Tesis  de Ingreso a la
Sociedad Geográfica y de Historia "Sucre"


SEMBLANZA HUMANÍSTICA DE SIMÓN BOLÍVAR
EL LIBERTADOR

 

Dra. Gladys C. de Valda

Cuando estuve en la ínclita capital venezolana, Caracas y contemplé la plaza principal en que emergen  esbeltas palmeras que contrastan con el verde césped, tachonado de bellas flores, aparece en bronce y con su gallardo uniforme uno de los más señeros personajes, el gran Libertador, la estatua que fue, es y será, en el transcurso del tiempo y la historia,  recordado como el “Sol de Colombia”, preclaro Simón Bolívar.
Nació en Caracas Venezuela un 24 de julio de 1783, 11 años antes que Antonio José de Sucre y murió un 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta Colombia,  6 meses después que el Mariscal de Ayacucho.

Simón Bolívar provenía de familias llegadas de España, que se cimentaron constituyendo una estirpe añeja, dueños de una cuantiosa fortuna, varias mansiones, numerosos esclavos e inmensas plantaciones de café todos sobresalieron como gobernadores, generales, capitanes, alcaldes y regidores.
El primer Bolívar que llego de Castilla la Vieja España el año 1557, lo primero que hizo fue cambiar la segunda “b” (labial) de su apellido Bolíbar por la “v” denti labial  para iniciar un nuevo linaje que sería único en América.
Simón Bolívar Señor de Rementería y Rojas, Procurador, Corregidos de justicia y Comisionado de los Valles de Arague, fue su bisabuelo: Juan de Bolívar y Martínez de Ulliza, Capitán General de Infantería, su abuelo, e hijo de éste último, Juan Vicente de Bolívar Ponce Jaspes y Montenegro, Marqués de San Luís Señor de Aroa, nacido el 15 de octubre de 1726 en la Victoria, Venezuela, y Coronel perpetuo.

La familia de la madre, los Palacios, se remontan también a Castilla la vieja con posiciones destacadas en el proceso de conquista y colonización. El abuelo materno de Bolívar tuvo 11 hijos e hijas y la última María de la Concepción Palacios y Blanco que nació el 9 de diciembre de 1775, fué madre del Libertador. 

Estos antepasados nunca se eclipsaron en todo tiempo. Siempre estuvieron como dirigentes del país. Don Juan Vicente Bolívar y Ponce de 41 años y María Concepción de Palacios y Blanco de 15 años contrajeron matrimonio, tuvieron cinco hijos tres mujeres la última falleció al nacer y doa varones, Simón Bolívar fué el último vástago de la pareja.

El 24 de julio de 1783 Caracas amaneció nublada. No se visualizaba el alba, ni el techo rojo de las casas, las quebradas circundantes silenciosas, las ramas de los árboles inmóviles, todo el valle presentía que se avecinaba algo, y en la aristócrata mansión de los Bolívar – Palacios, se respiraba un aire colmado de tensión y de espera, entonces salió el sol radiante, acompañado del nacimiento de quien fue “el paladín de la Independencia Americana”. 

El 30 de julio  a los seis días de haberse producido el advenimiento, en la capilla de la Catedral de la Santísima Trinidad, propiedad de la familia Bolívar, fué bautizado por su primo canónigo Don Juan Feliz Jeréz de Aristeguieta y Bolívar. Su padrino, fue su abuelo materno don Feliciano Palacios y Sojo, quien eligió el nombre de Pedro José Antonio de la Santísima Trinidad, pero al momento de darle el nombre, el clérigo cambió Pedro por Simón, al volver a la casona le preguntaron porque el cambio, él respondió: que escuchó una voz interior que le indujo a hacerlo, un extraño presentimiento, una inspiración y “he pensado que este niño será con el tiempo  Simón  Macabeo de las Américas” y así el nombre del Libertador fué:
SIMÓN JOSÉ ANTONIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD BOLÍVAR DE LA CONCEPCIÓN Y PONTE PALACIOS Y BLANCO MÁS CONOCIDO POR NOSOTROS COMO SIMÓN BOLÍVAR. 

Criado por una esclava de color, Hipólita su nodriza, a quien  quiso como  a su segunda madre, le inculcó las primeras palabras de los oficios religiosos, vivió en un ambiente aristocrático, un patio perfumado por gardenias, departió con sus hermanos  en una hermosa hacienda tuvo momentos inolvidables, gozando del campo, y tenia una afición especial por el trinar de los pajarillos.

Tuvo días dichosos, rodeado de comodidades y de lujos que le duró poco tiempo ya que un 16 de enero de 1786 a los 60 años de edad muere su padre, Juan Vicente Bolívar y Ponce, dejándolo a los escasos dos años y medio de edad, su madre devota católica, convencida y practicante, también falleció el 6 de julio de 1792  dejando huérfano a los seis años de edad
.

 Don Feliciano Palacios, abuelo materno, quedó como tutor, pero murió al año siguiente quedándose el niño bajo la tutoria de su tío Carlos Palacios.
Su entorno familiar se modificó tanto con los acontecimientos, desmoronándose finalmente con los casamientos de sus hermanos, cambios tan bruscos. Sin asidero familiar y sobre todo sin sentimientos fraternos, se transformó profundamente, al extremo que después de un pleito judicial para definir quien se hacía cargo de él y sin permitirle que eligiera, a pesar de sus escasos años dijo: “si a los esclavos se les permite cambiar de dueño, ¿por que no se me permite vivir con quien más me agrada?, y ¿como la justicia puede disponer de mis bienes y de mi persona?”. A raíz de este incidente se dispuso que además de la tutoría de su tío Carlos, pasaría a depender de un profesor privado, así conoció a su mentor, tutor y autor de sus estudios, sus ideas, Don Simón Rodríguez quien juega un papel importante en su personalidad. Desde su corta edad le gustaba ser cabecilla, lider y prefería compartir con los esclavos sin distinción de clases.

Se dijo que no recibió una buena educación,  pues sus estudios primarios básicos y luego universitarios, los hizo con profesores privados y en tiempos cortos. Más tarde con su propio testimonio manifestó: “mi educación fue lo mejor que pudo haber tenido una persona de mi rango, que adquirí en mi patria de ese entonces”, vivió en la casa de Simón Rodríguez quien era un pedagogo liberal, excéntrico de basto pensamiento universalista, supo sembrar en su alumno la semilla y el germen  que después se convirtió en libertad. Al cabo de varios años se expresó así: “Usted formó mi corazón para la libertad, para la grandeza, para lo hermoso yo he seguido por el sendero que usted me enseñó”, tubo otros maestros como Andrés Bello, los sacerdotes Andújar y Negrete, y Guillermo Pelgrón; todos ellos le brindaron formación educativa y que lo llevaron a un equilibrio emocional, cariño y afecto que trasmitió a todos sin efectuar diferencias.

A sus 13 años se gradúa de militar, a los 14 recibe el rango de cadete, y un año más tarde es Sub Teniente. A los 15 años, realizó su primer viaje a Europa, donde estuvo con Sebastián Francisco de Miranda, conoció a grandes pensadores, se formó leyendo a los colosos de su época como Locke, Condillac, Buffon Dalambert, Helvetius, Montesquieu, Maby, Filongieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Berthot. 

En París tomó conciencia de las ideas de la revolución francesa y conoció personalmente a Napoleón Bonaparte y a Alejandovon Humbold, se imbuyó de las ideas libertarias, pasó a Roma en 1805 y en el Monte Sacro juró no descansar hasta no ver libre del yugo español a su tierra natal. En España su tío Esteban fue nombrado Ministro de Hacienda y Simón Bolívar efectuó su segundo viaje a Europa,  esta vez a España.  Cuando tenía 17 años, un 19 de enero de 1795 en casa del Marqués de Ustaris, no solo perfeccionó su pensar y su expresión con profundidad, sino que sus sentimientos afectivos se hicieron realidad y conoció al gran amor de su vida, una damita noble que le robó el corazón, María Teresa Rodríguez del Toro Alaiza, con la que tuvo un romance tan repentino y profundo que resuelven casarse, pero por la edad de ellos y la exigencia del padre de Teresa esperan dos años, al cabo de los cuales se unieron en matrimonio, un 24 de mayo de 1802, él, teniendo 19 años y ella 20; fue padrino don Luis Quijada Quiñones y Moreno Marqués y Conde de Revolledo. 

Llenos de amor e ilusiones, llegaron a Caracas  y a la hacienda de San Mateo, donde María Teresa contrae una enfermedad tropical, y el 22 de enero casi a los ocho meses de unión ante la consternación y el asombro de todos, Teresa fallece. 

Su prematura viudez fue un suceso decisivo en su vida, quiso mucho a su esposa con un amor de juventud, puro, hermoso, lleno de amargura y soledad juró no casarse y dijo: ”Quise mucho a mi esposa y su muerte me hizo jurar que no volveré a casarme”, y lo cumplió. 

La ansiedad de olvidar, su luto reciente, el abatimiento y su soledad lo impulsaron a planificar otro viaje a Europa

No pudo nunca olvidar el primer amor puro, se obligó a si mismo no tener romances semejantes. Es verdad, que pasaron varias mujeres en su vida, a las que estimó de paso, sin condiciones e importancia e incluso con la fascinadora Manuelita Saenz, con quien tuvo otro de sus grandes romances controversial, discutido, pasión por afinidad ya que ella era en 1817 una independentista y guerrillera, mucho antes de conocerlo, los unieron los mismos ideales de libertad durante cuatro años, pero  no pudo perdurar, y la dejó. Aún en esos momentos ratificó su personalidad cuando dijo, ”no puedo soportar la idea de ser el robador de un corazón que fue virtuoso y que no lo es por mi culpa, no se como hacer para conciliar mi dicha y la tuya con tu deber y el mío”.

En su segundo viaje a Europa, en París conoció a una prima lejana Fanny du Villars, con quien, protagonizó un corto romance sin importancia, juzgado por  la correspondencia epistolar que tuvieron. Nunca más encontró un amor como el primero que exigió constancia, pureza y lealtad.  
Simón Bolívar era intensamente religioso, su devoción la acunó desde sus primeros años y luego la cimentó hasta llegar a la exageración. 

Cuando llegó, muy joven a España, las ideas de D’ Alembert y Diderot se divulgaban libremente y le llegaron a calar en ciertos aspectos. Pero, el medio donde nació, con sus raíces cristianas, permitió echar en él las bases fundamentales de las enseñanzas de Cristo, las cuales afloraron con fuerza inusitada en grandes documentos, donde el Libertador sentó los principios de acatamiento a la Iglesia Católica, a través de cartas, proclamas, discursos y mensajes como actitudes personales, que trasmiten sus sentimientos y convicciones de creyente.

La influencia de su maestro Simón Rodríguez, sus contactos personales y las lecturas de enciclopedistas franceses le apartaron de las prácticas normales religiosas e incluso dejaron en su mente ideas controvertidas y un indiscutible indiferentismo. Fue, en este momento que se hizo masón, a pesar de esto se acrecentó su fé en Dios, su respeto y siguió practicando su religión, en los últimos quince años de su vida solía cumplir con el precepto de la misa dominical y en los días festivos.

Llevó siempre en su bolsillo una imagen de la Santísima Trinidad y era muy devoto de la virgen María a quien invocaba, en sus afanes supremos. Una de las  anécdotas, de esta devoción fue la famosa invocación, en la Batalla del Pantano de Vargas, al no recordar el nombre del pueblo de Tutazá, donde había una imagen muy venerada, exclamó: “Virgen Negra Santa de…de los tiestos, dame una victoria y bendice a mis soldados.”
 

La personalidad del libertador es fascinante, digna de estudio, sobre todo de desmenuzarla. Comenzaré diciendo que fue, auto crítico, en dos direcciones, un conocimiento exacto de sí mismo y otro hacia los demás,  ignoraba sus cualidades de valorarse o estimarse, no aceptaba embarazosas armaduras psíquicas, que son los complejos,  conocía muy bien su misión y no se equivocó, cuando a su temperamento y sus actitudes las calificaba diciendo: “es siempre útil el conocerse y saber lo que se puede esperar de sí mismo”. No aceptaba la vida sedentaria, por eso detestaba  el gobernar, los peligros lo tonificaban, su ánimo se estimulaba ante la adversidad, él decía que meditaba durante los ruidos y la muchedumbre y que no necesitaba estar sólo ni en silencio. 

Era impaciente, vivía apurado como si su tiempo se acabara, quería que todo cuanto pensaba se realizara, “soy precipitado, descuidado e impaciente, multiplico las ideas en muy pocas palabras”. 

Era de espíritu ecuánime, desde pequeño la equidad la imponía, estudiaba la personalidad psíquica de sus amigos, era un psicólogo espontáneo, le gustaba escribir,  proclamas,  mensajes, cartas, de
éste modo se convirtió en el escritor que encerraba las inquietudes más puras, profundas y sinceras como lo expresó en su inolvidable carta de Jamaica, que filosóficamente constituye uno de los documentos políticos más notables de todos los tiempos.  Fue primer ensayo de la literatura geopolítica que se la ha considerado profética, así la llamaron los que tuvieron un concepto providencialista de la historia sociológica. Respondieron aquellos que vieron en la historia, un proceso social sometido a las leyes. En élla, Bolívar hizo un análisis de la Sociedad Americana, fundamentando el derecho de la revolución, ratificando sus elevadas ideas sobre la naturaleza del gobierno que requería América, trazando un esquema preciso de la evolución de los países Americanos con escalofriante intuición porvenidista y echó las bases del Panamericanismo. ¡Oh, cómo no hubiéra querido que todo cuanto escribió en esa carta se hubiera cumplido, otra hubiera sido la suerte de América! 

Su nobleza y afecto indescriptible fueron dignos de admiración, como sucedió con Antonio José de  Sucre a quien lo consideraba hijo, hermano, amigo y un gran guerrero. Dijo: “Su benignidad y clemencia son dignas del eterno agradecimiento, digno del genio de la beneficencia, él será eterno como el más bello monumento de la piedad aplicada a la guerra, él será eterno como hombre del vencedor de Ayacucho”. Fueron las palabras  expresadas por el Libertador Bolívar, en ocasión al asesinato  de Sucre(seis meses antes de su muerte) palabras que nos demuestran la grandeza de su espíritu al expresarse con esos conceptos del que fué su alma gemela en la historia.
 

El don de escribir fue innato durante toda su vida: si en vez de asumir la misión libertaria, hubiera escrito, él pudo haber sido  un extraordinario escritor; y si no hubiera muerto tan prematuramente ¡¡cuanta riqueza literaria hubiera dejado!!

Su carácter era afectivo, nunca se doblegaba éste don lo practicó y administró toda su vida
. Poseía un ideal de la libertad y pensaba que tener ideales, era tener motivos para vivir, los cuales debían regir sus actos, controlar sus ideas que le permitían guiar su vida.

 Sus cualidades morales rayan en lo más grande, cuando se trata de sus enemigos,
y  adversarios y su nobleza de espíritu, ya supone una serie de virtudes como la capacidad de eliminar el desprecio. Sorprende, que  en sus cartas no se ocupe de sus contrarios, trabajo cuesta indagar en toda su correspondencia al no existir un nombre de sus rivales, sorprende su manera de pensar acaso por que era muy devoto y religioso. 

La constancia fue el denominador común de todos sus actos, su voluntad nunca desmayó y se fortaleció con la adversidad, “la constancia corrige la mala fortuna” así se expresó en su primer memorial. 

Su vida entera fue fiel a la idea de la necesidad de acción permanente, sin límite “en las cuales no había fuerza, sin la cual no había voluntad y sin valor no había gloria”.

Tenía noción de su propia personalidad y sabía los linderos y la dimensión de su esfuerzo. Conoció la magnitud de su obra pero sin jactarse
; era llano y sencillo. 

No es necesario buscar en los libros su valor moral ya que solo al leer sus mensajes, sus cartas, están los hechos y no se necesita aumentar sus glorias,  ya que ellas son verdaderos testimonios de pureza y desprendimiento, hasta llegar  a su única ambición, la Libertad.

Me pregunto ¿Cuáles fueron los factores que influyeron en su vida para alcanzar a ser el personaje que fue?
. Creo que: los agentes que coadyuvaron fueron, sus maestros, sus viajes y sus lecturas.Corroboró esta afirmación, cuando él enfatizó: “cuyos consejos, de mis maestros, experiencias de mis viajes y contenidos de mis libros han tenido siempre para mí tanto emporio”, con estos tres pilares, encuentra  su personalidad, con acumulación de experiencias para continuar su destino. 

Toda su vida fue una conquista que la cultiv
ó y perfeccionó, pensaba que el progreso no está en las cosas, ni en la felicidad que dan los bienes materiales, sino que se inician con la conquista personal, una postura mental, en la manera de ver, recibir, trabajar con estilo, construyendo con facilidad de ver las cosas y permitiendo oportunidades. 

Él trataba de disipar la tristeza, el mal humor, la angustia, el nerviosismo, el fracaso y la amargura. No los aceptaba y pensaba que todos estos anti valores
que  están en nosotros mismos,  había que rechazarlos. No todo era virtud, él era un convencido de que no era perfecto. Decía, que el mal que impide conseguir una vida mejor, era la vanidad que induce al egoísmo y solicitaba a sus compañeros soldados, una vida de misión, conquista y servicio que concluyera con responsabilidad: “Por la libertad podemos hacer muchas cosas, pero con la constancia para llegar al camino elegido buscando el mejor bien: la Independencia que nos lleva a la Libertad”.

El 8 de mayo de 1830, recib
de  Don Domingo Caisedo su pasaporte, pues tenía intención de volver a Europa, después de vender sus joyas, una vajilla de plata, sus caballos y con  17.000 pesos producto de la venta, en junio llegó a Bogotá y luego a Cartagena, donde se convence que continúan las campañas en su contra. 

El 1º de julio el General Manuel Montilla le inform
ó, del asesinato del Mariscal Antonio José de Sucre, noticia que le afectó tremendamente, aún más al saber que el Congreso Venezolano, romp relaciones con Colombia a consecuencia de la permanencia del Libertador en suelo colombiano. Este agravio desmoronó la salud de Libertador, la larga travesía desde Bogotá por el río Magdalena, empeoró su salud, y el 1º de septiembre llego a Santa Marta a la Quinta denominada Pedro de Alejandrino, que pertenecía a su amigo  español Joaquín de Mier quien fué el único que lo recibió.   Sus primeras palabras al llegar fueron: “Jesucristo, Don Quijote y yo hemos sido los mas insignes majaderos”, invocación irónica que nos da a conocer su estado de ánimo en ese momento de nuestro Libertador.

Su estado de salud empeor
ó, tendiendo, aun momentos de lucidez, escrib su última proclama en la que solicitó que antes de su muerte, por lo menos le permitieses ver la desaparición de los partidos políticos y que exiatiese la unión de los pueblos americanos por la que tanto luchó. 

El 11 de diciembre de 1830 seis días antes de fallecer, escribe una carta a su prima Fanny en su lecho de muerte:
 
Querida prima: ¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro? Ha llegado la última aurora: tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma, por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1.805; por sobre mí, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz

Tú estás conmigo, porque todos me abandonan; conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia. ¡Adiós Fanny! Esta carta llena de signos vacilantes, la escribe la misma mano que estrechó la tuya en las horas del amor, de la esperanza, de la fe; esta es la letra escritora del decreto de Trujillo y del mensaje al Consejo de Angostura. No la reconoces, ¿verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto sobre un campo de batalla, dando frente al enemigo, te daría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado, a los campos de un sol de primavera.

Muero despreciable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores; víctima de intenso dolor, presa de infinitas amarguras. Te dejo mis recuerdos, mis tristezas y las lágrimas que no llegaron a verter mis ojos. ¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda? Estuviste en mi alma en el peligro; conmigo presidiste los consejos de gobierno; tuyos fueron mis triunfos y tuyos mis reveses; tuyos son también mi último pensamiento y mi pena postrimera. En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por los canales de Venecia, ¡en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú: porque tú has flotado en mi alma mostrada por níveas castidades!

A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las íntimas congojas, apareces ante mis ojos moribundos con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras, y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas, y en tu voz oigo las dianas inmortales de Junín y Bomboná.

¿Recibiste los mensajes que te envié desde la cima del Chimborazo?

Juventud, ilusiones, sonrisas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como visión seráfica señoreando el infinito, dominando la eternidad.

Me tocó la misión del relámpago, rasgar un instante la tiniebla; fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderme en el vacío.

Simón Bolívar” 

Finalmente el 17 de diciembre de 1830  a los 47 años, a la 1 y 03 minutos murió “el Sol de Colombia”, como esta escrito en el comunicado enviado, por sus siete correligionarios y seguidores, que lo acompañaron hasta el fin, incluido su médico de cabecera Alejandro Prospero Reverend y su confesor.Los despojos mortales del Libertador, recibieron cristiana sepultura, en el altar mayor de la  Catedral Basílica de Santa Marta, Colombia, y quedándose en ese sagrado recinto hasta diciembre de 1842, cuando fueron trasladados a su país de origen Venezuela, cumpliéndose así el mandato de su testamento 
Sus restos fueron inhumados en la cripta de la Santísima Trinidad de la
Catedral de Caracas, santuario de mucha advocación de la familia Bolívar, y que guarda las cenizas de sus padres.
Allí permanecieron, hasta el definitivo traslado al
Panteón Nacional, el 28 de octubre de 1876, durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco.

El
16 de julio de 2010, los restos mortales de Bolívar, fueron exhumados por orden del gobierno venezolano, para cambiarle la urna de plomo por otra hecha de metacrilato sellada al vacío con detalles en oro y colocada, dentro de otra urna hecha de madera de cedrillo llanero, árbol maderero oriundo de Venezuela, con un escudo de oro.  
A partir del día
24 de julio de 2010, una nueva Bandera de la República Bolivariana de Venezuela cubrirá los restos mortales de Simón Bolívar, en reemplazo a la bandera, elaborada en Inglaterra, con la cual estuvieron cubiertos desde 1972.”                                                                                                         

Sucre, 2 de Septiembre del 2011

 BIBLIOGRAFÍA

 EL IDEAL POLÍTICO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR J. D. Monsalve
SIMÓN BOLÍVAR, DISCURSOS Y PROCLAMAS Garnier Hermanos
SIMÓN BOLÍVAR – LIBERTADOR DE LA AMÉRICA DEL SUR Por los mas grandes Escritores Americanos (1914) 
CARTAS DE BOLÍVAR   R. Blanco – Fombona; (1799 – 1822)  Buenos Aires. 
SIMÓN BOLÍVAR ÍNTIMO Por Mariano R. Martínez. 
BOLÍVAR, PINTADO POR SÍ MISMO R. Blanco – Fombona. 
BOLÍVAR Emil Ludwig 
ANUARIO DE BOLÍVAR 
DICCIONARIO ENCICLOPEDICO SALVAT TOMO 2 Pág. 784 
EL TESORO DE LA JUVENTUD ENCICLOPEDIA DE CONOCIMIENTOS Hombres y mujeres celebres TOMO X 
EL GENERAL EN SU LABERINTO Gabriel García Márquez - Editorial Sudamericana 1989