos nacionales claros, y políticas de estado definidas.
Bolivia desde su fundación en el año de 1825, se caracterizo por una inestabilidad política y social muy marcadas, con gobiernos, la mayor parte de ellos, surgidos de asonadas militares y revueltas, todos ellos caracterizados por un altísimo grado de caudillaje personal, y ninguno de estos con políticas integradoras y de desarrollo o de vertebración e inclusión.
Todo esto, a diferencia de naciones vecinas que tuvieron la suerte de contar con líderes políticos sensatos y sobretodo visionarios, lo cual les permitió tener políticas de estado claras, y que a diferencia del nuestro, se mantuvieron a lo largo de los distintos gobiernos que se sucedieron.
Todo esto, tuvo que influir poderosamente en la geopolítica de la región, y es así como se puede explicar las distintas desmembraciones territoriales que sufrimos, ora por acciones bélicas, ora por tratados nefastos signados por el caudillo de turno.

Un país tan diverso en su geografía, tan disímil en su composición étnica, precisa pues de acciones tendentes a la integración tanto física como humana. Conceptos ambos, que hasta bien entrado el siglo XX no se los comprendió.
Es precisamente un hecho bélico, el que dio origen a lo que en décadas futuras se vino en denominar el Nacionalismo Revolucionario. Nos referimos a la contienda del Chaco, infausta guerra con nuestro vecino el Paraguay. Y a decir de muchos sociólogos e historiadores, este hecho hizo que Bolivia se descubriera así misma, se mirara al espejo de su realidad, y junto a la derrota infringida, tuviera la necesidad de surgir renovada y de replantearse una nueva política nacional.

La Revolución Nacional Boliviana, en mi criterio, lleva 100 años tarde, y lamentablemente no cumple a cabalidad con los objetivos trazados. El personalismo, el caudillismo, la corrupción, el dogmatismo del ideario político, contaminan su accionar.
En este breve ensayo, realizado por un aficionado a la historia nacional, se pretende señalar precisamente esos aciertos y esos fracasos, de una política que surgió en la vida de nuestro país. Hecha para los hombres y por los hombres de nuestra patria, y por ello mismo, y como toda obra humana no carente de debilidades y de errores.

ANTECEDENTES

Para una mejor comprensión de la revolución que se produjo en los meses siguientes a abril del 52, resulta imprescindible comprender el carácter de la sociedad y de la economía de Bolivia a mediados del siglo XX. En la composición social boliviana, entre 1900 y 1952, la población urbana había subido del 14.3% al 22.8% (censo de población de 1950). Entre 1900 y 1950, la población alfabeta subió del 17 al 31%. Lo contradictorio; de una población universitaria de 12000, solo llegaron a graduarse 132 personas, listo nos demuestra que a mediados del siglo XX, empezaban a surgir transformaciones fundamentales en el carácter de la población urbana, hacia un crecimiento importante de la población escolar y de los alfabetos. Sin embargo a todo, la Bolivia de los años 50, era todavía una población predominantemente rural, y marginalmente integrada a la economía del país. Algo llamativo en el censo de 1950, fue el dato por el cual se verifica, que del total de la población activa registrada, un 72% se dedicaba a la agricultura e industrias dependientes, no obstante esta fuerza de trabajo solo producía el 33% del producto nacional bruto, anomalía que pone claramente de manifiesto el gravísimo retraso económico de este sector. (Mensaje a la nación Agosto 1950 MUH).
No es difícil descubrir las causas de este atraso económico: con la constante expansión del sistema de hacienda de fines del siglo XX, la situación del campo había llegado a ser una de las más injustas y antieconómicas de América Latina. El 6% de los hacendados, que poseían mil o mas hectáreas, solo cultivaban el 1.5% de su extensión. Mientras que en el polo opuesto, el 60% de propietarios con 5 o menos hectáreas de tierra, (en realidad poseían el 0.2% de toda la tierra productiva en cuestión), en promedio cultivaban el 56% de sus posesiones.

Por ello Bolivia se constituía en un ejemplo clásico de latifundismo. La extrema desigualdad de reparto de la tierra era imprescindible para el control de la mano de obra campesina. Así conseguían mano de obra barata, ofreciendo a cambio tierra cultivable por prestaciones agrícolas, y muchas veces también prestaciones de servidumbre (pongueaje). Este sistema agrícola, en el año de 1950 hizo que el estado nacional importara alrededor del 14% de alimentos, significando esto que la producción nacional alcanzaba a cubrir el restante 86% de necesidades alimentarias.

Otro polo de producción, era indudablemente el minero, tres grandes compañías eran las que monopolizaban el sector, Patino Mines, Compagnie Aramayo de Mines en Bolivie, y Unificada Hochschild del Cerro Rico. Las tres compañías hacían inversiones importantes en el sector, con lo cual, y pese a los altos costos de producción, Bolivia continuaba exportando miles y miles de toneladas métricas de estaño por año. Indudablemente, este sector extractivo minero contaba con impuestos bajos a la producción, lo cual venia a compensar en parte los costos altos de extracción.
Con este panorama social, económico, y educacional sucintamente expuesto, llega Bolivia a enfrentar una conflagración internacional con la República del Paraguay.

La guerra del Chaco comenzó el 18 de julio de 1932, con el anuncio del Presidente Salamanca, de que las fuerzas paraguayas se habían apoderado de un fortín boliviano.
Bolivia no se encontraba preparada para enfrentar este triste episodio de su historia contemporánea, las finanzas públicas nunca fueron de las mejores, la infraestructura nacional hacia el sudeste, absolutamente inexistente, y la preparación militar del país, totalmente en ruinas. Las consecuencias de la conflagración fueron enormes, grandes perdidas humanas (50.000), económicas, y territoriales.
Esta guerra había despertado una vorágine de generaciones y había destruido la autoridad del liderato tradicional. El “Fermento del Chaco”, así denominado por uno de los grandes historiadores de este episodio (Querejazu Calvo), logro que la joven oficialidad, los civiles, profesionales, universitarios, y estudiantes, elementos de la clase media, rechazaran las viejas formas del antiguo liderato, buscando nuevas formas y normas de liderazgo político.
Así se organizaron nuevos movimientos políticos alejados de los lazos de los partidos tradicionales. El retorno de los veteranos de la guerra, en el invierno de 1935, marco el hito vital del inicio de un movimiento de izquierda nacional.
Surgieron infinidad de grupos y asociaciones con distintos denominativos, uno de ellos fue el grupo Beta Gama (Bolivia Grande), integrado por jóvenes ex combatientes intelectuales con fuerte orientación nacionalista, en nuestra ciudad Sucre, surge el Grupo Ariel de la misma tendencia. Si bien es cierto que estos grupos no eran más que grupos de café, sin embargo se constituyeron en su fusión, en el punto de arranque para un gran movimiento nacionalista a fundarse y fuera de control de los viejos partidos.

Otro tanto ocurrió con la casta militar, muchos de ellos, sobretodo oficiales jóvenes, lograron agruparse en torno a logias, expresando así su descontento con la conducción del viejo estado durante la guerra.
Todo esto, sin lugar a dudas surge de los cuestionamientos que los combatientes del Chaco se hacen sobre la realidad nacional, no olvidemos que este episodio, permitió el encuentro de todos los grupos étnicos bolivianos, permitió analizar las enormes falencias nacionales, ver la realidad del país frente a un estado de emergencia nacional.
La coincidencia de todas estas agrupaciones civiles, y militares, vino a generar un gran movimiento político nacional que efervesia en la post guerra, y cuestionaba los liderazgos de entonces.

El año 1941, concretamente en Enero, se produce una reunión de algunos intelectuales, que esbozan la fundación de un nuevo partido de tendencia Revolucionaria y Nacionalista, se definen algunos principios, y se delinean algunas actividades, las mismas que no llegan a concretarse, y es así, que el 7 de Junio de 1942, oficialmente queda fundado este nuevo partido político, el Movimiento Nacionalista Revolucionario.
En su programa de principios se plantea la idea general revolucionaria, se interpreta la realidad nacional boliviana, y plantea las soluciones que ven como salida a la crisis social, política y económica del momento. Dentro de la línea de principios ideológicos del nuevo partido, indudablemente y por influencias de la época, se evidencian enormes analogías con el nacional socialismo alemán. Analogías que se harán más que evidentes con la conducta partidaria del MNR, y sobretodo en su accionar totalitario.

La participación política del nuevo partido, se dio bastante pronto, participo con algunos de sus máximos dirigentes en el gobierno revolucionario de Gualberto Villarroel, donde además de este partido, hubo una muy fuerte influencia de la Logia Militar Razón de Patria.

La participación del MNR en el gobierno Villarroel, fue por demás cuestionable, no solo con su accionar político y técnico dentro de ese gobierno (Crímenes de Chuspipata, y política económica), si no también, en la conclusión del régimen y la inmolación del Presidente Villarroel (aislamiento del Presidente, mediante el corte de teléfonos del palacio de gobierno ordenado supuestamente por Paz Estensoro).
A partir de entonces, y con la caída del gobierno de Villarroel, el MNR, ingreso en una etapa francamente conspiradora, y es así que ante el nuevo gobierno presidido por Hertzog, e instalado en 1947, el MNR volcó toda su actividad política a generar inestabilidad y conspirar en contra del gobierno, intentando varios putch, al mas puro estilo alemán de pre guerra. Un activo sentido conspirativo, impuso el MNR dentro de su militancia, tendente a acabar con el régimen y tomar el poder por las armas.

De ese modo en 1947, el MNR comienza toda una actividad proselitista dentro de los sectores obreros, fundamentalmente mineros, artesanales, estudiantiles, y clases medias, a objeto de lograr el derrocamiento del gobierno Hertzog. Obviamente este gobierno, llevo adelante toda una actividad de defensa de su estabilidad, y es así que en 1949 se hizo una redada de militantes del MNR a nivel nacional. En agosto de 1949 estalla una nueva revolución, la que en si da inicio a lo que se vino en llamar la guerra civil. Acto revolucionario generalizado en todo el país, y con ribetes de verdadera toma y retoma de ciudades, ocasionando un enorme número de muertos y heridos.
El afán de imponer por la violencia un determinado programa de gobierno, tendente a la mejora de la sociedad boliviana, llevo al país a un estado total de caos, solamente superado por la fuerza de las armas, y la imposición del orden público por parte del gobierno. Es así, y en esas condiciones que se llega finalmente al acto electoral del 6 de mayo de 1951, en el cual la formula presidida por el Jefe Nacional del MNR gana parcialmente las elecciones frente al oficialismo. La mala interpretación política de los hechos, el mal cálculo, y un tremendo error de concepción político, hacen que el Presidente Urriolagoitia renuncie al cargo, dejando el gobierno en poder del ejército. Este hecho da vía libre al ganador de las elecciones, ahora si a reclamar y con derecho propio, y por todos los medios la entrega del poder, legitimándose así su afán conspirativo.

LA REVOLUCIÓN: LUCES Y SOMBRAS
Lo que hasta mayo del 51 fue conspiración, con legitimidad se torna luego en revolución. Y es así, que 10 meses después, el 9 de abril del 52 se graba en la historia de Bolivia la fecha de la llamada Revolución Nacional Boliviana.
El MNR asume totalmente el poder, dejan de funcionar las cámaras, se toma el poder judicial, se anula al ejército nacional, y en su lugar se implantan las milicias armadas. En resumen, se adopta como forma de gobierno la dictadura civil, sin control parlamentario y con un poder judicial absolutamente funcional al gobierno. Todo ello marcado con una fuertísima represión política hacia la disidencia. La imposición de campos de concentración para el oponente, la vejación de los derechos constitucionales, la persecución y el crimen político. Corno forma de gobierno se llego al extremo de vejar al opositor, anularlo, difamarlo, y decretar con ello su muerte civil.

Numerosos casos de personalidades, hoy nuevamente reivindicadas por la historia, y que a lo largo de los periodos previos a la Revolución, prestaron invalorables servicios a la nación, generando actividades publicas de enorme beneficio, fueron difamadas y calumniadas, teniendo estas que exilarse y retirarse de la vida publica. Claros son los ejemplos de Costa du Rels, y Ostria Gutiérrez, tan solo para citar dos casos, verdaderos artífices del desarrollo nacional. Ambos manejaron las relaciones internacionales de Bolivia con gran acierto. El primero en la Liga de las Naciones, haciendo valer los derechos del país sobre el Chaco, y el segundo llevando adelante las gestiones ante el gobierno de González Videla de Chile sobre la cuestión marítima. Única negociación seria que hubo hasta el día de hoy, y que de concretarse pudo llevar a Bolivia a las costas del Pacifico. La llamada marcha hacia el Oriente, también dirigida por el Canciller Ostria, fue iniciada en el año 47 con el proyecto del ferrocarril Corumba Santa Cruz, obra de gran beneficio para el país, y totalmente estigmatizada por el movimientismo. Del mismo modo el inicio de la carretera Cochabamba Santa Cruz se realizo en los años previos a la revolución nacional, para luego ser adoptada como un plan del gobierno revolucionario. Estos ejemplos muestran claramente el sectarismo con el que se actuó, anulando hasta los actos más elogiosos del oponente.
En este panorama, se impone el plan de gobierno revolucionario, basado fundamentalmente en el trípode de Reforma Agraria, Nacionalización de las Minas, y Voto Universal. Se podría añadir también la Reforma Educativa. Es justo mencionar que todas estas medidas no son patrimonio exclusivo del MNR, ya en su programa político el partido obrero de los trabajadores, de tendencia trotskista, liderizado por Gustavo Navarro (Trislan Marof) y otros dirigentes, propugnaban los eslóganes minas al estado y la tierra es de quien la trabaja. Eslóganes apropiados por el movimientismo para implantar sus medidas revolucionarias.

Nacionalización de las Minas
Paz Estensoro comenzó a moverse con cautela. Su gobierno aun no estaba reconocido por los Estados Unidos. Por decreto del 13 de Mayo de 1952, creo una comisión encargada de estudiar las bases, procedimientos y condiciones para la nacionalización, mediante expropiación, de las minas controladas por los grupos Patino, Aramayo y Hochschild.
Finalmente se consuman los hechos, y el 31 de Octubre de 1952, en los campos de María Barzola, en plena altipampa boliviana, y con gran pompa y despliegue de publicidad, se firma el Decreto Supremo de Nacionalización Minera. Por el, se revierte al dominio del Estado, en toda su plenitud, las concesiones mineras hasta entonces poseídas por los mencionados grupos, así mismo se expropia a favor del Estado Boliviano, por causa de utilidad publica, los bienes e instalaciones industriales de todas las empresas pertenecientes a esos tres grupos.
Luego en un acto más demagógico que real, Paz Estensoro y su gabinete, suscriben el “Acta de la Independencia Económica de Bolivia”, y que a letra en un párrafo dice: “Los aquí reunidos declaramos nuestra voluntad por que Bolivia no sea jamás sometida a la opresión y a la esclavitud económica, y como el 6 de Agosto de 1825, se declaro el pueblo Boliviano en República políticamente independiente, proclamamos que el 3 1 de Octubre de 1952, la República se declara económicamente libre”.

Económicamente libre, de quién?. Si en 1825, nos declaramos independientes de España, en 1952 el gobierno movimientista, declara su voluntad por que Bolivia no sea más sometida a la opresión y a la esclavitud económica del imperialismo norteamericano es esta la frase que los independizadores del 52 no tuvieron el valor de insertar en su declaración.
Muy pronto, como era lógico prever, el país comenzó a sentir las consecuencias de la revolución nacional.
En 1948 Bolivia exporto 37.336 toneladas métricas de estaño, diez años mas tarde el año 1958 se exportan tan solo 17.729 toneladas. Este solo dato nos marca la ostensible caída de le producción estañífera en Bolivia. En noviembre de 1952, la ya conformada Comibol, pierde entre 140 y 150 de los 170 técnicos mineros más capacitados que trabajaban en la minería privada. La situación se torno imposible, cuando los obreros armados, se pusieron a aplicar las disposiciones contenidas en el decreto de nacionalización sobre control obrero. A la crisis de esencia en la industria estañífera (agotamiento de los filones de alta y mediana ley), al mantenimiento de maquinarias y equipos obsoletos y súper gastados, a la presencia de un numero de trabajadores en exceso para una explotación económica, se agregan a raíz de la nacionalización, la ineptitud técnica y administrativa de la Comibol y sobretodo la enorme corrupción tan típica del movimientismo y la indisciplina de la clase obrera, muchas veces alentada desde el gobierno. Con estas características era impensable lograr una empresa eficiente y productiva.

El Estudio Económico para América Latina realizado por la CEPAL en 1957, afirma que la producción minera boliviana y sus exportaciones de estaño, han venido declinando año tras año, debidos a la inflación monetaria, a los problemas de organización surgidos con la nacionalización, al progresivo agotamiento de los minerales mas ricos, a la falta de calificación de los técnicos que trabajan en la minería, a la enorme burocracia de la empresa minera nacionalizada, y a la cada vez mayor corrupción administrativa. Esto ha llevado a que los niveles productivos de los años previos a la revolución nacional no se hayan podido recuperar nunca.

Es muy significativo lo que el propio Paz Estensoro dice en un discurso realizado el día 9 de abril de 1956, conmemorando los cuatro años de la revolución: “La Corporación Minera no logra ajustar su mecanismo, y no esta a la altura de su responsabilidad. Otro aspecto es la indisciplina de los mineros, cuyo rendimiento era mucho mayor cuando trabajaban para sus verdugos, que hoy que trabajan para la revolución nacional en sus propias minas. Esto es duro, pero es la verdad. Hay además otras dos causas graves, no hay técnicos y no hay capitales de explotación. Precisamos capitales para renovar nuestras maquinas y nuestras instalaciones. Los técnicos no aceptan venir a Bolivia” (El Diario 10 abril 1956). Tal un aspecto del fracaso de la nacionalización de las minas de estaño, puesto en relieve por el verbo del jefe de la revolución nacional.

Pero hubo algo mucho más significativo y grave aun en el plano económico, el costo de producción de estaño exportado, fue mayor que el precio de venta. Por primera vez la minería boliviana gastaba más en explotar que lo que recuperaba en vender. Algo impensable en la época de los barones del estaño. Y como causa de esta distorsión, se señala que la política una vez más, y ya desde esa época, primo sobre la economía. Este hecho es confirmado por el embajador de Bolivia en Washington, Víctor Andrade, cuando en marzo de 1956, en un acto diplomático de entrega de una condecoración a Milton Eisenhower, dijo:
“Hemos estado explotando las minas a perdida en la mayor parte del periodo desde 1952. El resultado ha sido una desastrosa inflación. Constituye una interrogante si nosotros hubiésemos podido subsistir sin la ayuda que los Estados Unidos nos dieron en 1953, en un momento crucial, y continúan dándonos desde entonces” (The Washington Post, 8 de marzo de 1956).

Este pavoroso panorama económico, sumado a la caída del resto de la producción industrial boliviana, como ser textiles, cemento, producción de harina de trigo, etc., tuvo inexorablemente que llevarnos a un proceso inflacionario nunca visto hasta entonces. Para tener una ligera idea de esto, vale la pena analizar sucintamente las cifras y el índice de billetes que publico el Banco Central de Bolivia en su Memoria del año 1956.
En el año de 1950 había 2.434 millones de bolivianos en circulación, y en al año 1956 esta cifra sube a 148.815 millones de bolivianos circulando en la economía nacional.
Este hecho es explicado por el mencionado informe, como un proceso motivado por las necesidades monetarias que tuvieron tanto la Comibol como el Banco Minero, para atender la producción minera. Paz Estensoro en un discurso en el Teatro Municipal de La Paz en febrero de 1954 dijo: “Las minas nacionalizadas están trabajando hoy en día, en general, por encima del precio de costo. Las perdidas de la Comibol y del Banco Minero las estamos cubriendo con prestamos del Banco Central” (La Nación 17 de febrero de 1954).

En efecto, el 2 de Octubre de 1952 el Banco Central emite un crédito a Comibol por 1.200 millones de bolivianos, el año 1953, otro crédito por 8.000 millones de bolivianos, en 1955, 13.000 millones de bolivianos, y el año 1956, 78.000 millones.
El Banco Central pagaba las diferencias, y para hacerlo pedía toneladas de billetes a las imprentas inglesas. Así, entre marzo y octubre del 56 se importaron por vía aérea 55 toneladas de billetes impresos en Inglaterra.
La subida del dólar se expreso de la siguiente manera, 1950, 60 bolivianos por unidad norteamericana, enero de 1956, 4.550 bolivianos por dólar, diciembre de 1956, 12.500 bolivianos por dólar americano. Las reservas de divisas disminuyeron en más de 31 millones de dólares. Todo faltaba desde la carne hasta el jabón.
Todo esto llevo a que Paz Estensoro solicite a las Naciones Unidas el envió de una misión económica y técnica para dar solución pronta a la crisis. (Misión Eder). En otros tiempos, el mismo político, critico a misiones semejantes, como misiones coloniales que intervenían en el país con impunidad. En los años posteriores a la Revolución Nacional, la tan mentada independencia económica no llegaba.

Reforma Agraria
Otra medida ofertada por el MNR y propugnada por sus caudillos, fue la Reforma Agraria. “La tierra es de quien la trabaja”, fue un lema acuñado por el trotskismo, y apropiado con fines electorales y demagógicos por el movimientismo.
Desde antes de 1950, diversos partidos políticos bolivianos, incluso los mas conservadores, pretendieron encarar el tema de la tierra en nuestro país. Así, el PURS, presento en el Congreso de 1947, un proyecto de ley de reforma agraria, en alianza con el PIR. Desde mediados del siglo XIX, el tema tierra suscito grandes conflictos políticos y sociales en Bolivia, no olvidemos el accionar de Mariano Melgarejo, asaltando y vendiendo las tierras comunitarias del altiplano boliviano, con el solo objeto de la recaudación de recursos para su política despótica; del mismo modo, la política liberal de principios de los novecientos en forma legal continuo el despojo de tierras comunitarias. De tal manera que este análisis histórico nos afirma que el despojo de tierras fue una política republicana y no así colonial, tal cual en forma demagógica afirmaron los caudillos del movimientismo. Basta conocer que a partir de 1864 comienza en Bolivia la lucha de los campesinos por la tierra y la libertad, privilegios de los que con violencia fueron privados. Por primera vez en Bolivia, en 1 864 se produjeron los primeros levantamientos campesinos en defensa de la tierra y oponerse a su usurpación, y resistir para que ellos, hombres libres, no fueran convertidos en colonos y pongos.

Con estos antecedentes históricos necesarios de recordar, a principios de 1953, el gobierno de Paz Estensoro, crea una Comisión Agraria, encargada de estudiar el proyecto de reforma ofertado. Esta comisión, se encontraba conformada no solo por miembros de MNR, si no también por políticos del PIR y del POR (trotskistas). Esta comisión, levanto una ola interna de protestas dentro del movimientismo, y se arguyo que los piristas y poristas, eran quienes mejor habían estudiado hasta el momento el tema tierras. Este instante de confrontación interna en el MNR, para muchos, es considerado el momento de la división interna del partido.

Dentro de esta Comisión, surgieron varias posiciones, muchas de ellas irreconciliables, se planteaba por ejemplo, el simple reparto de la tierra, y la formación de comunas campesinas, al estilo chino; otra postura fue la de limitar la extensión de los latifundios, sin llegar a eliminarlos; o la de eliminar por completo el sistema latifundista.
Ante este panorama, y la tardanza manifiesta de la Comisión para evacuar un proyecto, la COB, cuando no, propuso el reparto simple de los latifundios entre los colonos, y la conformación de pequeñas propiedades campesinas. Finalmente, este criterio fue el que se impuso, y obviamente genero el fracaso de la medida.
Muchos grupos campesinos, sobretodo en el valle cochabambino, y los yungas de La Paz, aun antes de promulgada la ley de reforma, comenz
aron con el asalto y reparto de tierras y haciendas, y muchas veces se llego a la victimación de los propietarios.
Con este complejo panorama social y político, se llega al 2 de Agosto de 1953, cuando en un acto más simbólico que real, el gobierno de Paz Estensoro, firma el Decreto Ley de Reforma Agraria, en los campos de Ucureña del valle cochabambino. Decreto, que intenta poner en práctica el reparto de tierras entre los colonos, sin tener lineamientos claros, medidas legales ajustadas, ni previsiones de tipo económico, que pudieran remplazar la producción alimentaria que hasta el momento era sostenida por los hacendados.

Los hechos posteriores a esta fecha, demuestran la improvisación de la medida, ya que los campesinos, en su mayor parte, se dedicaron al saqueo de las haciendas, a su destrucción, a la inutilización de la escasa maquinaria agrícola que existía en algunas de ellas, y lo más terrible, al carneo de finos ejemplares de ganado de reproducción, y a la destrucción de la producción agrícola que hasta ese momento se había realizado.
Indudablemente, la distribución de tierras no fue equitativa ni mucho menos, se la realizo al calor de las preferencias políticas y al compadrazgo. Con lo cual los años posteriores a la medida, fueron de absoluta improductividad agraria.
Con esta medida, el gobierno de entonces, aprovecho no soto de ampliar su base social citadina, si no que también, la llevo al campo. Se armo a los campesinos, y estos se convirtieron en gendarmes del gobierno, que eran permanentemente movilizados hacia las ciudades, con fines de amedrentamiento político, con verdadero perjuicio al trabajo agrícola y a la producción. Se puede decir, que el campo llego a tener una muy escasa producción agropecuaria, así por ejemplo, si en 1950 se tuvo que importar 280 toneladas de harina de trigo, en 1955 la importación del mismo producto llego a ser del cien por ciento de las necesidades del país (informe presidencial 1956).
Este drama de producción agrícola, persiste hasta nuestros días, así por ejemplo, según la CEPAL, hasta 1993, las necesidades anuales de alimentos en nuestro país, llegan al orden de 600 millones de dólares por año. En 1950, el país producía casi la totalidad de los alimentos requeridos para entonces (86%). En 1953, la cifra de producción no alcanzo ni al 50%. En 1992, se produjo tan solo 300 millones de dólares de los 600 requeridos, es decir una cifra semejante a la de 40 años atrás. Lo dramático, es que el deterioro de la producción agrícola continua, y así, en el año 1993, la producción llego a 150 millones, vale decir una cuarta parte de lo requerido. Desde 1953, la producción agrícola baja a razón de 0,5% del PIB agrario, y la población se ha duplicado.

La transformación de latifundios en minifundios, el reconocimiento de la sindicalización campesina, la no legislación sobre aguas de regadíos, y la falta de tecnificación del agro, llevan a las alarmantes cifras descritas.
La Reforma Agraria, significo también la muerte de las pequeñas sociedades provinciales en Bolivia, en las cuales no todo fue negativo. Los pueblos quedaron abandonados, y sus gentes se volcaron a las ciudades, transformando definitivamente la estructura social del país.
Con estos datos, como no decir entonces, que el fracaso de la Reforma Agraria, en cuanto a producción se refiere, es un hecho palpable e incontrastable.

Voto universal
El 21 de Julio de 1952, mediante decreto-ley, se concede el derecho a voto a todas las personas mayores de 21 años, sin excepción de sexo, grado de instrucción, ocupación, o renta. Hasta entonces, el derecho a votar estaba reservado solo a los varones instruidos, con una renta mínima.
El voto universal fue una consecuencia lógica en el marco de una revolución de corte policlasista e integradora. De este modo se dio acceso a la decisión política a más del 70% de la población, marginada hasta entonces del proceso democrático.

Esta medida, absolutamente necesaria, tampoco fue acompañada por otras medidas colaterales, que permitieran el ejercicio real del derecho a sufragio y elección de los gobernantes y representantes. Mas aun, el decreto cambio y modifico las estructuras del sistema electoral, por ejemplo, se elimino la elección de alcaldes municipales, y los municipios pasaron a ser por designación directa de sus autoridades ediles, en simple dependencia del ejecutivo. O también se elimino la elección de diputados uninominales, es decir el representante provincial, y en su lugar se estableció el voto en paquete. Ambos cambios permitieron un mayor centralismo electoral, quitando al ciudadano la posibilidad real de elegir a sus representantes.
Con bastante malicia y perfidia, la medida del voto universal tan solo sirvió para el uso del gobernante de turno y de su partido político. A través de ella el MNR pretendió y consiguió por varios años, absoluta hegemonía electoral.
La manipulación de las elecciones, sin un control real por parte de jueces electorales amañados, permitió cifras de votación inéditas hasta entonces. En las elecciones de 1956, las primeras con el voto universal, Siles Zuazo, con la papeleta rosada, obtuvo 786.729 votos, frente a los 130.000 de su tradicional oponente la Falange Socialista Boliviana. En las elecciones de 1960, realizadas el 22 de Mayo de ese año, y pese a la ya división del MNR, por la manifiesta intención de Paz Estensoro de perpetuarse personalmente en el poder, obtuvo 735.619 votos, es decir un 75% de los sufragios. Y finalmente, el paroxismo electoral llega en 1964, cuando el líder del MNR dividido, Víctor Paz, expresa su deseo de reelección, naturalmente para ello tuvo que modificarse la constitución política del estado, para permitirle su candidatura, y esta vez acompañado de un militar.

Dichas elecciones, se efectuaron el 31 de Mayo de ese año, y Paz obtuvo el 86% de los votos con un alcance de 1.100.000 sufragios. Toda la oposición se abstuvo en repudio a la reelección de Paz.
Estos ejemplos, muestran con claridad, la verdadera intencionalidad de la medida, sin importar el alcance de la misma, sin importar la realidad que se vivía de injusticia frente a la posibilidad de decisión electoral. Tan solo se pensó en perpetuarse en el poder de una manera totalmente mezquina, ni siquiera pensando en el partido, si no tan solo en la persona.
No es acaso lógico, que una medida de semejante trascendencia, tuviera que ir acompañada de una educación previa cívica y ciudadana, mas aun tomando en cuenta el altísimo porcentaje de analfabetismo, que para la época y de acuerdo a la UNESCO, se situaba alrededor del 80%.
En suma la medida genero ingredientes negativos al sistema electoral, si bien se logro la universalización del voto, pero también se sofistico una maquinaria de fraude, lo cual hizo poco creíble los resultados obtenidos. El MNR tenia la suficiente mayoría en el país, pero se forzaron las cosas para controlar la casi totalidad del parlamento, instaurándose una verdadera dictadura partidaria.

CONCLUSIONES
Luego de este breve y sucinto análisis de los hechos que marcaron el proceso revolucionario del 52, y sus aspectos económicos y sociales que afectaron y aun afectan a la nación, se puede colegir que indudablemente podríamos añadir muchos mas elementos que permitan realizar un análisis mas certero y aproximado a la realidad.
Sin embargo, podemos concluir que en un contexto de graves contradicciones económicas, sociales y políticas, esta revolución marco la culminación de un proceso que como vimos se había desencadenado en la guerra del Chaco, cuando el país se enfrento a su fracaso, y se reconoció en el campo de batalla en su realidad social y en sus limitaciones estructurales. A lo largo de nuestra historia, muchas veces se ha usado el termino Revolución, para significar desde un motín cuartelero, hasta un golpe de estado, pasando por un levantamiento masivo y violento. Es necesario precisar claramente, que el único momento en que el termino Revolución, realmente encaja en su exacta acepción, es precisamente en el año 1952.
Indudablemente y tal cual manifestamos ya, este hecho, fue realizado por las necesidades que el país tenia para cambiar el rumbo de su historia, para intentar ingresar en la modernidad, y estructurarse mejor como nación. Sin embargo, y en un criterio muy personal, diré que esas esperanzas y objetivos de aquella época, no llegaron a cumplirse, o por lo menos no se cumplieron con plenitud. Una vez mas, y como lautas otras veces, el país y su sociedad, quedaron decepcionados de sus líderes y de su accionar. Las medidas tomadas en aquella época, creo que no fueron llevadas correctamente, o peor aun, fueron utilizadas como medios políticos de perpetuación en el poder, causando con ello un terrible daño a la nación entera. Se hablo de nacionalización, y sin embargo los tres magnates del estaño, fueron amplia y generosamente indemnizados en la totalidad de sus propiedades, y es mas fueron liberados de enormes inversiones que con seguridad hubiesen tenido que realizar, para mantener sus niveles de producción que por ley estaban determinados. Con la reforma del agro, ocurrió otro tanto, vimos como la producción bajo considerablemente en los años posteriores, como se destruyo la obra construida, y finalmente, con la perspectiva que da el tiempo, vemos por ejemplo, como el oriente del país, que no fue afectado con la reforma agraria, hasta hoy en día se constituye en el verdadero y único productor y exportador agropecuario.
Triste destino el de este país, tan solo en su agonía, como dijo Mariano Baptista, y condenado a revivir su propia historia nacional. Acaso por ejemplo, no estamos hoy en día reviviendo los días del 52, enfrascándonos ciegamente en un rumbo desconocido de cambios que sabe Dios a donde nos llevaran. El despotismo de los gobernantes de entonces se refleja en los de hoy, el mal trato al ciudadano, el desengaño de este al apoyar un cambio que no es tal, y verse una vez mas estafado por la demagogia criolla, nos lleva inexorablemente a un nuevo fracaso.
Para concluir, creo firmemente, que el objetivo final de todo programa político es el desarrollo nacional, vivir mejor, educarse más, dotar de más salud y mejor calidad de vida a los ciudadanos. Las nacionalizaciones, las reformas no son fines en si, son simplemente los medios para lograr esos objetivos. Demagógicamente, hoy como ayer, esos medios son usados a corto plazo con fines político electorales, y que reditúan enormes cantidades de votos al déspota cíe turno, con indudable retraso para el país, y riesgo de su misma viabilidad como nación.

Bibliografía

Mamerto Urriolagoitia H. Mensajes a la Nación, Agosto 1949, y 1950.
Mamerto Urriolagoitia H. Apuntes Personales.
Víctor Paz Estensoro. Mensaje a la Nación, Agosto 1956.
Julio Alvarado Daza. El Balance de la Experiencia Socialista Boliviana. Madrid 1969.
Arturo Urquidi. El Feudalismo en América y la Reforma Agraria Boliviana. Edit. Juventud. La Paz 1995.