SOCIEDAD GEOGRÁFICA Y DE HISTORIA "SUCRE"


   DOS POEMAS DE GERMÁN ZELADA URIOSTE 

ROMANCE DE MI BANDERA

Más de siglo y medio viva
está por hoy mi bandera,
nació luego que la Patria
tuviera las dos primeras.
La creó Isidoro Belzu
según la historia nos cuenta;
al mirar el arcoíris
se prendó de su belleza
percibiendo tres colores
en la meseta orureña.

Tiene el rojo de la sangre,
el gualda de la riqueza
y el verde que se prodiga
como un mar en nuestras selvas.

Sangre de los “Colorados”
empapó la blanca arena
del Litoral usurpado
por la codicia chilena.
Por el Acre corrió rauda
entintando sus riberas
cuando Don Nicolás Suárez
al “bandeirante” dio guerra.
Caldeados arenales
del Chaco su sed extrema
saciaron casi cuatro años
bebiendo la sangre nuestra
y llegó un aventurero
de barba y melena luenga
que hizo sangrar soldaditos
por una causa proterva.

¡Qué pena, la franja roja
se entinta con sangre fresca
que se derrama hoy en día
en unas luchas internas
casi siempre por la culpa
de algún Caín que gobierna!

Amarillo es el color
del centro de mi bandera.
Brillante cual la corona
que el Inca tuvo en la testa
y el oro que la Conquista
se llevara a manos llenas,
como ése que los mineros
extraen a duras penas
de las arenas del río
y barrenando la piedra.
Es como el de la retama
el gualda que hay en mi enseña.

Verde como la esperanza
la faja que es la tercera,
color que pinta en el valle
los sembrados y las huertas.
Verde inmenso del oriente
que los llanos todos llena,
verde de la altiplanicie
de sementera y yareta.

Venero a mi tricolor
por única y verdadera,
no admito que la suplante
una divisa cualquiera
y muchos menos la ofenda
alguna insignia extranjera.
Como madre sólo hay una
sólo tengo una bandera,
que tiene el rojo de sangre,
el gualda de la riqueza
y el verde que se prodiga
como un mar en nuestras selvas.
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LOS QUE VENDIERON EL MAR

Muy al margen de la guerra
que nos inició el chileno
hoy es preciso decir
-a ver si nos entendemos-
que fueron los liberales,
-no los neo, lo aclaremos-
los que vendieron el mar
en un maldito momento.
Fueron esos liberales,
políticos de los nuestros,
con las taras heredadas
que hasta el presente tenemos.
Es bueno reconocer
que hartos se les opusieron
cuando firmaron el pacto
que formalizó el encierro.
La historia registra que,
sólo dos departamentos,
aprobaron el tratado
con el enemigo artero.
Memorable el “Anatema”
que Potosí, todo entero,
en mil novecientos cinco
echó en cara al desgobierno
de Montes, puesto por Pando
que luego murió en el Kenko.

El Gobierno de ese entonces
cobró libras esterlinas
por el Litoral inmenso,
hizo como Melgarejo
que le cedió al “bandeirante”
el Acre por unos pesos.
Fueron los federalistas
de la Guerra del Crucero
los que entregaron al mar,
bueno es que lo recordemos,
los mismos que en Ayo Ayo
se comieron a los nuestros.
No tenemos que llorar
sino cambiar de libreto,
es hora de preparar
entre todos un proyecto
que no le dé de comer
al usurpador chileno.
Lo que llegue y lo que salga
desde o para el extranjero,
debe hacerlo prescindiendo
de los malhadados puertos.
No importa que sea más caro,
nada importe lo que tardemos,
será la mejor jugada
para burlar el encierro.
Nada ganamos llorando
ni maldiciendo al chileno,
busquemos alternativas
ahora que estamos a tiempo;
¡Ojalá tenga cojones
para hacerlo este Gobierno!