EL PRONUNCIAMIENTO DE TARIJA DE 1810 

Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach  (Tarija, Bolivia)  
Abogado, diplomático , periodista, ejerció cargos de jerarquía en Ministerio de Relaciones Exteriores,
Catedrático de Derecho Internacional
                                 

El virrey Francisco de Toledo el 22 de enero de 1574, firmó en La Pata una provisión en virtud de la cual, el próspero empresario español Luis de Fuentes y Vargas, debía fundar la villa de San Bernardo de Tarija. 

La fundación fue llevada a cabo el 4 de julio de ese año. Tenía como finalidades principales evitar el avance de los feroces chiriguanos y establecer una línea de comunicación con el Tucumán. Al fundador le fue asignado el título de Capitán y Justicia Mayor. 

Tarija, bajo la jurisdicción de la Audiencia de Charcas se constituyó en un importante centro político y administrativo del virreinato de Lima que había sido creado el 1543. 

El rey Carlos III a través de la Cédula Real de 1º de agosto de 1776 dispuso la creación del virreinato del Río de la Plata (también conocido como virreinato de Buenos Aires), cuyo puerto permitiría establecer rutas marítimas más cortas y más seguras en beneficio del comercio ultramarino, especialmente de la riqueza obtenida en las minas de Potosí. A este virreinato se le asignó la totalidad del territorio de Charcas. 

Establecida la Intendencia de Salta, originalmente constituida por las subdelegaciones de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, y La Puna, ejercía jurisdicción en un vasto territorio, la Corona decidió crear el 17 de febrero de 1807 un nuevo obispado con autoridad religiosa sobre Salta del Tucumán, “asignándose a la nueva Diócesis, entre otros territorios, todo el partido de Tarija” que pasó a formar parte de la jurisdicción salteña no solamente en lo religioso, sino también en lo político y administrativo, situación en la que se encontraba cuando en Chuquisaca el 25 de mayo de 1809 se dio inicio al movimiento que culminaría con la emancipación de las colonias españolas. 

La Junta de Sevilla dispuso el 8 de febrero de 1809 que Santiago Liniers, virrey del Río de la Plata, cesara en sus funciones y en su reemplazo nombró a Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien en mérito de la función que ejercía, junto con José Fernando Abascal virrey del Perú, puso fin a los primeros movimientos libertarios en el Alto Perú. El primero envió al mariscal Vicente Nieto a presidir la Audiencia de Charcas y el segundo destacó a José Manuel de Goyeneche para ahogar el levantamiento de La Paz. 

Mientras tanto, ante la prosperidad emergente de los intercambios comerciales, en Buenos Aires de formó una sociedad secreta integrada, entre otros, por Nicolás Rodríguez Peña, Juan José Paso, Manuel Belgrano e Hipólito Vieytes. Algunos miembros de esta organización habían estudiado en la Real y Pontificia Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. 

Los acontecimientos de la Revolución del 25 de mayo de 1810, se desencadenaron en Buenos Aires el día 18 cuando Cornelio de Saavedra y Manuel Belgrano plantearon al alcalde de primer voto Juan Lezica la convocatoria a un cabildo abierto para que el pueblo decidiera si debía cesar el virrey en el mando o se erigía una junta de gobierno. Esta posición fue tenazmente resistida, sin embargo el desarrollo de los sucesos no pudo ser detenido. 

El 25 de mayo el pueblo congregado en la Plaza de la Victoria, encabezado por Domingo French y Antonio Beruti, con el apoyo de los regimientos criollos, exigió que se resolviera la situación y pidió la formación de una junta con la afirmación de que América no dependía de España sino del Rey al que se había jurado obediencia y que, como consecuencia de su renuncia, había caducado la monarquía. 

Los sucesos concluyeron sin derramamiento de sangre. El cabildo dio paso a los planteamientos populares y, en consecuencia, se formó la Junta General Gubernativa formada con las siguientes personalidades: Cornelio Saavedra como presidente; Juan José Castelli, Miguel Azcuénaga, Manuel Belgrano, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Luan Larrea como vocales; y Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios. Los miembros del nuevo órgano gubernativo se comprometieron a conservar la integridad de esta parte de América para Fernando VII nuestro amado soberano  y sus sucesores y observar puntualmente las leyes del Reino. 

La Junta entre sus primeros actos aprobó el 27 de mayo una circular, que buscaba el apoyo del interior gobierno de Buenos Aires, que daba cuenta de cómo se habían gestado los sucesos que concluyeron en la subrogación del mandato del Virrey en el nuevo órgano que se había constituido e instaba a las provincias a nombrar diputados que se incorporarían al Congreso General de las Provincias del Río de la Plata. 

La circular fue recibida por el Cabildo de Tarija el 27 de junio órgano que informó que sobre su cumplimiento se daría oportuno aviso.

Las comunicaciones que provenían de Buenos Aires dieron lugar a que se convocara un cabildo Abierto en que tuvo lugar el 18 de agosto de 1810, bajo la presidencia de Mariano Antonio de Echazú, del que participaron los miembros del Cabildo, las autoridades religiosas y clero, administradores de las Rentas Reales de Correos y Tabacos, capitanes y oficiales del Regimiento Provincial, personas de mayor representación y mérito, y vecinos de la villa. 

En este acto se eligió al Dr. José Julián Pérez de Echalar como diputado por Tarija al Congreso de Buenos Aires; en consecuencia, el 18 de agosto de 1810 es reconocido como el inicio de las actividades tarijeñas que culminaron con la adquisición de la emancipación. 

El diputado Pérez de Echalar, junto con los demás representantes, se incorporó el 19 de diciembre a la “Junta Grande” de Buenos Aires, que fue el primer gobierno eminentemente nacional. 

El 23 de septiembre de 1811 se formó en Buenos Aires un nuevo gobierno a cargo de un triunvirato integrado por Juan José Paso, Manuel Sarratea y Feliciano Chiclana; como Secretarios fueron designados: de Gobierno José Julián Pérez de Echalar; de Guerra Bernardino Rivadavia y de Real Hacienda Vicente López y Planes. 

Pérez fue enviado a Montevideo para negociar el Tratado de Pacificación con el virrey Elio, instrumento que firmó en representación del gobierno de Buenos Aires y que permitió que se levantara el bloqueo que llevaban a cabo las autoridades españolas. 

El 8 de octubre de 1812 se eligió un nuevo poder ejecutivo que se llamó el Segundo Triunvirato el que fue reestructurado cuatro meses después con la siguiente conformación: Nicolás Rodríguez Peña, José Julián Pérez y Antonio Alvarez Jonte.  

Más tarde el personaje tarijeño fue elegido diputado por Buenos Aires, cargo con el que puso fin a su carrera política. 

Mientras en la capital porteña se desarrollaban los actos políticos, Tarija brindaba el apoyo a la lucha armada con el notable sacrificio de sus hijos que estuvieron presentes desde Cotagaita y Suipacha hasta la conclusión de la epopeya que dio nacimiento a la República de Bolivia, estado al cual la región se incorporó por la voluntad soberana de sus hijos.