EL TALENTO POLÍTICO DEL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

Ing. Pastor Sainz trigo
Trabajo de ingreso como socio de número de la Sociedad Goegráfica y de Historia "Sucre"

Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795 y murió, vilmente asesinado, en la encrucijada de Berruecos el 4 de junio de 1830.
En la que se conoce como la última carta escrita por el Mariscal Sucre al Libertador, en mayo de 1830, le decía “….mas no son palabras las que pueden fácilmente explicar los sentimientos de mi alma respecto a usted, usted los conoce, pues me conoce mucho tiempo y sabe que no es su poder, sino su amistad la que me ha inspirado el mas tierno afecto a su persona: lo conservaré cualquiera que sea la suerte que nos quepa y me lisonjeo que usted me conservará siempre el aprecio que me ha dispensado. Sabré en todas circunstancias merecerlo...”

Después de la decisiva batalla de Ayacucho, que significó la derrota final de las fuerzas realistas y la expulsión definitiva de la dominación de España del continente americano, el Mariscal Sucre dando cumplimiento a instrucciones del Libertador, decidió avanzar con su ejército hacia el territorio de la Real Audiencia de Charcas y cruzó por primera vez el río Desaguadero el 4 de febrero de 1825, habiendo percibido claramente entonces, con un gran talento político no conocido hasta ese momento, que se encontraba frente a una entidad cultural, territorial y sobre todo social, suficientemente identificada y conformada, donde había ocurrido el 25 de mayo de 1809, en su capital Chuquisaca, el primer grito de liberación en el continente, liderizado por los doctores y estudiantes de la Academia Carolina y donde se dio también, posteriormente, la lucha heroica por mas de 15 años, de sus valientes guerrilleros: criollos, indios y mestizos y sobretodo, que aspiraba a regir por si misma su destino, independientemente de España pero también de sus vecinos del Perú y del Río de la Plata.

En realidad, ya desde el Cuzco y antes de cruzar el Desaguadero con dirección al territorio que se conocía también como el Alto Perú, el Mariscal de Ayacucho hizo conocer su pensamiento respecto al futuro de este pueblo, cuando el 8 de enero de 1825 le escribió al Libertador diciéndole: ’’…tenemos que trabajar en un país que no es del Perú ni parece que quiere ser sino de sí mismo...”

El 9 de febrero de 1825 y ya encontrándose el Mariscal Sucre en territorio de la futura Bolivia, dictó el decreto que respondía a las aspiraciones de este pueblo, convocando a los representantes de las cinco provincias que conformaban la Real Audiencia de Charcas, a una Asamblea Deliberante en la que debían resolver sobre el futuro de la Patria. Por su importancia, lo transcribo in extenso.

ANTONIO JOSE DE SUCRE
General en jefe del Ejército Libertador
Considerando:
1. Que al pasar el Desaguadero el Ejercito Libertador ha tenido el solo objeto de redimir las provincias del Alto Perú de la opresión Española, dejándolas en la posesión de sus derechos.
2. Que no correspondiendo al Ejercito Libertador intervenir en los negocios domésticos de estos pueblos, es necesario que las provincias organicen un gobierno que provea a su conservación, puesto que el ejército ni quiere ni debe regirlas por sus leyes militares, ni tampoco puede abandonarlas a la anarquía y el desorden.
3. Que el antiguo virreynato de Buenos Aires a quien ellas pertenecían a tiempo de la revolución de América, carece de un gobierno general que represente completa, legal y legítimamente la autoridad de todas las provincias y que no hay por consiguiente con quien entenderse para el arreglo de ellas.
4. Que este arreglo debe ser el resultado de la deliberación de las provincias y de un convenio entre los congresos del Perú y el que se forme en el Río de la Plata.
5. Que siendo la mayor parte del ejército libertador compuesto de tropas colombianas no es otra su incumbencia, que libertar al país y dejar al pueblo en la plenitud de su soberanía, dando este testimonio de justicia, de generosidad, y de nuestros principios.
HE VENIDO EN DECRETAR Y DECRETO:
1. Las provincias que se han conocido con el nombre del Alto Perú quedaran dependientes de la primera autoridad del ejército libertador, mientras una Asamblea de diputados de ellas mismas delibere de su suerte.
2. Esta Asamblea se compondrá de los diputados que se eligieren en Juntas de Parroquia y de Provincia.
3. El doce de marzo próximo se reunirán indispensablemente los ciudadanos de cada parroquia en el lugar más público, y presididos por el Alcalde del pueblo y Cura Párroco, elegirán nominalmente cuatro electores, antecediendo a esta diligencia el nombramiento de dos Escrutadores y un Secretario.
4. Los votos se escribirán en un libro por el Secretario públicamente y serán firmados por el votante; concluido el acto serán firmadas las relaciones por el Presidente, el Secretario y los Escrutadores.
5. Para ser elector se requiere ser ciudadano en ejercicio, natural o vecino del partido, con un año de residencia y con reputación de honradez y buena conducta.
6. Concluidas las votaciones que serán en un solo día, se reunirán las listas de cada parroquia a la cabecera del Partido, dirigidas, cerradas y selladas a la Municipalidad, o al Juez Civil.
7. El veinte de marzo se reunirán en la cabeza del partido la Municipalidad, el juez, el cura y todo ciudadano que guste asistir al acto de abrir las listas de elecciones. Para ello se nombraran por la municipalidad o en su defecto por el juez dos escrutadores y un secretario.
8. Abiertas públicamente las listas de votaciones, y hecho el escrutinio de todas las elecciones de las parroquias, resultaran legítimamente nombrados por el partido, los cuatro electores que tengan mayor número de votos. Habiendo igualdad de sufragios decidirá la suerte; el jefe civil avisará a los que salgan elegidos, y se les entregarán como credenciales las listas originales o libros de las votaciones de las parroquias.
9. Los cuatro electores de cada partido se reunirán el treinta y uno de marzo en la capital del departamento para el nombramiento de Diputados.
10. Sobre un cálculo aproximado de la población habrá un diputado por cada veinte o veinticinco mil almas; así el departamento de La Paz, nombrará dos diputados por el partido o cantón de Yungas; dos por el Caupolicán; dos por Pacajes; dos por Sicasica; dos por el Omasuyos; dos por el de Larecaja, y dos por el de La Paz. El Departamento de Cochabamba tendrá dos diputados por cada uno de los cantones de Cochabamba, Arque, Cliza, Sacaba, Quillacollo, Mizque y la Palca. El departamento de Chuquisaca dará un diputado por cada uno de los cantones: de Chuquisaca, Oruro, Carangas, Paria, Yamparáez, Laguna y Cinti. El departamento de Potosí nombrará tres diputados por Potosí, tres por Chayanta, tres por Porco, tres por Chichas, uno por Atacama y otro por Lípez. El departamento de Santa Cruz tendrá un diputado por cada uno de los partidos de Santa Cruz, Mojos, Chiquitos, Cordillera y Valle Grande.
11. Para ser diputado se necesita ser mayor de 25 años, hijo del departamento, o vecino de el con residencia de cuatro años, adicto a la causa de la independencia, concepto público y moralidad comprobada.
12. Verificada la reunión de los electores de los partidos el 31 de marzo y presididos por el jefe civil, se procederá a nombrar un Presidente del seno de la junta, dos escrutadores y un secretario, y verificado se retirará el jefe civil. En el acto mismo dará cada elector su voto por tantos diputados cuantos corresponden al departamento, escribiéndose públicamente. En el mismo día se hará el escrutinio, y resultaran diputados los que obtengan la pluralidad absoluta de votos. Habiendo igualdad, decidirá la suerte. Ningún ciudadano puede excusarse de desempeñar el encargo de Diputado.
13. La junta evitará todo cohecho, soborno, seducción y expulsará de su seno a los que por estas faltas se hicieran indignos de la confianza del pueblo. Todo ciudadano tiene derecho a decir de nulidad; por consiguiente puede usar de él ante la junta, debiendo decidirse el juicio antes de disolverse. Disuelta la junta no ha lugar a instancia alguna.
14. Las credenciales de los diputados serán firmadas por todos los electores, y sus poderes no tendrán otra condición que conformarse al voto libre de los pueblos, por medio de la representación general de los diputados.
15. Los partidos cuyas capitales no están libres, harán la reunión de sus electores en la cabecera del cantón el mismo 31 de marzo, y nombraran los diputados que correspondan al partido bajo las mismas formalidades que en la junta del departamento; pero si hubiese dos o más partidos libres, se reunirán los electores de ellos en el punto central, que elija el presidente del departamento para hacer las elecciones. Los partidos que vayan libertándose nombraran sus diputados en la misma forma.
16. Los diputados estarán reunidos en Oruro el quince de abril para que sean examinadas sus credenciales, y si se hallan presentes las dos terceras partes, es decir, treinta y seis diputados, se celebrará la instalación de la Asamblea general del Alto Perú el diecinueve de abril.
17. El objeto de la Asamblea general será sancionar un régimen de gobierno provisorio, y decidir sobre la suerte y los destinos de estas provincias como sea más conveniente a sus intereses y felicidad; y mientras una resolución final, legítima y uniforme, quedaran regidas conforme al artículo primero.
18. Toda intervención de la fuerza armada en las decisiones y resolución de esta Asamblea, hará nulos los actos en que se mezcle el poder militar y con este fin se procurará que los cuerpos del ejército estén distantes de Oruro.
19. El ejército libertador respetará las deliberaciones de esta asamblea con tal de que ellas conserven el orden, la unión, concentren el poder, y eviten la anarquía.
20. Una copia de este decreto se remitirá al Gobierno del Perú y a los gobiernos que existan en las Provincias del Río de la Plata; protestándoles que no teniendo el ejército libertador miras ni aspiraciones sobre los pueblos del Alto Perú, el presente decreto ha sido una medida necesaria, para salvar su difícil situación respecto a los mismos pueblos.
Dado en el cuartel general de La Paz a nueve de febrero de mil ochocientos veinticinco años.
Antonio José de Sucre
Por ausencia del secretario
José María Rey de Castro
Oficial Primero

El Libertador Bolívar no estuvo de acuerdo con la actuación de Sucre en este importante asunto y se lo manifestó claramente en carta de fecha 21 de febrero de 1825 “…llamando usted a estas provincias a ejercer su soberanía las separa de hecho de las demás provincias del Río de la Plata. Desde luego, usted logrará con dicha medida la desaprobación del Río de la Plata, del Perú y aun de Colombia misma, que no puede ver, ni con indiferencia siquiera, que usted rompa los derechos que tenemos a la presidencia de Quito por los antiguos límites del antiguo virreynato. Por supuesto, Buenos Aires tendrá mucha justicia, y al Perú no le puede ser agradable que con sus tropas se haga una operación política sin consultarle siquiera…”

El Libertador Bolívar tenía el criterio, válido por cierto, de que la Real Audiencia de Charcas jugaba un rol importante, sobretodo geopolítico, en esta parte de América y así se expresaba: “El Potosí es hoy el eje de una inmensa esfera: toda la América Meridional tiene una parte de su suerte comprometida en aquel territorio…”

Sin embargo, el proceso de elección de los diputados siguió adelante y finalmente la Asamblea se instaló en Chuquisaca el 10 de Julio de 1825 y después de muchas consideraciones y profundas reflexiones, se declaró la Independencia de Bolivia el 6 de agosto de 1825, primer aniversario de la batalla de Junín, en cuya acta se lee... ”El mundo sabe que El Alto Perú ha sido en el continente de América, el ara donde se virtió la primera sangre de los libres, y la tierra donde existe la tumba del último de los tiranos: que Charcas, Potosí, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, han hecho constantes esfuerzos para sacudir el yugo peninsular; y que la irretractibilidad de sus votos contra el dominio español, su heroica oposición, han detenido mil veces las impetuosas marchas del enemigo sobre regiones que sin esto, habrían sido encadenadas, o salvándose solo con el ultimo y mas prodigioso de los esfuerzos…”, también dice al Acta de la independencia de Bolivia… ”Que en consecuencia, y siendo al mismo tiempo interesante a su dicha, no asociarse a ninguna de las repúblicas vecinas, se erige en un estado soberano e independiente de todas las naciones, tanto del Viejo como del Nuevo mundo…”

En el mensaje que el Mariscal de Ayacucho presentó a la Asamblea General el día de su instalación y en el que da cuenta de sus actos administrativos realizados en el corto periodo de gobierno transcurrido hasta esa fecha, dice entre otras cosas:...” Señores: La victoria de Ayacucho puso bajo sus alas a todos los pueblos americanos, que después de quince años de una constante i desastrosa lucha gemían aun bajo el poder de la España. Los destinos de las provincias del Alto-Perú, junto con las demás de la parte meridional del nuevo mundo fueron fijados sobre el campo de batalla...” y mas adelante decía en relación a su decisión de convocar a una asamblea de los representantes de las cinco provincias de la Real Audiencia de Charcas...”Cada día encuentro nuevos motivos que justifican mi medida. Las continuas revoluciones de los pueblos por una parte, i por la otra, las de las tropas españolas del Alto-Perú al acercarse el ejército libertador, habrían indefectiblemente causado el aislamiento de cada uno de los departamentos, sin mi resolución anticipada de concentrarlos. Sin la esperanza de un gobierno general i propio que sujetase las pasiones i refrenase el desorden, la anarquía se habría apoderado del Alto-Perú; i este, en lugar de los bienes de la libertad, habría encontrado la ruina, la desolación i la muerte....”en otra parte de su mensaje dice:...”A nombre del Salvador de la América, i en nombre del ejercito libertador, tengo el dulce placer de felicitar en vosotros a los departamentos del Alto-Perú; a esos departamentos que después de desgracias sin numero i a costa de sacrificios heroicos, sobre la sangre de los mártires de la patria, presentan al mundo el hermoso espectáculo de un pueblo que, inerme y desamparado de toda ayuda, fue el primero que llamó este hemisferio a la libertad....” y refiriéndose específicamente a su labor administrativa decía:...”Enormes contribuciones para sostener una guerra de diez i seis años i persecuciones constantes a los partidarios de la independencia, han agotado las fuentes de la prosperidad pública. La agricultura está limitada escasamente a producir el mero consumo de los habitantes: el comercio obstruido absolutamente: las artes reducidas a sus primeros ensayos, i las ciencias convertidas en la enseñanza del error o del crimen...”También decía: ...”En todos los países ha sido siempre una atribución exclusiva del gobierno la provisión de los empleos; pero yo creí que en el nacimiento de los pueblos bajo un sistema representativo, los agentes del ejecutivo serian mejores cuanta mas fuera la confianza que de ellos tuvieran los ciudadanos. Autorizado por el Libertador para proveer los destinos, transmití este poder a las juntas calificadoras, creadas en los departamentos por la concurrencia de los votos de todas las corporaciones, i las personas propuestas por ellas son las que desempeñan la administración pública...” refiriéndose a la administración de justicia decía: ...”La administración de justicia, sin la cual no puede haber sociedad, recibirá en adelante todas las mejoras de que es susceptible: de ella depende la seguridad de los ciudadanos en sus propiedades i libertad. En cuatro meses, i lleno de atenciones militares, apenas he podido establecer los juzgados; sin embargo, la corte superior de justicia se instaló el 25 de mayo con todas las atribuciones de la ley...” y sobre la educación decía: ...”Me he limitado a recoger los materiales que faciliten al poder supremo la propagación de la enseñanza pública en las provincias. La creación de una universidad en La Paz se hará sin duda por los medios que se van tomando para ello: el colegio de aquella ciudad seria mejorado con la creación de nuevas cátedras prohibidas por el sistema colonial, i aun seria posible establecer otro. Los colegios de Chuquisaca, deben adelantarse del mismo modo, i al uno de ellos, a quien faltan rentas, puede proporcionársele suficiente. En Cochabamba, Santa Cruz i Potosí se ha mandado trabajar en el proyecto de establecer colegios que compitan con los de Chuquisaca i La Paz. En Potosí i La Paz se podría crear además una dirección de minería i una escuela de mineralogía, para lo cual están pedidos los informes necesarios...”Finalmente afirma:..”He gobernado muy pocos meses, i en ellos no he omitido diligencia para sofocar las pasiones y someterlas a la ley. A ningún hombre se ha perseguido; ninguna propiedad se ha atacado; ningún ciudadano ha sido arrestado si no ha sido por la ley...”...esta es, señores, la relación sencilla de mis operaciones desde que pasé el Desaguadero: ella está escrita con la franqueza de un soldado: mi conducta queda sometida a vuestro juicio: si ella merece vuestra aprobación, reposaré dichoso en el curso de mis días; pero si vuestra bondad me atribuye algunos servicios a vuestra patria, declaro que no son míos, sino de los legisladores de Colombia, a quienes debo mis principios; del Libertador Bolívar, que ha sido mi antorcha, i del ejercito unido, que es el protector de la buena causa.

Chuquisaca, agosto 6 de 1825
Antonio José de Sucre

Desde su ingreso al País y aun antes, estando todavía en territorio del Perú, el Mariscal Sucre mantuvo correspondencia regular con líderes locales de las distintas regiones de la Real Audiencia de Charcas que le daban parabienes, sobretodo por la victoria de Ayacucho pero que también le informaban sobre el acontecer político y militar en esta parte del continente americano, por cuanto el General Pedro de Olañeta todavía mantenía por su cuenta una tenaz resistencia a la independencia de esta tierra. Así, el 17 de enero de 1825, el Coronel Antonio Saturnino Sánchez de la Guarnición de Cochabamba le informaba del levantamiento exitoso que tuvo lugar el día anterior en aquella ciudad contra las fuerzas del General Olañeta. El 12 de marzo de 1825 le informaba el Coronel Francisco López de la proclamada y jurada independencia en Chuquisaca y el primero de abril el coronel Carlos Medinacelli le hacia conocer de la derrota y muerte del General Pedro de Olañeta en Tumusla, hechos que, unidos a las derrotas del general Aguilera y del coronel Valdés, el Barbarucho, aliados de Olañeta, significaron acabar con los últimos vestigios de resistencia del poder español, precisamente, donde hacían mas de 15 años, en un ya lejano 25 de mayo de 1809 se había dado el primer grito de Libertad en Hispanoamérica.

El mensaje del Mariscal de Ayacucho a la Asamblea General Constituyente reunida en Chuquisaca el 25 de mayo de 1826, resume el pensamiento político de Sucre y muestra su profunda vocación democrática y liberal y el sincero respeto y consideración por esta nueva República; además, hace conocer a los constituyentes, las actividades administrativas cumplidas desde su anterior informe, en los campos de la educación, justicia y finanzas públicas, principalmente. El Presidente electo de la Asamblea, Dr. Casimiro Olañeta en partes destacables de su discurso de respuesta al Mariscal Sucre le decía: “Señor….Es acaso la vez primera, que un gran capitán cubierto de laureles, pisando trofeos militares, lleno de gloria y con un poder inmenso, ha respetado los principios de legitimidad, conduciendo al pueblo hacia el goce de una libertad nacional. Desde que empezasteis a mandar en la República Boliviana se presenta en la historia esta nueva nación como el documento justificativo de que es posible la formación de las sociedades sin pasar atravesando torrentes de sangre para llegar al término de organizarse”.....”Vuestra administración franca, pura e infatigable, la justicia en vuestras providencias, y un conjunto admirable de virtudes, es la lección más importante para nuestros magistrados. Ellos tendrán que marchar por esta senda de que vos sois el más notable ejemplo...” ”A la antigua escandalosa dilapidación de los fondos nacionales, ha sucedido la mas rara economía. El Congreso se halla impuesto de que el ejército esta pagado, que a ningún empleado se le debe; y que a los prestamistas se les ha satisfecho escrupulosamente. El crédito público empieza a establecerse sobre las bases sólidas de justicia, buena fe y observancia de los pactos. Ninguna nación se halla menos gravada que la boliviana, porque el gobierno, entre mil atenciones, ha cuidado muy particularmente del importante ramo de hacienda. La administración de justicia, salvaguardia del ciudadano, se resentía entre nosotros de los errores y confusión de los códigos antiguos. No era posible en un año dictar en este ramo leyes de conformidad a las luces del siglo en que vivimos: mas la ley de procedimientos o formas judiciales, es una de las mejores que pueden sancionarse. Se han creado tribunales de primera, segunda y tercera instancia independientes unos de otros, y la ley de la responsabilidad ha quitado el arbitrio judicial, este terrible arbitrio que hacia de los simples ejecutores de la ley unos verdaderos mágicos que de un mismo vaso presentaban, vertiendo diferentes colores conforme a sus intereses, vinos varios, según la opinión de un gran filósofo. El poder judicial se halla organizado en gran parte”...”Fondos ingentes han proporcionado el establecimiento de escuelas en todo el territorio de la República. En cada capital de departamento hay un colegio de ciencias y artes, donde los jóvenes aprenderán con el nuevo plan de enseñanza a ser útiles a su patria”...”Así que, órgano fiel de la voluntad de un millón doscientos mil hombres, que vos mismo habéis hecho soberanos, yo me apresuro en este mismo lugar, en que por la primera vez rayaron los crepúsculos del magnífico día 25 de mayo, a tributaros los homenajes de gratitud a que sois acreedor, hombre extraordinario. La fiel historia os pintará en la posteridad como a guerrero que con su espada salvó a un mundo del cauterio, y como a filosofo que con su pluma creó una nación”...”pero aun no está concluida vuestra obra preciosa. El voto general y unánime de Bolivia es por vuestra eterna permanencia entre nosotros. La Representación Nacional me ha encargado manifestaros este que es su más íntimo sentimiento. No duda que os dignareis aceptarlo...”

El Mariscal Sucre durante todo el tiempo de su actuación política en el país, no mostró en momento alguno intención de prolongar su permanencia en la Presidencia de Bolivia y mucho menos de manera vitalicia; por el contrario, en diversas oportunidades tanto en su correspondencia con el Libertador como con los representantes del poder político del país, manifestó su intención de volver a su país Colombia y al seno de su familia en Quito; esta decisión esta reflejada de manera muy clara en su nota de renuncia a la Presidencia Vitalicia de Bolivia, dirigida al Congreso de la Republica, el 28 de octubre de 1826 que decía textualmente: “Excelentísimo Señor: Los Pueblos de Bolivia suspiraban por alcanzar la libertad que proclamaron los primeros en la América Meridional; y la independencia para constituirse una nación era el término de sus anhelos. La fortuna hizo que el ejercito libertador a cuya cabeza yo estaba, fuera el instrumento para romper sus cadenas en Ayacucho; y circunstancias raras que me hacían presentir el interés que me tocaba por este país, me condujeron a dictar el decreto de 9 de febrero, que colocó a los bolivianos en el goce de sus derechos, y en el libre albedrío de resolver su destino. Los pueblos de Bolivia arrancados del agradecimiento me han prodigado consideraciones y respetos, que pudieron comprometer su propia suerte y su libertad misma: alguna vez me entregaron su dirección en un mando discrecional; otras me han esforzado sus representantes a aceptar el gobierno, cuando ellos debían sustraerse a la autoridad de un general apoyado de la victoria y extranjero...”Los pueblos, juzgando con benevolencia de mi administración, o penetrados todavía del arrebato de entusiasmo por el jefe de los vencedores de Ayacucho, han querido colocarme entre los candidatos para la presidencia constitucional. Pero yo, Señor, traicionaría mis deberes y mi amor mismo por la tierra que se distingue con el nombre del más ilustre mortal, si no me apresurase a implorar humildemente de los padres de la patria, que se me borre de entre los llamados al peligroso cargo de dirigir la nación...” Ante esta negativa del Mariscal, amable pero contundente, el Congreso Constituyente recurrió al Libertador Bolívar en una carta muy sentida, para que intercediendo por el futuro de su hija predilecta, convenciera al Mariscal Sucre de aceptar la Presidencia Vitalicia de Bolivia que el Congreso había decidido confiarle por unanimidad de votos en su sesión del 28 de octubre. El Libertador preocupado por Bolivia y mostrando a la vez, su admiración por Sucre y su genuino desprendimiento, desde Caracas el 6 de abril de 1827 escribió a Sucre lo siguiente: “Señor: El pueblo boliviano os ha nombrado su primer magistrado: erais digno de este ilustre testimonio de gratitud nacional. El Congreso de esa república me insta con encarecimiento para que os ruegue que aceptéis la presidencia del Estado, conforme a la constitución. Si os amase mas que a Bolivia os aconsejara alejaros de los crueles suplicios a que condena el ejercicio del poder supremo, mas no, Bolivia es para vos como para mi nuestra hija predilecta: Junín y Ayacucho la engendraron: los Libertadores deben mantenerla a costa de sus sacrificios. Vuestro nombre pasara a la historia figurando entre los fundadores de las repúblicas. Bolivia es vuestra obra: ella como hija tierna y querida tiene derecho a los cuidados paternales. Ayacucho os impone este deber: allí recibisteis de manos de la Victoria los títulos de Padre y Fundador de Bolivia. Os conozco, Señor, y por eso me atrevo a dirigiros mis súplicas: Podéis mandar sin peligro y sin mancha. Vuestra capacidad y vuestra alma grande responden de la prosperidad de Bolivia. Yo os he comprometido con el Congreso boliviano: gratuitamente me he constituido vuestro fiador: espero que me perdonéis una libertad que os honra, aunque os inmola a la vida pública; mas la gloria es la dicha del Héroe.

Imploro de vos, Señor, la felicidad de Bolivia. Jurad ser presidente constitucional de esa república, que su ventura será perpetua.

Aceptad las expresiones de mi distinguida consideración y respeto.

A pesar de la elocuencia del pedido y de la obediencia y admiración lindante casi con la veneración que profesaba el Mariscal Sucre al Libertador, su respuesta fue un rotundo y definitivo NO.

El Mariscal Sucre, durante el tiempo que gobernó Bolivia, realizó una importante e intensa labor de organización, administración y gestión, a la que dedicó todos sus desvelos y que fue reconocida por todos los sectores de la sociedad como lo muestra el mensaje del Presidente del Congreso Constituyente Dr. Casimiro Olañeta, transcrito en parte, líneas arriba, pero también puso especial interés en la política exterior de la naciente Bolivia y en sus relaciones internacionales; particularmente con sus vecinos.

Con fecha 26 de abril de 1825 recibió una comunicación del Comandante en jefe de las tropas imperiales del Brasil, Sr. Manuel José Araujo y Silva en la que le hacia conocer lisa y llanamente la anexión al grande imperio del Brasil de la provincia de Chiquitos, en base decía el Sr. Araujo, a una capitulación del gobernador de esa provincia y por unánime aclamación de sus pueblos. Inmediatamente, el Mariscal Sucre reaccionó y envió una carta al Cmte. Araujo en la que le decía que el Sr. Ramos, Comandante de la provincia de Chiquitos, no tenía facultades ni credenciales para negociación alguna con gobiernos extranjeros. Además, le reclamaba por la invasión realizada y por la conducta mostrada de marchar a mano armada a posesionarse de un modo usurpador de esa parte de nuestro país, sin haber precedido de una notificación de guerra ni explicación alguna, violando de la forma mas escandalosa el derecho de gentes y las leyes de las naciones y termina diciendo:...”Prevengo, pues, al señor Comandante General de Santa Cruz, que si V.S. no desocupa en el acto la provincia de Chiquitos, marche contra V.S. y no se contente con libertar nuestras fronteras, sino que penetre al territorio que se nos declara enemigo, llevando la desolación, la muerte y el espanto para vengar nuestra patria y corresponder a la insolente nota y a la atroz guerra con que V.S. la ha amenazado...”

Como consecuencia de la posición firme del Mariscal en este asunto, el Cmte. Araujo decidió presuroso abandonar Chiquitos y así lo hizo conocer al Gobernador de Santa Cruz, retirándose con sus tropas fuera del territorio que había invadido.

En el mismo plano de la política internacional y cuando ya había sido declarada la independencia de Bolivia, el Mariscal Sucre envió como delegado especial al Dr. José Maria Serrano a Buenos Aires, con quien mantuvo una nutrida correspondencia que demuestra la permanente preocupación del Mariscal Sucre acerca de los asuntos de estado; efectivamente, en la primera carta que se conoce de 9 de febrero de 1826, le dice al Dr. Serrano con relación a la guerra de Argentina con Brasil, que debería ser el próximo Congreso Constituyente quien debería pronunciarse sobre asunto tan delicado y que actúe con la debida moderación y cautela, dedicando mas bien sus esfuerzos a conseguir el reconocimiento incondicional de la Argentina de la independencia de Bolivia.

En carta al Dr. Serrano fechada en Potosí el 6 de marzo de 1825, el Mariscal le pide que haga venir de Europa dos profesores de mineralogía con todos los instrumentos y máquinas necesarias para establecer las dos escuelas de minas de Potosí y La Paz y también diferentes profesores y cuarenta mil pesos en libros para los cuatro colegios de ciencias y artes y una imprenta nueva. También le pide contratar un Comandante y dos Capitanes científicos y un capitán instruido en matemáticas para la Escuela Militar y artesanos vidrieros, albañiles y carpinteros para trabajar en las diferentes ciudades del país y a la vez formar personal local. En la última carta del Mariscal al Dr. Serrano de fecha 9 de agosto de 1826 le dice en uno de sus párrafos, refiriéndose a la deplorable situación política que vivía la Argentina en ese tiempo:...”Como la anarquía es una epidemia contagiosa, temo que ni todas nuestras medidas para preservarnos, nos salven, particularmente cuando suelen venir, algunas epidemias de por allá. Hasta ahora por fortuna vamos andando bien, y estoy cierto que conservaremos nuestro buen orden, sino hay quien se empeñe en turbarlo. Sé con la certidumbre de que el sol alumbra, de que la parte ilustrada de Bolivia, y la masa del pueblo, está con el Gobierno; porque el Gobierno lleva la marcha más franca, y la más liberal...”

En la madrugada del 18 de abril de 1828 estalló en Chuquisaca un motín cuartelario de lamentables consecuencias para el país; el Gran Mariscal de Ayacucho que en actitud valiente y decidida se presentó en el cuartel de San Francisco, con el propósito de controlarlo, sufrió una descarga de balas que le rompió el brazo derecho y lo hirió en la cabeza, hecho ignominioso que marcó para siempre, un infausto designio de intriga, traición y violencia en el acontecer político de Bolivia, la hija predilecta del Libertador.

El pueblo reaccionó estupefacto ante semejante actitud, pero los amotinados, la mayor parte extranjeros, apoyados, desgraciadamente, por algunos importantes personajes políticos bolivianos, entre los que se encontraba Casimiro Olañeta, que después reconocería arrepentido, que su vida pública estaba llena de errores y quizás de un delito político el año 28, lograron dominar la situación y si bien no consumaron su alevosa intención de asesinar al Mariscal Sucre, lo retuvieron en calidad de rehén, primero en palacio de gobierno y luego en un domicilio particular próximo al cuartel de San Francisco.

Informado del levantamiento militar ocurrido en Chuquisaca, el Coronel Francisco López de Quiroga, que se encontraba como prefecto en la ciudad de Potosí, se dirigió a Chuquisaca con un reducido contingente de militares y de voluntarios y pudo derrotar a los insurrectos en inmediaciones de la Recoleta el 22 de abril, por lo que se ganó el título de Libertador del Libertador. Desgraciadamente, en este combate el país perdió a uno de sus guerrilleros más antiguos y distinguidos, que luchó denodadamente contra las fuerzas realistas durante mas de 15 años y que posteriormente participó, como diputado por La Paz, en la Asamblea Deliberante que el 6 de agosto de 1825 declaró la independencia de Bolivia: el General Boliviano Don José Miguel Lanza, arquetipo de la nacionalidad, quien al conocer el motín sedicioso, acudió presuroso en defensa del Mariscal Sucre y de la institucionalidad de la joven nación, a la que había entregado su destino.

El Mariscal de Ayacucho permaneció en Chuquisaca, aunque ya sin ejercer la Presidencia efectiva, hasta el 2 de agosto de 1828, fecha en la que dejó su ultimo mensaje a la nación donde expresa:...” De resto, Señores, es suficiente remuneración de mis servicios regresar a la tierra patria después de seis años de ausencia, sirviendo con gloria a los amigos de Colombia; y aunque por resultado de instigaciones extrañas llevo roto este brazo, que en Ayacucho terminó la guerra de la independencia americana y que destrozó las cadenas del Perú, y dio ser a Bolivia; me conformo cuando en medio de difíciles circunstancias, tengo mi conciencia libre de todo crimen...” y abandonó Chuquisaca donde hacían ya más de tres años, el 30 de abril de 1825 hacia su entrada triunfal y era recibido por toda la población como héroe y padre de la Patria. De camino a su pais pasó por Puna, donde su amigo Don Leandro Uzín, Gobernador de aquella provincia, le facilitó a su pedido, mil pesos en plata sellada, para que pudiera llegar hasta el puerto boliviano de Cobija, sobre el océano Pacífico, donde el Gran Mariscal de Ayacucho se embarcó con destino a Colombia, dejando atrás a Bolivia para siempre.
Sucre, 03 de febrero de 2011

REFERENCIAS
1. ANÓNIMO
Gran entrada del Gran Mariscal de Ayacucho en Chuquisaca.- (La) – t, XXIII – XXV, Año 1925, Agosto, No. 255 – 257, p. 87 – 95.
2. ARNADE, Charles W.
Una figura mediocre en el motín del 18 de Abril de 1828.- t, XLV, Año 1954, Marzo, No. 441, p. 73 – 100.
3. CORBACHO, Jorge M.
Un transcendental documento histórico.- Dos cartas del Gran Mariscal de Ayacucho, Bolivia iniciadora de la Independencia.- t, XXX, Año 1936, Mayo, No. 320 – 323, p. 125 – 129.
4. CORTES, Julio A.
El 25 de Mayo de 1809.- t, XXXVIII, Año 1942, Marzo No. 380 – 382, p. 1
5. GANTIER Valda, Joaquín
La conducta de Sucre y Olañeta en el desenlace del motín del 18 de Abril de 1828.- t, XLV, Año 1954, Marzo, No. 441, p. 65 – 72.
6. JAUREGUI Rosquellas, Alfredo
El Gran Mariscal Sucre y la invasión brasileña.- t, XLI, Año 1946, No. 414 – 416. p. 193.
7. LOPEZ, (Francisco)
Documentos Históricos.- Oficios de Don Francisco López al Gral. Sucre y Actas del Cabildo de La Plata después de Ayacucho.- t, XXIII, Año 1925, Agosto, No. 255 – 257, p. 26 – 51.
8. MACHICADO, Vázquez, Humberto
El Gran Mariscal Sucre.- D. Casimiro Olañeta y el Decreto de Febrero de 1825.- t, XXXII, Año 1938, Mayo No. 340 – 342, p. 179.
9. MALLO, Nicanor
Historia Documental.- Algunas cartas autógrafas del Gran Mariscal de Ayacucho.- t, XXVIII, Año 1930, Junio, No. 300 – 303, p. 211 – 236.
10. MENDOZA, Jaime
El factor geográfico de la nacionalidad boliviana.- t, XXIII – XXV, Año 1925, Agosto, No. 255 – 257, p. 1 – 92.
La creación de una nacionalidad.- t, XXVI, Año 1926, Mayo, No. 268 – 269, p. 1 – 15.
11. MENDOZA, Saúl
El famoso Decreto de Sucre, precursor del nacimiento de Bolivia.- t, LV, Año 1975, No. 460, p. 27 – 40.
12. MOLINA Mostajo, Plácido
Primera Asamblea en contestación a los Delegados que exigen la permanencia en el Gobierno dos años más para afirmar la institucionalidad del país y evitar la anarquía.- etc. (Presentado por Molina Mostajo Plácido) t, XXXIII, Año 1942, Dic. No. 385 – 389 p. 338.
13. REY DE CASTRO, J. M. (José María)
La Revolución de Chuquisaca y la abdicación de Sucre.- t, XL, Año 1944, Nov. No. 402 – 404. p. 69.
14. SUCRE, Antonio José de
2 Cartas de Sucre a Serrano.- t, I, Año I Marzo de 1898, No. 3° Documentos Históricos.- p. 52 – 55.
15. Memoria que el General en Jefe del Ejército Libertador presenta a la Asamblea Deliberante el 10 de Julio de 1825. (Ver también en Abecia Valentín). t, I, Año I, 30 de Julio de 1898, No. 6, p. 95 – 105 (Sección Histórica).

Mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia en el año 1826 a 25 de Mayo.- t, I, Año I, 31 de Julio de 1898, No. 7° p. 117 – 124.
Documentos relativos al Gran Mariscal de Ayacucho. El Testamento de Sucre (De “El Comercio” de Lima, transcripción.- t, XVII, Año 1916, 3er. Trim. No. 191 – 193. p. 117 – 123.