MANIFIESTO DE IMPROCEDENCIA E INCONSTITUCIONALIDAD
DEL CAMBIO DE SÍMBOLOS DEPARTAMENTALES


 

La Sociedad Geográfica y de Historia "Sucre", institución científico-cívica con ciento veinticinco años de existencia y durante décadas Custodia de la Casa de la Libertad, tiene entre sus finalidades esenciales y permanentes la defensa del patrimonio de la ciudad de Sucre, inherente a su condición de Capital histórica, constitucional, legal y definitiva del Estado Plurinacional de Bolivia y, adicionalmente, la salvaguarda de los edificios patrimoniales, los símbolos, y todo aquello que motivó su inscripción en la UNESCO como, precisamente, Ciudad Histórica de Sucre en el Inventario Universal a ser Conservado para la Humanidad.

Ante la eventualidad surgida en las asambleas distritales en el proceso de construcción de la Carta Orgánica Municipal donde algunos delegados propusieron el cambio de los símbolos de esta ciudad, se manifiesta con las siguientes consideraciones por las que firmemente sostiene que, por una parte, ellos deben mantenerse por ser como un todo y en cada uno de sus elementos el reflejo del espíritu y del carácter vivo del pueblo que la habita desde hace cuatrocientos setenta y tres años. Por otro lado la pretendida sustitución de estos símbolos históricos, como pasaremos a demostrar claramente, se estrellaría estrepitosamente contra el espíritu y la voluntad expresados en la reciente Constitución Política del Estado Plurinacional.

a) ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Es enteramente comprensible que los jóvenes o los nuevos habitantes de Sucre, no conozcan la historia - las tradiciones - los símbolos - el modo de ser y de vivir, es decir la esencia misma de esta venerable anciana ciudad que todos debemos amar. Parte de nuestra misión es el transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones.

Al ser Sucre la más antigua ciudad de nuestro país y madre de otras pues de aquí partieron expediciones que fundaron varias poblaciones desde el sur del Cuzco hasta el Río de La Plata, por lo tanto es también un punto referencial histórico de todas aquellas.

Los vecinos de la jovencísima Villa de La Plata, entonces indígenas yamparas y otros castellanos recién llegados, en cuatro ocasiones, cuatro guerras civiles, desde 1541 a
1553, levantaron la bandera blanca de la cruz aspada de gules y espinada de San Andrés,
cuando por decisión propia y a costa suya, en cuanto a vidas y recursos, se vieron impelidos a defender el derecho, a atacar felonías y deponer tiranos.

Luego de ascender  de simple  villa  al rango  más importante de ciudad, en 1559  La Plata ganó su escudo y blasón (con bordura roja y cabezas de diez tiranos, con el águila bicéfala que sostiene las Columnas de Hércules, con los cerros de Porco y de Potosí con las wayras  de  los indígenas  que beneficiaban  plata, con las cuatro  torres,  con los cuatro leones  y la mano armada  que levanta  bandera) al reconocerse  en ellos  a la población que más dio y más  padeció por su fidelidad a la justicia  durante  los años en que ambiciosos  conquistadores en su insaciable apetito de riquezas y poder  que los llevó al  extremo de  codiciar  coronarse  como  reyes  desde  estas  tierras,   incluso ensangrentando con  esos afanes a los pobladores llanos  del Perú y Charcas desde la muerte  de Francisco Pizarro.  

Cada elemento  heráldico, sería  largo  de  explicarlos   pero  desearíamos  hacerlo  en oportunidad más propicia, está preñado  de ricos sentidos  que nos hablan  de un  mismo carácter:     del amor   a la libertad,  del compromiso con el derecho, de la vocación política  universal  de  los  chuquisaqueños, de  su  capacidad  de  renunciamiento   y sacrificio de sus recursos y de la propia vida por aquello que se considera justo, y de una fidelidad  muchas veces probada  y expresada en actos legendarios de arrojo  y bravura, como en   el motín ciudadano de rebeldía ante la dolorosa expulsión de los jesuitas ordenada por el Rey de España en 1767;   el 25 de Mayo de 1809 en la primera revolución  sostenible  por  la  emancipación de  América  en  la  cual el  pueblo  logró deponer a García Pizarro como último Presidente de la Colonia y crear otro gobierno; en la participación de todos los estamentos sociales en la Guerra  Federal;    en los valientes soldados "pecho de bronce" que entre  otros pelearon  heroicamente  en el Chaco, y en muchas situaciones más que están inscritas en nuestra memoria colectiva.  

El blasón  y la  bandera  de  Chuquisaca  son  un  patrimonio  heredado y  como  todo legado de nuestros  mayores supone, en quien  se considera  digno  de sus ancestros, el cultivo  de la virtud de la fidelidad hacia ellos.  Suprimirlos  sería un acto impío como el renegar de la propia  sangre, del nombre  o del apellido. 

Con estos antecedentes y reflexiones, la Sociedad Geográfica y de Historia  Sucre desea nutrir del conocimiento histórico  a todos  los hijos  y habitantes de nuestra  ciudad, para  que  de veras lleguen a valorarla, a amarla, a identificarse y a disfrutar de ella.

 No reconocer  los emblemas  que se han gestado con la sangre de nuestros  antepasados y que durante  generaciones  nos han identificado, sería un acto de injusticia.

b) INCONSTITUCIONALIDAD DE LA SUPRESIÓN DE SÍMBOLOS DEPARTAMENTALES 

1º)  Dimensión  Histórica  Representativa.- Los símbolos de Chuquisaca-Charcas,  La Plata, y hoy Sucre, representan el recuerdo histórico no sólo de los habitantes de esta nuestra ciudad sino, también, el de las comunidades que se desarrollaron en el inmenso espacio geográfico de la Charcas de entonces en todos sus diversos procesos culturales, sociales, geográficos y políticos acontecidos en su territorio durante el periodo virreina! en que Chuquisaca fuera la Capital de la Audiencia y, posteriormente, en el tiempo en que nuestra ciudad fue Capital de la  nueva República, así como hoy, del nuevo Estado Plurinacional.Por consiguiente y, en primera instancia, consideramos que cualquier cambio o modificación no dejaría de afectar directa o indirectamente  el patrimonio  histórico y cultural, tanto boliviano como americano. 

2º)  Voluntad Constituyente y  Mandato Constitucional.-   El artículo   de la Constitución Política del Estado en su primer  párrafo ratifica  históricamente  la cualidad de Sucre como Capital de Bolivia y en segundo  (nótese la estrechísima relación  entre  Capital y símbolos patrios) ratifica sabiamente los símbolos del Estado Boliviano con su misma bandera tricolor, escudo de armas, himno  nacional, flor  de la kantuta  y escarapela.     La  única adición, sin supresiones ni modificaciones de nuestros símbolos tradicionales, es la de la Wiphala y de la Flor del Patujú.    La norma  constitucional  que comentamos refleja  claramente la inspirada voluntad   del  Legislador  Constituyente, de  no  cambiar  ni  modificar   nuestros  sagrados símbolos y, al mismo tiempo, crear otros adicionales acordes a la necesidad de los nuevos tiempos. 

3º)  Escudo y Bandera  únicos, local  y regional.-   Los habitantes  de la ciudad de Sucre no contamos con la suficiente legitimidad ni el derecho legal para modificar o cambiar el diseño y colores de la bandera de Chuquisaca que fue, es, y será siempre única tanto para la Capital como para todo el Departamento.   Los proyectistas de la Carta Orgánica Municipal, en este aspecto, junto a los encargados del proyecto del Estatuto Autonómico, por respeto a nuestro patrimonio  común y por elemental   estrategia regional y local unitarias, deberian ratificar y convalidar nuestros símbolos tanto del escudo como de la bandera de Chuquisaca. 

4º} Primacía  normativa de  la  Constitución  Política  del  Estado.-  El  artículo  410 de la CPE determina la primacía de la Constitución sobre cualquier otra disposición normativa, como sería la futura  Carta Orgánica Municipal  de Sucre; en este sentido, por la aplicabilidad del artículo 196-11 de este mismo texto normativo supremo respecto de los cambios de símbolos, el criterio de interpretación constitucional que debe adoptarse con preferencia es el que está de acuerdo a la voluntad  del legislador originario  o constituyente,  expresada en las actas, documentos y resoluciones de la Asamblea Constituyente, así como en el tenor  literal  del texto.

Es  así que  concluimos  sosteniendo   que  si el  Tribunal  Constitucional  y  aún  el  legislador ordinario están jurídica  y constitucionalmente impedidos  para alterar, modificar, quebrantar o  distorsionar de cualquier   manera  la voluntad del legislador  constituyente u originario a tiempo   de  interpretar  la  norma   constitucional;  con  mayor   rigor   técnico   legislativo,   el legislador  municipal debe  evitar  la aprobación o sanción de normas  que contradigan dicha voluntad. 

Complementariamente, cabe  recordar   que  por  mandato   de  la  propia   Ley  Municipal,  el proyecto  de Carta Orgánica  Municipal debe  pasar por  el tamiz  del Tribunal  Constitucional Plurinacional antes de ser sometido a Referéndum Popular

De esta manera deseamos haber cumplido con el deber inexcusable  de pronunciarnos públicamente en tan delicada temática  y haberlo  hecho con la convicción de que todos los chuquisaqueños y estantes de esta tierra  al conocer su historia  la amarán y disfrutarán más de ella. 

 Sucre, Capital del Estado Plurinacional de Bolivia, mayo 16 de 2012.

 Dr. Antonio Dubravcic Luksic                            Dr. José Luís Baptista Morales
       PRESIDENTE a.i.                                      SECRETARIO GENERAL
 

     Lic. Saúl León Ortuño                                    Dr. William Lofstrom Masterson
TESORERO                                                          VOCAL      

 


    



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