DISCURSO DE AGRADECIMIENTO A LA HONORABLE ALCALDÍA MUNICIPAL DE SUCRE POR LA
CONDECORACIÓN: MEDALLA "GRAN MARISCAL DE AYACUCHO" EN EL GRADO DE SERVICIOS EMINENTES
A LA SOCIEDAD GEOGRÁFICA Y DE HISTORIA "SUCRE"  AL CONMEMORAR EL CXXV ANIVERSARIO
DE SU FUNDACIÓN

Lic. Gastón Solares Ávila
PRESIDENTE

Saludo al señor Presidente en ejercicio del H. concejo Municipal, Dr. Germán Gutiérrez Gantier, a los señores Concejales, al señor Alcalde Municipal de la Ciudad, don Moisés Torres Chivé, a las autoridades presentes, a la prensa, a la distinguida concurrencia:

Tengo el honor de hacer uso de la palabra en esta histórica tribuna, en esta feliz oportunidad en la que el gobierno municipal reconoce la labor cumplida por la Sociedad Geográfica y de Historia "Sucre" durante sus 125 años de vida institucional, condecorándola con el grado del “Gran Mariscal de Ayacucho”, en cumplimiento de la ordenanza autonómica No. 22/12, emitida el pasado día 14 de marzo.

Al agradecer por esta distinción en nombre personal y especialmente en nombre de esta Institución, que me honro en presidir, deseo expresar a los honorables concejales mi felicitación por haber hecho un alto en su trabajo rutinario, para pensar en instituciones que se dedicaron y se dedican a diversos objetivos de nuestra comunidad y de los altos intereses regionales y nacionales.

La idea de constituir formalmente una institución destinada exclusivamente a la elaboración de una serie de proyectos de estudio de carácter científico, sociocultural e historiográfico, fue propuesta por don Aniceto Solares Lizarazu en 1878. La culminación de la idea, sin embargo, tuvo lugar recién nueve años después, o sea en 1887. El objetivo era una exhaustiva investigación referente al estudio de la historia y la geografía de Bolivia. Sin embargo, ilustres ciudadanos como José María Calvo y Ernesto Reyes, decidieron organizar en aquella época una sociedad astronómica encaminada a estudios astronómicos, contemplación y cálculos del espacio. La Sociedad tuvo, por tanto, diversas nominaciones resultantes de su actividad, hasta llegar al nombre que lleva hoy: Sociedad Geográfica y de Historia "Sucre".

Como se puede suponer, sería muy largo referirse a lo ocurrido en siglo y cuarto de actividad en un acto como el que nos reúne hoy. Por ello, me limitaré a los aspectos más importantes y en forma, aunque sea somera, les haré conocer la historia de esta benemérita institución.

Trabajos de empadronamientos demográficos, datos urbanísticos, cálculos geométricos, censo capitalino y otras actividades ocuparon la atención de la Sociedad hasta 1899, año en el que se inició la defensa de la capitalidad, mediante una vehemente protesta en contra del proyecto atentatorio presentado a la H. Cámara de Diputados de la época, que proponía el traslado de la sede de gobierno a la ciudad de La Paz, durante la confrontación partidista entre el conservadurismo constitucional chuquisaqueño, versus el liberalismo revolucionario paceño, que culminó en la mal llamada guerra federal. El documento histórico sobre el tema fue respaldado por sus socios fundadores y otros ilustres ciudadanos posesionados del civismo capitalino que, felizmente, no se ha perdido hasta hoy.

El año 1888, la Sociedad logró ejecutar una serie de proyectos de carácter técnico, como fue la imprescindible medición bajo el sistema métrico de la distancia entre las ciudades de Sucre-Potosí, así como la construcción de pilastras en cada kilómetro. Con el decisivo concurso de sus miembros, la Sociedad elaboró un excelente plano topográfico de la ciudad de Sucre.

En enero de 1898, publicó su primer Boletín constituyéndose en una precursora revista de investigación. Hasta hoy, ha publicado 484 boletines. En ellos está la historia de esta veterana Institución.

En este recinto, funcionó el Congreso Nacional hasta 1899 y pocos años después, la Sociedad se hizo cargo del mantenimiento de este templo de la nacionalidad, despertando una inusitada confianza ciudadana por lo que atrajo numerosas donaciones: (manuscritos, cuadros, libros, mapas, pinturas y muebles que forman parte de su patrimonio actual. En 1939, un decreto del Presidente Quintanilla, oficialmente, le confió la conservación del inmueble.

Cabe rememorar, consumada la denominada Revolución Federal o Guerra Civil de 1898 – 1899, que ocasionó el traslado de los Poderes Ejecutivo y Legislativo a la ciudad de La Paz, que la Casa de la Libertad se sumergió sistemáticamente en un alarmante proceso de abandono e indiferencia interinstitucional por más de tres largas décadas. En efecto, el Dr. Alfredo Jáuregui Rosquellas, en su discurso como Presidente de la Sociedad en fecha 15 de Febrero de 1948, hizo conocer que durante y después de la nefasta Guerra del Chaco (1932 – 1935), este Primer Monumento Histórico de BOLIVIA se convirtió prácticamente en un “depósito” del otrora departamento autárquico de Obras Públicas de Chuquisaca, ya que en su patio central se guardaban materiales de construcción.

Luego de varios trámites burocráticos, la Sociedad logró habilitar convenientemente casi toda la infraestructura arquitectónica interior de la Casa de la Libertad. Se organizaron: el Museo, la Biblioteca, la Mapoteca, la Hemeroteca, el Depósito y la Sala de Actos Académicos.

La noche del 27 de Marzo de 1948, se produjo en Sucre un movimiento sísmico de tremenda intensidad (6.4 grados en la escala de Ricther) que afectó gravemente la estructura de los edificios y de las casas de la ciudad, dentro de las que estaba obviamente La Casa de La Libertad. La Sociedad Geográfica "Sucre" tramitó los fondos para su restauración. Fue pues, sin duda alguna, la más intransigente defensora de su conservación. Por eso su estrecha relación de ahora y de siempre, constituyéndose, además, en una de las pocas instituciones eminentemente cívicas que luchó por reivindicar el trato a la ciudad en la que nació BOLIVIA.

Un quinquenio antes de la conflagración bélica con la República del Paraguay, la Sociedad, por intermedio de su Socio de Número Dr. Ricardo Mujía, presentó una obra documentada referente a la enconada disputa limítrofe internacional sobre el Chaco Boreal.

En fin, nuestra sociedad participó en todo aspecto de interés para la Cuna de la Libertad Americana y para Bolivia en general con actitudes siempre dignas y alejadas de toda pasión política partidaria como establece su Estatuto, ya que el móvil que impulsa la actividad de esta Institución no es otro que el amor a Sucre y a Bolivia.

A mediados de los años noventa, la Casa de La Libertad, así como otros repositorios nacionales, pasó a depender del Banco Central de Bolivia. Por ello, pudiera existir una sutil y ligera incertidumbre jurídica en lo referente al derecho propietario de los bienes patrimoniales de sus colecciones pero toda duda se aclara indicando que son propiedad del pueblo boliviano.

Es a esta Institución a la que ustedes, honorables miembros del gobierno municipal acaban de condecorar, cumpliendo un acto de justicia con las instituciones que estuvieron y están al servicio de La Patria. Por esa razón, les hemos pedido que el acto tenga lugar en este recinto en el que se respira el aire más puro de libertad.

Ahora, algo de especial interés para ustedes, señor alcalde y señores concejales. El Dr. Mallo ejerció la presidencia de la Sociedad desde 1921 hasta 1937. En ese período se rubricó un acuerdo interinstitucional con el Concejo Municipal de entonces, mediante el cual se otorgó a la Sociedad cuatro salones ubicados al costado izquierdo del Palacio Consistorial, lugar en el que por primera vez se tuvo la posibilidad de trabajar con mayor comodidad en un local específicamente concedido para que la Sociedad cumpliera su misión en beneficio de la comunidad capitalina exponiendo (textual) “su Museo Histórico, Galería de Notables Bolivianos, Archivo de Manuscritos, Mapoteca y Cartografía”. Se tomó la decisión de “reservar”, además, uno de estos ambientes exclusivamente para la realización de los actos cívicos de conmemoración patriótica y sesiones públicas.

La Sociedad participó en el cambio de nominación de algunas arterias del legendario “casco viejo”, rebautizándolas con nombres de los patriotas protomártires o en memoria de aquellos gloriosos procesos revolucionarios acaecidos durante la dramática Guerra por la Independencia. Por tanto, como pueden apreciar, ha existido absoluta relación entre nuestra Sociedad y el Municipio capitalino.

Esa relación puede y debe continuar. Nosotros, como Sociedad, tenemos posibilidad de cooperar en campos tan importantes como el de la conservación de nuestro patrimonio. La Capital de Bolivia debe mantener su tradicional imagen de ciudad blanca y limpia y el mejor homenaje que le podemos rendir a la Cuna de la Libertad Hispanoamericana es, precisamente, el trabajo mancomunado de sus hijos unidos bajo una misma bandera, la blanca con la cruz roja de San Andrés, así existan diferencias de pensamiento político o de otro tipo. La unión debe ser la consigna para que Charcas levante otra vez dichosa su frente.

Otra vez, muchas gracias señores concejales por la condecoración otorgada a nuestra Sociedad y al público por la paciencia de escucharme.