SUIPACHA (7 DE NOVIEMBRE DE 2010)   DÍA DE LA INTEGRACIÓN REGIONAL
DE LA PATRIA VIEJA

Martín Miguel Güemes Arruabarrena (Salta – Argentina)   
fundador y vicepresidente de la Sociedad Regional de Geografía e Historia por
la Integración Cultural Salta-Jujuy (en Argentina.) y Tarija-Tupiza (en Bolivia).
       

            En este tiempo del Bicentenario de Mayo (2010), rumbo al Bicentenario Federal y Continental (2016), evocar los 200 años de la Batalla de Suipacha, es parte imprescindible del reconocimiento al sacrificio del norte argentino y sur boliviano, en la gesta imperecedera de la Libertad e Independencia Continental.

            En Suipacha (7.XI.1810) por primera vez las caballerías gauchas de Tupiza, Tarija, Salta y Jujuy, demostraron al ejército realista, al absolutismo español, que la tierra en armas era letal para su dominio colonial.

            Durante mucho tiempo, mediante el ejercicio del despotismo turco en la historia argentina (según definió Juan Bautista Alberdi, en su libro: "Grandes y pequeños hombres del Plata"), la historiografía regional del Río de la Plata ignoró el papel protagónico que le cupo en la primera victoria de las armas de la Patria, al Capitán Martín Miguel de Güemes y a las fuerzas gauchas convergentes desde el actual norte argentino y sur boliviano.

            Durante años, los historiadores académicos y sus epígonos consideraron a Suipacha como un tema tabú, mandato de silencio que tenía por objeto encubrir el descuartizamiento de las Provincias Unidas de Suramérica.

            La idea central de este criterio sobre lo acontecido, fue notorio en su fin de denigrar el caudillaje "poderoso elemento de combate, dado el atraso social de la mayoría del pueblo, llevaba en sí los gérmenes de la decadencia social." (Afirmaciones de Mitre, en su polémica con Vélez Sarsfield, 1864) 

Artigas y Güemes, en la Historiografía académica y sus seguidores

            Bartolomé Mitre, el principal ideólogo de esta actitud historiográfica, en sus escritos une la personalidad de Artigas "el padre de los caudillos, el apóstol armado de los instintos vagos de independencia de las multitudes" con Güemes "continuador de ese movimiento democrático de independencia y descentralizador del poder del Gobierno". Ambos Caudillos, para el padre de la Academia Nacional de la Historia y de la comunidad científicamente reconocida, son artífices de la discordia y el atraso social. Esto no contraría que busque diferenciar conductas y acciones de ambos luchadores, reconociendo en Güemes la idea de la unidad nacional (en relación a Buenos Aires, se entiende). Atribuyendo a su espada salteña, el haber trazado con una línea imborrable la frontera definitiva de la Nación Argentina por el Norte (tema recurrente, falso, que es aceptado por todos aquellos que se subordinan a su dirección histórica).

            Concluye Mitre sus afirmaciones políticas con respecto a Güemes, aseverando que (…) La historia probablemente lo considerará bajo la mas noble y simpática de sus faces, absolviéndole en nombre de sus servicios, y aun de sus virtudes cívicas, de las otras responsabilidades que sobre él puedan pesar, porque en efecto, su faz prominente es la del caudillo de una grande y noble causa, constante, humano, desinteresado, que rindió noblemente su vida perseverando en su creencia."          

            Mitre reconoce valores patrióticos en Güemes, aunque se nota en sus páginas la antipatía que despertaba en su fuero intimo, por su rebeldía natural ante el poder portuario que Mitre defendía. La principal defensa del prolífico historiador porteño, en contra de la proyección histórica otorgada por Vélez Sarsfield al salteño ("salvó la revolución de  Mayo"), esta encerrada en esta afirmación: "encontró el campo preparado" para realizar la tarea que se impuso, y que le costó la vida.

            (…) Cuando Güemes se puso al frente de la Provincia de su nacimiento, ya robustecida por la fuerza moral de los triunfos de Tucumán y Salta, y por el desarrollo de las fuerzas populares que ocho años de revolución habían puesto en acción, contó además, en las cuatro primeras campañas, con el apoyo de un ejército que cubría su retaguardia y su flanco; y en la de 1817 con el de otro que iba a atravesar los Andes para dar la libertad a la América, que ya para los argentinos era un hecho irrevocable. De ahí la energía de la resistencia de Güemes, de ahí su éxito." (Bartolomé Mitre)

            Lo cierto (comprobado documentalmente), es que el ejército del Norte al mando de Belgrano, permaneció inactivo y protegido por las milicias gauchas (1816 - 1820). Misión encomendada por Pueyrredòn, en 1816. En cuanto al Ejército de los Andes, al cruzar la cordillera, contó con el apoyo decisivo de las fuerzas Güemesianas, que derrotaron la invasión de La Serna al territorio de la Intendencia de Salta. Ejército tan o más poderoso, que las fuerzas realistas que se encontraban tras la cordillera.

            (…) cuando Güemes se puso a la cabeza de la vanguardia, ya el espíritu de resistencia en la Provincia de Salta estaba formado, y que este espíritu (sin que esto disminuya su mérito) no lo había creado él, sino la revolución, los triunfos anteriores como lo hemos demostrado de una manera palpable; y que en el período en que ese espíritu se formó, Güemes no se halló presente ni en los triunfos ni en los reveses de la guerra de la independencia, ni aun siquiera en la Provincia de Salta." (Bartolomé Mitre)

            ¿No se encontraba Güemes en Suipacha? ¿No fue protagonista esencial del triunfo? ¿Por qué Mitre borra a Güemes de la batalla, al igual que Castelli del parte de la misma? ¿No fue Suipacha jalón fundamental para retomar el camino de la tierra en armas? ¿No gestó Güemes, la carga del triunfo en Puesto Grande del Marqués (1815)? ¿No sufrieron desgaste y desmoralización, las fuerzas norteñas después de Huaqui, Vilcapugio, Ayohuma, y Sipe Sipe? Todas derrotas forjadas por la revolución… Por el espíritu jacobino de la revolución… Por la incapacidad porteña, que comandaba la revolución… Inhabilidad manifiesta, cuando estos hombres se internaban en la Patria vieja (Alto Perú). A la cual desconocían geográfica, humana y espiritualmente. Llámense estos jefes Balcarce, Castelli, Viamonte, Pueyrredòn, Belgrano, Rondeau… Cosa que no ocurría con Güemes, el vencedor de la batalla de Suipacha, y Arenales, el vencedor de la batalla de La Florida, por ejemplos.

            ¿Al comenzar Güemes la guerra gaucha (1814), el espíritu popular estaba templado para el esfuerzo? ¿Por qué San Martín pensó en él, para jefe de la Vanguardia? ¿Pueyrredòn no le encomendó la protección de las provincias abajeñas (1816)? Son preguntas que deberemos contestarnos, si queremos tener una verdadera dimensión del esfuerzo realizado en la Epopeya de la Guerra Gaucha.

            Belgrano, y en esto acierta Mitre, fue el porteño que más comprendió el espíritu de la tierra suramericana (sobre todo después de la derrota del Paraguay, y del Alto Perú). Su voluntad patriótica, sensible e inteligente, lo llevaron a realizar la gesta norteña de 1812 y 1813. A inscribir en el cancionero patriótico, el sacrificio del éxodo jujeño, y las victorias de Las Piedras, Tucumán y Salta.

            Pueyrredòn, fue quien más conocía el valor cívico del Gral. Martín Güemes (se conocieron en las invasiones inglesas, y en la lucha alto peruana). Por eso, quien más lo apoyó desde el poder nacional (nacido del Congreso de Tucumán). Esto lo afirmamos

basados en hechos, y para ubicar en su verdadera dimensión: el calificativo porteño, que reiteradamente usaremos para definir la acción de hombres atados a intereses portuarios y cosmopolitas, contrarios al interior suramericano.

            Siempre hubo porteños y porteños, provincianos y provincianos. Unitarios del puerto y unitarios del interior. Federales del puerto y federales del interior. Monárquicos absolutistas y monárquicos constitucionales. Caudillos y caudillos. Próceres y próceres. La línea divisoria pasaba por quienes luchaban a muerte por la libertad e independencia, y por quienes querían cambiar de amo y collar, buscando sus apetencias personales, sociales y regionales. Cosa que ocurría con Rivadavia, por ejemplo.

            Güemes fue Caudillo y militar de carrera, ambas trayectorias en procura de la Patria Grande. Un destino no sustituye al otro, mal que les pese a quienes hoy quieren volverlo impoluto, insípido e inoloro. Despojando del prócer, su humanismo esencial. En el mejor de los casos, se avienen a calificarlo como estadista; como si el caudillo y el militar no pudiera ser estadista. Nuestra historia nacional desmiente a quienes exageran calificativos, para montarse en falsas opciones, que en el fondo pretenden ubicarlo en posiciones cercanas al statu quo histórico. Constreñido al liberalismo portuario, al conservadorismo provinciano o al progresismo internacionalista. Todos ajenos, a su posición nacional y suramericana.           

La teoría de los hechos negativos, en la historia suramericana

            El Dr. Luis Güemes, en su obra: Güemes Documentado (Tomo I, Capítulo 10: Güemes en las acciones de Cotagaita y Suipacha, Págs. 221/222), afirma: (…) Al componer este capítulo, escalón necesario entre los que forman nuestra obra, hemos tenido principalmente en mira tres objetivos, a saber: primero, proporcionar, con la frustración de "Suipacha", otro ejemplo más, en apoyo de nuestra manera de encarar la historia, de que damos razón en "Apuntaciones", o sea, que no debe prescindirse en ella de tomar en cuenta los hechos negativos; segundo, desvelizar ante las generaciones venideras cómo y quién o quiénes obtuvieron esa victoria, noticia que ha sido escondida de propósito a la admiración de los pueblos, tanto en papeles, cuando en "historierías" (neologismo inventado por nosotros), sin átomo de duda, para evitar que el modelo que los triunfantes habían dado, atrajese prosélitos; y, tercero, demostrar a verdad sabida y buena fe guardada, que para el llamado Gobierno de Mayo, la derrota de sus oponentes, el 7 de Noviembre, trajo apareados desconcierto y alarma, tras lo cual "Suipacha", en la realidad de las cosas, pasó a ser y sigue siendo, tema histórico tabú."

            Güemes fue borrado del parte de batalla (por el jacobino Castelli), y de la historia oficial (por el liberal Mitre), para ocultar la incapacidad de los prohombres del poder cosmopolita, portuario, centralista, para lograr desalojar definitivamente al poder español del Alto Perú. En aras de un mentado pacifismo (que se materializó en el Pacto de Laja - después de la victoria de Suipacha - demora criminalísima al decir del Capitán Güemes), perdíamos diplomáticamente lo que habíamos ganado por el ejercicio de las armas. Su consecuencia fue la derrota de Huaqui (20.06.1811), y el abandono del Alto Perú.

            Al igual que al Gaucho Martín Fierro, poema épico nacional escrito por José Hernández, a partir de esta derrota Güemes es enviado a la frontera norte. Limite inexistente en 1810, nacido del pacto Olañeta - Fernández Cornejo (indigno armisticio, al decir de San Martín). Este pacto espurio, es posible después del asesinato del Caudillo de la Guerra Gaucha. Este tratado de paz, fue firmado en Agosto de 1821. Al General San

Martín le complicó la situación en el Perú de tal manera, que tuvo que renunciar en Guayaquil al mando del Ejército de los Andes, y dejar la tarea de concluir la guerra continental al General Simón Bolívar. ("Derivación final de la muerte de Güemes. Nueva interpretación sobre la entrevista en Guayaquil de San Martín y Bolívar" de Juan Manuel de los Ríos, Salta, Octubre de 1977)

            La Frontera Norte, actual confín de nuestro país, es una zoncera mayor (al decir de Arturo Jauretche), concretada por aquellos que querían Patria sin gastar, teniendo que gastar renunciaban a la Patria, y sostenida por una mentalidad alimentada por el permanente olvido de nuestra América Profunda. De esta forma, al igual que a Güemes, el pueblo norteño fue borrado del parte de la historia, recluido a un ámbito geográfico menor, minimizado en su proyección geopolítica, y empobrecido objetivamente, por ser configurado su espacio regional como el patio trasero del País. Desde entonces, su pueblo reclama un fondo de reparación histórica.

            (…) Nuestras masas "ignaras", a las que nos honramos en pertenecer, son tildadas de incursas en "subdesarrollo" ¡Capciosa mentira! Nuestras masas tan arteramente vilipendiadas, aunque exentas de culpa, yacen inmersas en "soterramiento"… Por años venimos practicando la autopsia del cadáver de la Patria Grande y en esas sagradas vísceras, hemos encontrado en abundancia cianuro: son los hechos negativos, y, uno de ellos, es el desaprovechamiento de la victoria de Suipacha. Un vasto país, independiente y soberano, con los límites del antiguo Virreinato era algo que no debía llegar a ser, que resultaba intolerable que fuese, y que no fue… los humildes uruguayos, paraguayos, alto peruano y argentinos, constituimos resabios de ese vasto país que se frustró…". (Dice Luis Güemes Ramos Mejía)         

            Al comentar la sentencia que recayó sobre Tupac Amarú, condenado al   aborigen al tormento de su mutilación, expresa el jurisconsulto de la historia Güemesiana, que "una sentencia análoga a esta tan cruel recayó sobre nuestra Patria Grande, pues, descuartizada como fue, su cuerpo de fierro, como el del indio, siguió y sigue resistiéndose, a tan nefasto descuartizamiento." Afirmando también, con señera verdad, que (…) Lo muy lamentable, es que, por habérsele cortado también en cierto modo la lengua, en realidad, no ha podido contar hasta el presente con una historia verdadera y de conjunto. Mientras no exista ésta, las historias de las Patrias chicas no tendrán nunca el valor que deben tener. Hay que terminar con las contradicciones maquinadas por dividir para reinar: la de San Martín con Carrera, etc. Creemos firmemente que es posible una conciliación de los auténticos sentires de los que fueron próceres de verdad, que mientras esto no se haga (eterno norte de nuestros afanes), nuestros países siempre como hasta ahora, irán de tumbo en tumbo, y la unión de la América criolla no pasará jamás de vana aspiración. Para lograrla hay que calar hondo… ¿Se puede hacer Historia (así con mayúscula) sin ir a lo más profundo de las cosas?" ("Güemes Documentado", Tomo XII, Capítulo 165, Apuntaciones y otras apuntaciones, de Luis Güemes Ramos Mejía)

            El Dr. Luis Güemes, al comienzo de su monumental recopilación, colección y apelación documental al tribunal de la historia patria (que es el pueblo), confiesa y afirma lo siguiente: (…) Aclaramos que nosotros no somos investigadores propiamente dicho, sino pacientes buceadores de documentos, con el fin de evitar así que la historia de nuestro antepasado se siga escribiendo en gran parte a contrapelo de la verdad y, a la vez, dejar esclarecidas las motivaciones por las cuales, después de habérsele negado durante mucho tiempo su carácter de prócer, se avinieron a calificarlo de mero gendarme del Norte, guardaespaldas de San Martín, pretendiendo se ignore (para paliar y cohonestar el descuartizamiento de las provincias Unidas) que él no necesitaba inspiración ni tutoría de nadie y que, dadas sus condiciones y su trayectoria como guerrero, hubiera llegado triunfante hasta la propia Lima y de este modo la frontera norte no habría segmentado las Provincias Unidas en Salta, sino que se habría establecido en el limite con el Bajo Perú. Con el deliberado propósito de impedir esto último fue privado sin variación de todo auxilio, impidiéndosele, por ejemplo, debelar totalmente al enemigo de su propio centro del Alto Perú o por lo menos aniquilar a los realistas que invadían el territorio salteño, a quienes siempre derrotaba, pero que aún derrotados, retornaban a sus cuarteles para una vez rehechos, atacar de nuevo en la primera oportunidad, prolongándose la guerra inveteradamente, y, por fin, asesinado; y a la vez por encubrir el expresado motivo de tales dilaciones y de tal muerte fue minimizada al máximo su figura histórica, incluso escamoteándose documentos o falsificándose otros para ocultar la realidad de los hechos." ("Güemes Documentado", Tomo I, Pág. 11, Luis Güemes)

            Estoy convencido, después de recorrer los caminos de Bolivia (hasta Desaguadero), de estudiar la situación política, económica y social en la cual se encontraba la Intendencia de Salta, y el estado convulsionado del territorio de las Intendencias Alto Peruanas, que Güemes y su ejército de milicias gauchas (de haber sido apoyado por los pudientes salto - jujenos, y no traicionado) hubiera ocupado Potosí, y llegado hasta el límite del ex Virreynato del Río de la Plata. Consolidando de esta forma nuestra Patria Chica y la campaña Sanmartiniana en procura de la Patria Grande. En cuanto a la posibilidad de entrar triunfante en Lima, la considero altamente improbable, indemostrable.  

Artigas y Güemes, los motores sociales de la revolución de mayo

            El estudio detenido de las acciones bélicas de Cotagaita y de Suipacha y su malhadado desaprovechamiento, ilumina auroralmente el proceso posterior que le tocó en suerte a nuestro país y a todos los demás desprendidos del antiguo Virreinato del Río de la Plata. ("Güemes Documentado", Tomo I, Luis Güemes Ramos Mejía)

            En paralelo, como paradigma de la desintegración continental, al otro conductor popular de nuestra independencia, al gran Caudillo Oriental Don José Gervasio Artigas, le ocurría lo mismo. (…) Suipacha tenía ya una hermana; el triunfo coronaba las armas revolucionarias en los dos extremos más lejanos del dilatado Virreinato" (Artigas, Montevideo, 1915, Pág. 158/59, Carlos María Ramírez)

            Este juicio histórico, reverencia la victoria de Artigas, en Las Piedras, en 1811. Causalmente, el parte suscripto por el heroico jefe de la Banda Oriental, fue publicado en La Gaceta de Buenos Aires, el 13 de Junio de 1811; pero suprimiendo (cosa deducible, por los intereses en juego) "el párrafo final que demostraba que el mérito de la victoria se había debido en su mayor parte al gauchaje oriental, cuyas únicas armas eran "palos con cuchillos enastados".

(…) Análoga supresión se hizo en La Gaceta con respecto a Güemes en relación con su accionar en 1810." (Dice el Dr. Luis Güemes)

            La batalla de Suipacha es el punto central para comprender históricamente, la posibilidad de las milicias gauchas de ocupar el Alto Perú (actual Bolivia), en 1821. En cumplimiento de la estrategia sanmartiniana: la acción de ejércitos convergentes sobre Lima. Vía Pacífico - el Ejército de los Andes - al mando del Gral. José de San Martín, y camino de la Quebrada de Humahuaca /Potosí /Desaguadero - el Ejército de Observación sobe el Alto Perú - al mando del Coronel Mayor Dn. Martín Miguel de Güemes.

             La circunstancia de las milicias gauchas al mando de Güemes, de cumplir con creces el Plan Sanmartiniano, se enmarcaba en el apoyo decidido de los guerrilleros Alto Peruanos al Conductor de la tierra en armas.

            El combate de Las Piedras, afirmaba el valor de las montoneras Artiguistas, en su contingencia cierta de desalojar de realistas y lusitanos la Banda Oriental (actual Uruguay).        Artigas el protector de los pueblos libres, contaba con el apoyo decidido de las montoneras del litoral, fundamentalmente del caudillo misionero Andresito, quien mantenía a raya con sus aborígenes guaraníes, oriundos de las misiones jesuíticas, a los renovados bandeirantes lusitanos.

            Ambos Caudillos, gestaban hechos regionales que se hubieran concretado, de no mediar los permanentes obstáculos opuestos a su realización, el retaceo de ayuda, y el complot elaborado por el poder exógeno aliado a la burguesía contrabandista, combinados con los comerciantes norteños, y los reaccionarios alto peruanos, que ejercieron una miopía geopolítica con consecuencias en la actualidad. 

            Ambos Caudillos, el Oriental y el Andino (Artigas y Güemes), auguraron con estas victorias (Suipacha y Las Piedras), el reconocimiento popular de lo nacional, que emponchaba la esperanza de la raza mestiza. Base fundamental de nuestro pensamiento telúrico y de nuestra proyección geocultural.

            Es de recordar, que en el Himno Nacional Suramericano (1813) creado por Vicente López y Planes, figuran Suipacha, ambas Piedras, Tucumán y Salta, como victorias trascendentes de las armas de la Revolución de Mayo (de los dos Mayos, el de Chuquisaca - 1809 - y el de Buenos Aires - 1810 - ). Esto sin dejar de mencionar, San José y San Lorenzo… y los 170 combates librados por las milicias gauchas, entre 1814 y 1821 (olvidados permanentemente por los historiadores rioplatenses).

Suipacha, primera victoria de las armas de la revolución

            Con respecto a la actuación en Suipacha, del entonces Capitán Martín Güemes, dice Frias, lo siguiente: (…) Fue en aquella época general opinión entre los pueblos del norte, y verdad afirmada por los contemporáneos y escritores, de haber sido Güemes quien organizó y dirigió la batalla, atribuyéndole por esto los laureles de la victoria"; y hasta el Cabildo de Salta, ocho años más tarde, en comunicación al gobierno nacional,  reconocía a Güemes el protagonismo fundamental para el logro del triunfo.

            Por tanto, evocar la Batalla de Suipacha, es honrar a nuestro héroe nacional y mártir suramericano General Martín Miguel de Güemes, y a sus gauchos, auténticos soldados de Mayo.

            (…) Como la acción no fue reñida, pues no duró más de una hora, el ejército de la patria apenas tuvo doce heridos y dos muertos, y el del Rey alcanzó a cuarenta muertos en el campo de batalla, sin contarse los que perecieron en la fuga, y ciento cincuenta heridos."

("Historia del General Martín Güemes y de la Provincia de Salta, o sea de la Independencia Argentina", Tomo II, Pág. 86/87, Bernardo Frias)

            Transcribimos parte de lo expresado por el Cabildo de Salta, en 1818, en oficio al Director Supremo, donde la corporación civil elogió al entonces gobernador salteño, así:

(…) Esta corporación es un testigo fiel de los infatigables esfuerzos del Señor Coronel en sostener, como pundonoroso militar, la santa causa de la libertad. Ellos disfrutan de la luz pública, por cuyo majestuoso conducto Sudamérica los ha difundido a las naciones remotas de ultramar desde la memorable acción de Suipacha en que con intrepidez hacia los tiranos, se cubrió de gloria en tan plausible victoria, ya se advirtió en él un valor capaz de arrostrar los peligros complotados…" (Archivo General de la Nación, Legajo Cabildo de Salta, año 1818)

            El marco histórico y cronológico de esta afirmación, delata el triunfo de la Batalla del Valle de Lerma (donde se realizaron más de 40 combates e innumerables escaramuzas), librada por las milicias gauchas en 1817, donde el pueblo salto - jujeño - tarijeño se cubrió de gloria, derrotando la invasión más poderosa que se desatara sobre el territorio de la Intendencia de Salta (6.600 hombres al mando del Brigadier General José de la Serna). Esta victoria popular, basada en una táctica impecable e implacable, permitió el cruce de los Andes y la liberación de la hermana república de Chile.

            (…) El 13 de Abril de 1817, la vanguardia del ejército realista partió de Jujuy en procura del primero de una serie de objetivos, que culminarían con la reconquista de Buenos Aires, ciudad ubicada a 1800 Km. Hacia el sudeste. Veintitrés días después de la partida, luego de avanzar solamente 100 Km., con importantes pérdidas, el ejército debió replegarse nuevamente a Jujuy, etapa previa en su camino hacia su base en el Alto Perú. Esa corta distancia recorrida, da una idea de la descomunal paliza que recibieron los españoles en la Batalla del Valle de Lerma, en manos de los escuadrones gauchos, al mando del Coronel Güemes. ("1817, Batalla del Valle de Lerma", Salta, 2007, El penoso regreso del mariscal, Pág. 242, Jorge Sáenz)

            (…) Existe una generalizada confusión, acerca de lo que significa un combate respecto de una batalla. También lo que es un triunfo, en comparación con la victoria. Es por ello, que en estas páginas me he permitido abundar en conceptos tácticos y estratégicos, para mayor comprensión de la titánica  acción militar del Gral. Güemes, que despliega todo su genio en su obra maestra, la Batalla del Valle de Lerma. Esta importantísima acción, en la que lucharon durante 19 días alrededor de 4.500 realistas y unos 3.000 gauchos, es la batalla más importante en la historia de nuestra emancipación, cuya revalorización intento con esta obra.". (Obra citada, Jorge Sáenz) 

La crucifixión de Güemes y de Bolivia, tiene su eje en el Potosí

            Había dicho Bolívar en Febrero 7 (1825) al gobierno de Colombia: “Yo no pretendería marchar al Alto Perú, si los intereses que allí se ventilan no fuesen de una alta magnitud. El Potosí es en el día el eje de una inmensa esfera. Toda la América meridional tiene una parte de su suerte comprometida en aquel territorio, que puede venir a ser la hoguera que encienda nuevamente la guerra y la anarquía.”. (“Ayacucho en Buenos Aires y prevaricación de Rivadavia”, de Gabriel René Moreno)

            En el mes de marzo continuó la lenta retirada de los colombianos y hasta abril (1824) no fue otro el plan de Bolívar, que el de abandonar el Perú y dejar a Bolivia a su destino. (“La pequeña gran Logia que independizó a Bolivia”, Marcos Beltrán Ávila).       Bolívar comprendió en 1824, que Potosí era tema “tabú” para el poder mundial.

            Es pertinente recordar que en 1711 se publicó en Londres un sugestivo folleto titulado: Una propuesta para humillar a España cuyo autor se ocultaba detrás de esta curiosa frase: “Escrita en 1711 en Gran Bretaña por una persona de distinción”. El Dr. Horacio Zorraquín Becú considera con toda razón que el panfleto en cuestión “constituye el primero y más sorprendente anticipo de la política rioplatense de Inglaterra”.  

(…) El trabajo que comentamos señala la necesidad de separar la estructura minera del Alto Perú y de Chile de la zona de praderas de Buenos Aires de la cual provenía la carne vacuna necesaria para nutrir la fuerza humana que realizaba – y sigue realizando- la durísima tarea del laboreo de los yacimientos minerales. Se indica también que es imprescindible separar la zona donde se cultiva la yerba mate del Paraguay, para impedir que la infusión de esa yerba fuera el elemento depurador para el organismo de los mineros lleno de las impurezas que absorbía continuamente en las entrañas de la tierra. Sin carne vacuna y sin yerba mate la minería del Alto Perú y de Chile sufriría un duro revés por la falta de salud y de resistencia en los hombres que deben trabajarla.”.(“Los Tratados de paz por la Guerra de las Malvinas” – Julio C. González)

            (...) En 1824 con la batalla de Ayacucho terminó la presencia española en América. Meses más tarde, el 2 de febrero de 1825, con el “Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y las Provincias Unidas”, quedó instrumentada - con todo rigor jurídico - la transferencia de nuestra conducción económica a favor del gobierno británico y de los intereses comerciales y financieros con domicilio en ese país. El Tratado se firmó en Buenos Aires primero y en el tiempo increíble de apenas cuatro meses les fue impuesto a los gobiernos de Chile, de Perú, de la Gran Colombia (integrada por Colombia y Venezuela unidas) y al de México. El Tratado Anglo - Argentino del 2 de Febrero de 1825 estipula privilegios a Gran Bretaña y a los súbditos británicos. También privilegia la actividad marítima económica de ese país y de empresas de la misma nacionalidad. (Ídem, Julio C. González)

            El Dr. Julio C. González incurre en el error de atribuir a la batalla de Ayacucho, el calificativo de la última librada en América. Sabemos que no es así, desde el 9.XII.1824 al 1.IV.1825, durante tres meses más, los realistas oponen resistencia en el Alto Perú. De no haberse instigado a un enfrentamiento entre liberales (la Serna) y absolutistas (Olañeta), podrían haber resistido más tiempo. La pequeña logia intervino… dividiendo para reinar.

            Después de quince años de batallar, recorriendo el continente, el último combate por la independencia (que no fue Ayacucho), se libraría en el mismo marco geográfico que abarcaba la jurisdicción de la Intendencia de Potosí (centro argentífero del poder español). Nos referimos a Tumusla (1.04.1825), cercana a Suipacha (ubicada a 120 Km.), batalla en la cual fuera derrotado y muerto, el Brigadier General Pedro Antonio de Olañeta; obstinado realista, relacionado con familias e intereses economicos del actual norte argentino, que fuera el último virrey del Río de la Plata (nunca llegó a conocer su nombramiento, y por consecuencia asumir el mandato real).

            Se cierra así, con esta batalla librada por el último defensor del Rey (quien lograra derrotar a Güemes), el círculo de la interpretación histórica sobre el verdadero centro del poder español. Que se encontraba allí, en el corazón de Suramérica. El Alto Perú, la actual Bolivia. País crucificado a su destino; parias nacidos de la frustración continental.

            George Canning (en 1825) previó: (...) Inglaterra será el taller del mundo, y la América del Sur, su granja.”

            No es necesario realizar ningún comentario, dado los resultados obtenidos. 

Corolario de Suipacha, el Plan Sanmartiniano sobre el Alto Perú

En el oficio que transcribiré textual, el Gral. José de San Martín designa al Coronel Mayor Dn. Martín Güemes General en jefe del ejército de Observación sobre el Alto Perú. Al detallar los motivos de este nombramiento, afirma: (…) V.S, es el general en jefe del

Ejército de Observación por sus conocimientos distinguidos, sus servicios notorios, la localidad de su provincia y voluntaria aclamación de los jefes y tropas del Ejército Auxiliar del Perú. A V.S. pues corresponde desempeñar con la dignidad que sabe las delicadas funciones de esta superior calificación militar. Me obligo solemnemente a pagar cuantos auxilios se presten a V.S. a favor del ejército desde luego que nos posesionemos del Perú, y a tener en la mayor consideración a los voluntarios prestamistas. 8 de Junio de 1820. José de San Martín ("Güemes Documentado", Tomo X, Pág. 17, Archivo Güemes)

Es oportuno remarcar que la vanguardia del Ejército Güemesiano al mando del Cnel José Miguel Lanza (oriundo del Alto Perú) inició su avance en Diciembre de l820 ¡Cuatro años antes, de Ayacucho! Porta precisas instrucciones de Güemes de cómo comportarse política y militarmente en los territorios a ocupar. Dicha vanguardia combatió hasta la victoria final al mando de San Martín y Bolívar. El grueso del ejército de milicias-gauchas no pudo continuar este avance, consecuentemente ocupar el Potosí. Un complot regional contra el Jefe del Ejército de Observación sobre el Alto Perú Coronel Mayor (Gral.) Martín Miguel de Güemes, se levanta en las provincias del Norte con ramificaciones en el Alto Perú, culmina con su asesinato en Salta, en Junio de l821. 

Es de subrayar, que ninguno de los jefes escogidos (Bustos y Arenales) después de sucesivas misiones enviadas por San Martín solicitando el avance sobre el Alto Perú, pudo reemplazar a Güemes. Las razones están expuestas lacónicamente, en el oficio de fecha 2 de Abril de 1820 (curiosa coincidencia con el día de la toma de Malvinas, en 1982). Reafirmo los conceptos emitidos por San Martín (por el estratega más importante que parió la América del Sur), que expresaba la importancia de la ubicación geográfica de la Intendencia de Salta, y con relación a su Caudillo, la confirmación de su superior calificación militar por  conocimientos distinguidos (carrera militar y grados en el campo de combate), servicios notorios (Suipacha, Puesto Grande del Marqués y rechazar cinco invasiones realistas), y la voluntaria aclamación de las milicias gauchas (en el norte argentino y en el sur boliviano).

 ¿Qué hubiera ocurrido de ocupar Güemes el Potosí?  (Como lo hiciera después de Suipacha). Es de pensar, que la tensión de poder entre Buenos Aires y Lima, pasaba a encontrar su equilibrio, centrado en el ombligo del mundo (Cuzco, ciudad propuesta por Güemes, como capital del estado suramericano, en 1816). 

            Desde la lógica del espacio regional, Salta y el Alto Perú se convertían con su accionar en el eje de poder una nueva esfera, con consecuencias mundiales.

En el girar de la “inmensa esfera” radicó en verdad la causa de las causas de la crucifixión de Güemes a los 36 años de edad, expresa Luis Güemes. 

Colofón, nacido de la frustración continental

            (…) La noción de desgaste en una lucha, implica un paulatino agotamiento físico y moral, por el sostenimiento prolongado de la acción" (Gral. Karl Von Clausewitz).

            Con el tiempo perdido (en sucesivas victorias y derrotas, nacidas de pactos estériles), el desgaste consiguiente (en recursos y hombres), y la anarquía producto de la lucha civil y militar motorizada por intrigas, en el Alto Perú se tensiona tanto la cuerda de los factores en juego, que se llega a la situación definida por la consigna: ni Lima ni Buenos Aires (proveída por la pequeña logia que libertó Bolivia). La consecuencia no querida, por

amplios sectores criollos, fue la desmembración de Bolivia de las Provincias Unidas de Suramérica.  

            En la Banda Oriental, la política británica en el río de la Plata, equilibra la geopolítica entre Argentina y Brasil, creado el estado tapón: Uruguay.

            Desmembrada la América del Sur, Güemes pasa a ser el defensor de la frontera norte y Artigas el prócer del Uruguay.

            Como fundadores - Artigas y Güemes - del movimiento continental de libertad e independencia (que es fundamentalmente geocultural), nacido al calor de las cargas de las caballerías gauchas, deben ser recordados y proyectados históricamente, a partir de estos triunfos augúrales de la Patria Grande.

            Por ello, es de estricta justicia en el Bicentenario de la Batalla de Suipacha, que los argentinos rindan homenaje a Güemes y sus gauchos, colocando una placa en la Iglesia del pueblo, recordando a quienes yacen en una urna depositada en ese santuario de la fe patria.

               En vista de lo expuesto, considero el 7 de Noviembre, como el Día de la Integración Regional de la Patria Vieja. 

                                                                 Martín Miguel Güemes Arruabarrena

                                                                                    Secretario

                                                   Comisión Provincial "Década Bicentenaria 2006 - 2016"

 Otro sí digo: Nos permitimos traer a la memoria, la nomina de los caídos, heridos e inválidos en Cotagaita y Suipacha. Para eterna devoción de las generaciones del porvenir.

(…) Damos a continuación los nombres que hemos alcanzado a conocer de las victimas habidas en Cotagaita y en Suipacha (muertos e inválidos), soldados y milicianos.

Muertos:

              Eduardo Gaona: alférez del Regimiento de Milicias de Salta (Suipacha)

              Melchor Bonelo: cabo primero del Regimiento de Infantería nº 3 (Suipacha)

              Basilio Iñiguez: soldado del Regimiento de Milicias de Tarija (Suipacha)

Heridos e inválidos:

              Manuel Alvarez: alférez del Regimiento de Milicias de Tarija (Suipacha)

              Nicolás Correa: de la 5º de Morenos (Suipacha)

              Juan Carlos Esquivel: del Regimiento Real de Artillería Volante.

              Juan Islas: natural de Salta, en el Regimiento de Caballería de Línea.

              Félix Vari: 4º de Pardos (Suipacha)

              Juan José Velarde: 5º de Morenos (Suipacha)

              Martín Mena: fue con Nieto en la Artillería de la Unión. Herido se dispersó en Suipacha por lo que no pudo seguir con el Ejército Auxiliar y pasó a Salta. (La partida de observación de Güemes en Humahuaca se integró con los expulsos de Nieto ¿Fue Mena de esa partida?)

               Ramón Parejas: soldado de Artillería de la Patria. Fue con Nieto, se desertó, se presentó en Tucumán al auxiliador, incorporándose a Roque José de Tollo y bajo sus órdenes asistió a los combates de Cotagaita y Suipacha y salió herido en este último.

               Miguel Toledo: soldado del Regimiento de Dragones ligeros del Perú. (Invalido en Suipacha).

  Leandro Pacheco: de Tarija (invalido en Suipacha)

               Miguel Cristóbal: soldado del Regimiento de Dragones. (Invalido Tupiza y Suipacha)

               Manuel Xaramillo: soldado del Regimiento Provincial de Caballería de Tarija (perdió el brazo en Cotagaita)

               ("Güemes Documentado", Tomo I, Luis Güemes)

                           Esta lista no es exhaustiva, pues seguramente muchos paisanos del lugar, ignorados en las listas oficiales, dejaron su vida por defender nuestra Patria Grande. (M.M.G.A)