El Coronel Melchor Daza

 

Un héroe olvidado de la batalla de la Tablada

 

 Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach
 

Entre los héroes de la batalla de la Tablada; el 15 de abril de 1817, cuyos nombres han sido cubiertos por el olvido y la ingratitud, figura el del coronel Melchor Daza quien tuvo una destacada actuación a lo largo de la lucha por la emancipación americana y luego en la fundación de la República de Bolivia. Los actos sobresalientes de la vida militar y administrativa de este prócer han sido rescatados por su descendiente el historiador, abogado y periodista Ernesto Daza Rivero, quien recientemente ha publicado su biografía basada en abundante bibliografía y documentación conservada por su familia.
Esta obra, que sirve de base para esta reminiscencia histórica, permite acercarse al héroe y conocer su participación en acontecimientos que fueron decisivos para el nacimiento y consolidación de la vida republicana.


Melchor Daza, nacido en Potosí, muy joven se incorporó al Primer Ejército Auxiliar Argentino. Enrolado en el regimiento “Húsares de la Patria” abrazó la carrera militar que fue la característica más sobresaliente de su vida pública.
Después de la derrota de Huaqui se trasladó al norte argentino donde se desempeñó con eficiencia bajo las órdenes de Manuel Belgrano en las batallas de Tucumán (24 de septiembre de 1812) y de Salta (20 de febrero de 1813). En esta última fue ascendido al grado de Capitán.
Formó parte de las tropas argentinas que sufrieron las derrotas de Vilcapujio y Ayohuma. Después de estos sucesos fue destinado a Salta donde estuvo bajo las órdenes de Miguel Martín de Güemes; quien lo envió con  el grado de Teniente Coronel, a la Laguna tras la muerte del caudillo Manuel Ascencio Padilla.
Estuvo en la célebre batalla de Pichincha, en la que comandó el batallón argentino “Cazadores  a caballo”. La victoria alcanzada el 22 de mayo de 1822, constituyó uno de los grandes hitos de la emancipación de la América hispana.
En 1817 llegó a Tarija dentro de la hueste que comandaba Gregorio Araoz de la Madrid, que alcanzó un notable triunfo en la célebre batalla de La Tablada el 15 de abril de ese año.
El jefe argentino en informe elevado al general Manuel Belgrano le decía entre otros conceptos: “La bravura de todos los oficiales y tropa, los hace acreedores a especial consideración de Vuestra Excelencia, pues desde que tengo el honor de militar bajo las órdenes de la Patria aseguro a Vuestra Excelencia… que no he visto batirse jamás con igual energía, porque todos a porfía se han distinguido en cuantos puntos han sido destinados…. Mis ayudantes Don Manuel Cainzo, Don Melchor Daza y don Manuel Rico, lo mismo que mi segundo benemérito sargento mayor Don Antonio Giles… han desempeñado sus funciones con el valor y denuedo debido…”.
Como se sabe Araoz de La Madrid fue muy injusto al no mencionar en su informe a los tarijeños y a sus heroicos caudillos que sitiaron a las fuerzas españolas impidiéndoles salir de la villa de San Bernardo, garantizando de esta manera la victoria patriota en los campos de La Tablada.
Daza al concluir la guerra por la independencia estuvo en la batalla de Tumusla al frente del regimiento “Cazadores a Caballo”. El triunfo del 12 de abril de 1825 significó el fin de la presencia realista en esta parte de América.
En la vida civil también tuvo una descollante actuación. Fue elegido diputado por Potosí a la Asamblea Deliberante que convocó Antonio José de Sucre; en tal condición firmó el Acta de la Independencia del Alto Perú del 6 de agosto de 1825 que dio lugar al nacimiento de la República de Bolivia.
Por su patriotismo, en la vida republicana nuevamente fue llamado al servicio de las armas: Estuvo en las batallas de Yanacocha, Socabaya e Ingavi. Murió en Potosí el 12 de junio de 1866. Dejó un legado de patriotismo que le hace acreedor al reconocimiento nacional.