SOCIEDAD GEOGRÁFICA Y DE HISTORIA "SUCRE"


RELIGIOSIDAD POPULAR Y CATOLICISMO POPULAR
 

Ramiro Gantier Gantier

 

Agradecimiento:

Agradezco al Presidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre, Gastón Solares Ávila porque, gracias a él, estoy aquí. Extiendo este agradecimiento a todos ustedes, miembros de esta Sociedad, porque me han aceptado como Socio de Número de esta prestigiosa institución.

Justificación del tema:

En la carta de aceptación a mi solicitud para pertenecer a la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre, se me indica que debo presentar un trabajo que responda a la naturaleza de la misma; ante esta indicación, yo solicité se me permita presentar dicho trabajo en relación a los estudios que he realizado y a la experiencia de vida que he tenido.

Vamos, pues, al intento de ensamblar estos dos aspectos.

 Propósito:

El propósito de esta exposición es compartir algunas reflexiones e inquietudes sobre la Religiosidad Popular y el Catolicismo Popular en nuestro medio sucrense y chuquisaqueño que puede hacerse extensivo a Bolivia, a Latinoamérica e incluso a España y a toda región donde se haya expandido la Iglesia Católica.

Mi intención y deseo es compartir con ustedes tres aspectos:

1.     Una experiencia de trabajo como profesor de Religiosidad Popular en el Instituto Normal Superior Católico “Sedes Sapientiae” formando profesores de Religión, Ética y Moral.

2.     Plantear reflexiones e inquietudes que puedan ayudarnos a aclarar la identidad cultural-religiosa en nuestro medio o, por lo menos, caer en cuenta cuán difícil es descubrir los límites entre la religiosidad popular, el catolicismo popular, nuestra identidad religiosa, las enseñanzas de la Iglesia Católica y su “tolerancia” respecto al pensar y, sobre todo SENTIR de la gente, en cuanto a las expresiones religiosas se refiere.

3.     Hacerlo desde lo popular, ya que mi tema tiene este aspecto como algo central, tanto para lo religioso en general como para lo católico en particular.

Y, precisamente, para que esta charla-exposición tenga este sabor a “popular”, voy a comenzar como empezaba siempre mis clases con mis alumnas y alumnos del Instituto nombrado.

Motivación:                       Con “piense” vale más.

“Una chica, de unos 17 o 18 años, que viste pollera y que acaba de llegar de “provincias” o quizá de una comunidad campesina, ha llegado a Sucre y está buscando trabajo. Va, por la ciudad, tocando las puertas de las casas de la “Zona Central”, puerta por puerta; se abre, una de esas puertas y aparece una señora; entre ellas se establece el siguiente diálogo:

-         Buenos días, señora.

-         Buenos días, hija; ¿qué estás queriendo?

-         Estoy buscando trabajo, señora.

-         ¿De qué quieres trabajar, hija?

-         De empleada doméstica, señora.

-         Y ¿cama adentro quieres o medio tiempo nomás?

-         Cama adentro, señora; recién estoy llegando del campo y no tengo dónde vivir.

-         Ah! Bueno hija, y ¿cuánto estás queriendo ganar?

-         Eso depende, señora.

-         De qué depende, pues, hija.

-         Depende señora si ha de ser con “piense” o sin “piense”.

-         Qué es eso del “piense”, hija.

-         Mire señora: si yo tengo que pensar cada día, qué tengo que cocinar, qué tengo que lavar, qué tengo que limpiar, qué tengo que planchar o qué tengo que hacer; entonces usted me va a pagar 700 Bs., señora; pero si usted me va a decir todo eso, cada día, entonces sólo 500 Bs.

-         Pero y eso por qué pues, hija.

Porque “con piense”, VALE MÁS, SEÑORA

¿Por qué esta motivación?

Primero, por el sabor a “popular” que ya hemos indicado.

Segundo porque en “materia religiosa”, mucha gente piensa que con “piense” vale menos por el asunto de lo que comúnmente llamamos “fe”; en general, cuando se plantean asuntos religiosos, la fe aparece como el postulado final o respuesta definitiva que tiene de antemano  “La Verdad” que no admite más preguntas.

En este caso, el planteamiento no es desde el punto de vista de “la fe” sino desde diferentes ciencias sociales, a las que se las llama también, ciencias humanas como la fenomenología religiosa, la sociología religiosa, la antropología social y cultural y, para que el tema tenga el carácter que se le pide a un miembro de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre, también está implicada aquí y por supuesto, la Historia. De aquí que, en este trabajo, y desde el punto de vista del método, la primera pregunta que nos hacíamos en clase y que me permito nos la hagamos cuando veamos algunas imágenes que voy a presentar, es:

“¿Esta imagen se apareció o la hicieron?”; en palabras más adecuadas a este auditorio: “¿Historia o leyenda?”.

Conceptualización necesaria:

Para evitar equívocos, es necesario aclarar los conceptos que se señalan en el enunciado del tema que nos ocupa:

Religiosidad Popular y Catolicismo Popular:

El primer concepto que quiero señalar es el de:
Polisemia: La Real Academia de la Lengua Española (RAE), la define como: “Pluralidad de significados de una palabra”. Tomo este concepto para que tengamos en cuenta que, dentro de la pluralidad de posibilidades de los conceptos que asumo en el trabajo, se tome la acepción que corresponde y no otra.

Religión y Religiosidad:

Religión: Etimológicamente viene del latín “ligare”, que significa: ligar, atar, amarrar: “re-ligare” significa ligar por dos extremos. De aquí surge el concepto, en lengua española de “religión”: “Conjunto de creencias, sentimientos y acciones que ligan al ser humano con la divinidad”.

Religiosidad: Formas de pensar, sentir y hacer que tienen los seres humanos para expresar su religión.

En este trabajo me permito subrayar el sentir religioso de las personas expresado a través de actividades llamadas cultuales o de culto.

Pueblo y Popular:

Distingo entre dos conceptos o acepciones de pueblo tomados también de la RAE.

a)     Conjunto de personas de un lugar, región o país.

b)    Gente común de una población que tiene escasa instrucción y formación o carece de ella.

Popular: Propio del pueblo. El concepto de pueblo que se asume aquí es el segundo (b).

Religiosidad Popular:

Formas de pensar, sentir y hacer que tiene la gente común que tiene escasa instrucción y formación religiosa, de cualquier parte del mundo, en este caso, específicamente la de Chuquisaca y Sucre, en cuanto a sus relaciones con su divinidad.

Catolicismo Popular:

Se trata de la misma religiosidad popular que acabamos de definir pero ligada a las expresiones religiosas propias de la Iglesia Católica.

Vuelvo a aclarar que mi enfoque NO ES desde una perspectiva que la Iglesia Católica llama “pastoral” o de evangelización; es un análisis desde el punto de vista de la observación del hecho o fenómeno religioso.

Cultura:

Formas de pensar, sentir y hacer de un grupo humano que se transmite de generación en generación y se va renovando por  influencias temporales y espaciales cada vez más estrechas.

Planteamiento y desarrollo del tema:

Para estudiar la cultura de los pueblos, la antropología cultural señala, entre otros factores, dos de especial importancia: Lengua (idioma) y religión.

Tomamos aquí, el análisis de la religión como Religiosidad Popular y Catolicismo Popular, que se han de entender por: el pensar, sentir y hacer de gente común que se caracteriza por su espontaneidad y por sentimientos mítico religiosos.

Para la reflexión y provocación de inquietud, solicito que nos vayamos plateando la siguiente pregunta:

¿Cuáles son los límites entre “religiosidad popular”, “catolicismo popular”, “doctrina y enseñanza de la Iglesia católica” y “tolerancia de la misma para con las expresiones religiosas populares?.

Considero interesante este planteamiento tanto para personas con actitud religiosa como para librepensadores ya que esto tiene que ver con un pasado (una historia) que es, hoy, parte de nuestra identidad cultural.

El objeto de análisis de este trabajo es la religión. Este concepto tiene que ver con la divinidad ya que hemos definido religión como “cualquier tipo de relación del ser humano con dicha divinidad”.

La idea de dios, en las diferentes religiones, está ligada a la idea de “vida”; Dios es el ser que DA VIDA y soluciona problemas de vida, a través de diferentes formas y manifestaciones.

Apliquemos esta idea del dios dador de vida a nuestra realidad histórica a través de los dos ámbitos que forman nuestro sincretismo cultural religioso.

Nuestra cultura religiosa tiene dos raíces fundamentales:

a)     La cultura agraria.

b)    La cultura moderna (que a nosotros nos llegó, con retraso, a través de la llamada “Cultura Occidental Cristiana transmitida por el conquistador y misionero españoles).

a)     La cultura agraria gira alrededor de la tierra: la madre que DA VIDA y que en la cultura “kolla” es la Pachamama.

La ch’alla y la k’oa son expresiones religioso-culturales de agradecimiento a la madre tierra porque me DA VIDA. La expresión cultual viene a ser: “Te doy para que me des”; “te halago, te respeto, hago fiesta en tu honor para satisfacerte y pedirte”. Ciertamente son ritos de fertilidad que tienen carácter religioso.

Este sentir, pensar y hacer religioso está hoy mezclado y diríamos, casi copado, por la cultura moderna en cuanto cultura “de mercado” en la que la vida ya no es producto de la tierra sino del intercambio económico a través del dinero, que es, hoy, el dios que DA VIDA.

En las ciudades y los pueblos, la ch’alla y la k’oa ya no se hace alrededor de la tierra sino alrededor de la “tienda” o del lugar donde se intercambian los productos por dinero: el nuevo dios que DA VIDA. En las ciudades no se come lo que se produce sino lo que se compra en el mercado.

Otro ejemplo: El ekeko: (mostrar fotografía), Dios kolla de la abundancia: antes estaba lleno de productos del campo, ahora tiene de todo lo que “sale” en el mercado, incluso el preservativo que señala la cholita paceña, lo puso en su ekeko porque eso ahora “sale” es decir: se vende.

Éste es el ámbito religioso propio de la religiosidad popular y que, en el sentir, se mezcla con el Catolicismo Popular; pero, se diferencia de él porque no gira alrededor de las imágenes propias de la tradición católica. 

El Catolicismo Popular:

En este trabajo, entiendo por Catolicismo Popular, las formas de pensar y SENTIR que se manifiestan a través de expresiones religiosas como fiestas, votos, promesas, ritos, romerías y procesiones cuyo centro de atención son imágenes de: “santos”, “vírgenes” y “cristos” que tienen su raíz en la doctrina y enseñanza de la Iglesia Católica. 

La experiencia propiamente dicha:

Con mis alumnos y alumnas del Instituto Normal Superior Católico “Sedes Sapientiae”, mi plan de trabajo lo realicé de la siguiente manera:

1.     Cada estudiante debía presentar un trabajo sobre “Religiosidad Popular”.

2.     Debía elegir una Festividad Religiosa, mejor si se trataba de la fiesta religiosa de su propio pueblo, barrio, comunidad o parroquia.

3.     Debía describir, detalladamente, la imagen de “el santo”, “la virgen”, o “el cristo” correspondiente, sobre todo a quién representaba dicha imagen y si había sido pintada o modelada o si era fruto de una aparición. Dicho de otro modo: ¿historia o leyenda?

4.     Narrar o presentar la filmación de la fiesta y analizarla desde el punto de vista histórico, su constitución social y la relación entre los grupos sociales; el aspecto económico, el aspecto político y el propiamente cultural religioso.

5.     Contrastar este análisis con lo que enseña o dice la Iglesia Católica al respecto.

He tomado dos ejemplos para compartirlos con ustedes como una expresión de Catolicismo Popular:

A.    El Tata Santiago.

B.     La Virgen de Guadalupe.

 Para empezar este análisis me parece importante una aclaración y dos preguntas que debemos tener presentes al hacer el análisis:

La aclaración:

El concepto de “santo” no es el mismo para el Catolicismo Popular que para la Iglesia Católica.

“Santo” para la Iglesia Católica es una persona modélica a la que hay que imitar en sus valores y virtudes y que, por eso, merece un respeto y admiración especiales dignas de ponerse en un altar.

“Santo” para la mentalidad popular es una imagen pintada o esculpida que hace milagros y me ayuda en caso de cualquier necesidad, si yo cumplo con el voto respectivo que hago, en trato mutuo. La gente de cultura popular dirá: “yo tengo mi “santito” en mi casa y es muy milagroso; se refiere al cuadro o a la estatuilla correspondiente.

Las preguntas:

1.     Cuando afirmamos estadísticamente que el 86% de los bolivianos somos católicos, ¿nos referimos al catolicismo propiamente dicho o al catolicismo popular?

2.     ¿Cuáles son los límites entre la Religiosidad Popular, el Catolicismo Popular, el Catolicismo propiamente dicho y la “tolerancia” de la Iglesia Católica respecto a la cultura religiosa en sus diferentes manifestaciones religiosas?

El Tata Santiago:

1.     Veamos la imagen de Santiago “Matamoros” y preguntémonos:

¿A quién representa esta imagen o quién es este señor?

¿El Apóstol Santiago?, ¿evangelizando a caballo, con espada y con gente caída y derrotada bajo los cascos del caballo?

Es ciertamente la imagen de un Santiago líder de la reconquista española sobre los llamados “moros” (árabes musulmanes que invadieron la Península y estuvieron 800 años en ella).

Podemos comparar a este Señor Santiago con el Cid Campeador de la literatura hispana y tendremos la respuesta.

Este mismo Santiago, líder de la reconquista española, es el que trajeron los misioneros españoles a la América Hispana, pero ¿qué sentido podía tener para la gente de estos lugares?

Veamos la imagen de “El Tata Santiago”. Es un Santiago con poncho, con trago, con coca al que se le ha añadido la serpiente como símbolo del mal y ella ocupa el lugar (o lo acompaña) del “moro” malo a quien hay que destruir.

El catolicismo popular no ve, ni le interesa ver, al apóstol Santiago en esta imagen. Ve a un “Santo” que es “malo” porque castiga si no cumples con lo prometido, con el voto realizado. Es lo que se dice, por ejemplo, del “Señor o Tata Bombori” (Santiago), en el departamento de Potosí.

Descubrimos así la existencia de 5 o más santiagos, dentro de los cuales queda confuso y confundido el Apóstol Santiago.

Tanto librepensadores como personas que tienen un sentir religioso podemos tener diferentes respuestas ante estas imágenes. Considero que como hipótesis de trabajo y producto de esta experiencia, vale señalar la predominancia del Catolicismo Popular como identidad religioso – cultural de la gente en Bolivia y en nuestro medio.

La Virgen de Guadalupe:

Veamos la imagen de la Virgen de Guadalupe original:

Los monjes jerónimos fueron los encargados de divulgar la devoción a María en toda la América Latina en la época de la conquista y evangelización correspondientes. Ellos tenían su convento en Guadalupe, pequeña población española, cerca de Cáceres, en Extremadura. De ahí el nombre de Virgen de Guadalupe y el porqué hay variedad de “vírgenes de Guadalupe” en toda la América Hispana: (Perú, Ecuador y la más conocida, México). 

Veamos ahora a nuestra Virgen de Guadalupe, la de Sucre y preguntémonos:

¿Se apareció o alguien la hizo?

¿Quién es o a quién representa?

¿Qué dice la Iglesia Católica y qué “tolera”?

¿Con cuál de estas dos visiones se identifica nuestra cultura religiosa?

Respondemos:

1.     La Virgen de Guadalupe de Sucre, originalmente, no se apareció, la hizo Fray Diego de Ocaña, monje jerónimo, español, en el año 1601.

2.     Representa a la madre de Jesús de Nazaret, como enseña la Iglesia Católica, pero parece que eso no tiene relieve para el Catolicismo Popular.

Hace algunos años, cuando trabajaba en Acción Cultural Loyola (ACLO), me pidieron de Radio ACLO, hacer algunas entrevistas a personas que bailaban en la “Entrada de la Virgen”, el 8 de septiembre. El diálogo que tuve, con una chica, en aquella ocasión, fue el siguiente: 

-         ¿Por qué bailas en la Entrada de la Virgen de Guadalupe?

-         Porque yo la quiero mucho y ella es muy buena conmigo.

-         Y ¿por qué la quieres mucho?

-         Porque si yo le pido cualquier cosa “con fe”, ella me lo concede.

-         Y en qué tienes fe.

-         En la Virgencita, pues, ¿en quién va a ser?

-         Y quién es pues esa, virgencita.

-         La virgencita de Guadalupe, pues, ¿no la está viendo usted allá? Esa es pues la Virgencita de Guadalupe. Preguntas raras había sabido hacer usted; mejor me voy a seguir bailando.-          

3.     La tolerancia de la Iglesia no ha podido sobrepasar a la cultura de mercado con su nuevo dios, el dinero, y que es la verdadera razón de que se mantenga y crezca la “Entrada de la Virgencita de Guadalupe”, en Sucre y que conviene al movimiento económico y de “desarrollo” de toda la población sucrense.

Para cerrar, con un broche agradable, hay un aspecto que no puedo dejar de tocar en este trabajo; es el mensaje educativo y de valores culturales que se le puede sacar al Catolicismo Popular. Para ello tomo el poema de Don Joaquín Gantier a la “Virgen de Guadalupe de Sucre”:

 “¡Uyarillay ah!, no te cuesta nada”:

1.     Este poema huele a popular más que mi cuento de motivación inicial sobre “el piense”.

2.     Asume el “Catolicismo Popular” personificado en un mendigo: el “Tío Sinchi Runa”, “pepero de Marras”, convirtiéndolo en “Perfecto Caballero” para que tenga nobleza chuquisaqueña y que lo sintamos como gente que también puede ser buena, sin dejar de ser “popular”.

3.     El Tío Sinchi Runa es “chuquisaqueño” de cepa.

4.     Don Joaquín, relaciona a las personas con diferentes aspectos de la vida humana que, las ciencias sociales y el sentimiento regional hacia la Patria, hacia la “llajta”, pueden tratarlos en una dimensión social más amplia.

5.     Quiero hacer notar, sobre todo, cómo Don Joaquín Gantier, da importancia, en su poema, al sentimiento regional, para relacionarlo con el aspecto religioso.

6.     Este Sentimiento Regional está tan relacionado y con tanta importancia al aspecto religioso y, particularmente, al Catolicismo Popular, que merece un tratamiento específico que  no es ya objeto de este trabajo.

Prestemos atención a este Catolicismo Popular presentado por Don Joaquín en Chuquisaca: ¡UYARILLAY A! NO TE CUESTA NADA).

¡UYARILLAY A! NO TE CUESTA NADA

De la Recoleta sale
un mendigo que se llama,
por el bautismo, Perfecto.
Como el padre apellidaba
“Caballero”, y su madre
era la Chepa Calancha,
el mendigo salió ilustre
en la noble Chuquisaca.
A este señor, don Perfecto
Caballero de Calancha,
las gentes van motejando
ya de “el Pepero” de marras
ya del “tío Sinchi Runa”
que hace asustar a las
huahuas.
Oigamos lo que nos dice
este mendigo de Charcas.
Ya m’hey confesado.
Y me dijo el tata:
-Andate tranquelo.
Está perdonada
to culpa, buen hombre.
D’entonces, ñockacka,
n’oy quedado atrás.
Maquinta muchaspa
niycuni asirispa:
-Tatay, mochas gracias.
Hasta luego, pues,
pairí nihuasiaska:
-Y por penitencia,
has ir de mañana
a la Guadalupe.
-¿A qué pues, mi tata?
-A rezar tres salves.
Seya tu plegaria
por estas escueylas
que son ransiscanas
y educan al pueblo.
-¿Y con eso basta?
-Soficiente, hermano.
-Lo cumplo, palabra.
Y el fraile, tan bueno,
También me dio plata.
Así, penitencia
me salió barata.
¡Qué caray, señor,
negocios no faltan!
¿Y del encarguito
que m’hizo la Lala
por sus examenes
que da de finanzas?
¿Qué hago, pues?
¿lo rezo?...
Me dijo la ñata:
-Ahueloy, sé hueno…,
que, si no, me aplazan.
¿Por el Regorito
que jue a Cochabamba
hace mucho tiempo
también lo rezara?
Pero si está rico
¡y no manda nada!
Estudió el bandido
en las ransiscanas.
Yo no sey leyer
por burro o por maula;
que si no, ya vieran
qué gallo cantara.
Sólo voy oyendo
que alguien ya me llama:
-Jampuy, Sinchi Runa,
me dice la jallppa.
Que vivan mis hijos
mas que sean sajras.
Ni sequiera un plato
me dieron de lahua.
¡Que vivan mis ñetos
con todas sus casas!
Se tienen vergüenza
de su Jatun Tata.
Perdoná, Señora,
y olvidá su falta,
como yo perdono.
Así Dios nos manda.
Tienen la piojera
que se escuece el alma.
Mas mejor lo rezo
con todita el alma
por el frailecito
que me dio las platas.
Se merece un trago
con huen ron de caña,
y chichita fresca
después de la sajta.
¡Caray, qué ricura!...
Pero me hacen falta
más billetes, pues…
Sequiera una llajhua
con esta ttantita
alguien convidara…
Pero yo estoy chocho,
que ya lo olvidaba
de la penitencia.
Cunan jamusiaska
con sus antojitos
caycama cay yarckay
primero a capilla
de la Virgen Mama.
Ya no hay más remedio;
a nadies se engaña,
menos a la Virgen.
Sonckoita churaspa
chaquisitusnimpi,
l’ey decir: ccuyahuay.
Soy tu Sichi Runa,
Pepero de marras.
¡Huaj, Mamay! ¿ricuerdas
que siendo muy huahua
venía a coplarte
al lado del arpa
del ciego Angelito?...
Si soy to Calancha
y to Caballero
de la Choquisaca.
¿Ña rejsihuanquiña?
Uyariy cunancka:
Yacu jina, chuya,
ckeshuapi paralasaj
ckanllahuan, Señora,
miscki uyita, Mama,
ckori sunchu ttica,
ckoyllur de mañana,
yúraj ritti quilla,
ccanchay cay llajtata.
¡Uyarillay a!...
No te cuesta nada.
El padre Julián
una cosa encarga,
que rece a tus plantas
por estas escueylas
de nostros llockallas.
¡Uyarillay a!
No te cuesta nada.
Decile a to niño,
que a vos te regala
ángeles del cielo
con santos y santas,
mande por correo
lo que se hace falta.
¡Uyarillay a!
No te cuesta nada.
Cuando reza el pogre
las estrellas cantan.
Pensá lo que digo
sin decir: ¡qué latas!
Rezo de los pogres
es igual, Gualala…
¿como cha dijera?...
mismito a las huahuas
que piden ancucus
con sus ojarascas.
¡Uyarillay a!
No te cuesta nada.
Mirá a Jesucristo;
se ríe con ganas.
Cuando seya grande
no dejes que vaya
a estudiar sonseras
dejando su jallppa.
Presumidos, vuelven;
desprecian su mama,
mas que tenga joyas
y mil esmeraldas,
perlas y brillantes
en urna de plata.
Oí mi consejo,
más se vale el alma.
Y por ultimito,
ruygo por mi patria,
por esta Bolivia,
que es también to casa.
Por su capital
la gran Chuquisaca.
La quero, Señora,
porque se hace santa
viviendo tan pogre.
¿No fue Ckolcke Ckapac?
¡Uyarillay a!
No te cuesta nada.
Mirala, mamita,
sin luz y sin agua.
Que mande el gobierno,
me dirás, la plata.
Pero son tan gallos…
Más mejor, aura
no diré cositas
que las gentes hablan.
Para qué… ¿no es cierto?
ckanllahuan parlasaj.
Ñak’ayta jamuni
desde Huayrapata.
Tomá mi pogresa,
¿no te sirve, mama?
No tengo qué darte;
ni un chupe con habas,
con sus locotitos
y mote phatascka.
¡Tomá mi pogresa!
¿Te gusta Gualala?
Pero, ¡qué caray!
sonckoyniypi casian
rosas y claveles,
y yúraj olalas
si haces florecer
de nuevo a mi llajta.
¡UYARILLAY A!
NO TE CUESTA NADA.

Sucre, enero de 2013.